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Latinos en Cáceres

Miguel Ángel, un colombiano de 19 años en Cáceres que ha dejado toda su vida atrás para cumplir su sueño de abrir una barbería

Con un oficio aprendido en su país, el joven colombiano de 19 años trabaja en bisutería mientras sueña con abrir su propio negocio de barbería en España

Miguel Ángel, colombiano en Cáceres.

Miguel Ángel, colombiano en Cáceres. / Á. G.

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Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

Miguel Ángel Sánchez habla con la naturalidad de quien todavía está aprendiendo a mirar una ciudad nueva sin dejar de pensar en la que ha dejado atrás. Tiene 19 años, es de Cali, en el Valle del Cauca, y lleva siete meses en Cáceres. Ha venido a trabajar, a buscar "una oportunidad mejor" y a intentar construir, desde muy joven, ese futuro que muchas veces empieza lejos de casa.

Ha llegado solo, aunque no del todo. Su pareja vino primero y fue quien le ayudó a dar el paso. En Colombia se ha quedado su familia. La distancia pesa, aunque él la lleva con una mezcla de madurez temprana y esperanza. "Es bastante duro, pero más adelante podría estar mejor con ellos", explica. Su deseo es volver a estar cerca de los suyos, aquí o allí.

Un futuro entre tijeras

Antes de cruzar el Atlántico, Miguel Ángel terminó el bachillerato en Colombia, hizo un curso de operación de maquinaria y aprendió un oficio que ahora sigue acompañándole: la barbería. Hoy trabaja en una tienda de bisutería, pero su cabeza está en otro sitio. "Mi idea de futuro es montarme una barbería", afirma.

De momento no tiene un local ni un plan cerrado, pero sí algo que para cualquier oficio vale casi tanto como una llave: empieza a tener gente que confía en él. Poco a poco, dice, le van conociendo. Y esa pequeña clientela puede ser el primer paso de algo mayor.

Cali y Cáceres

Cuando habla de Cali, no esconde la complejidad de su ciudad. La define como un lugar donde hay que saber vivir. "En sí es una ciudad peligrosa, pero después de que sepas cómo convivir, se está muy bien", resume. También reivindica el carácter de su gente: "Son súper buenas personas".

El contraste con Cáceres ha sido grande. Lo ha notado en las calles, en la forma de hablar, en las personas y en el ritmo diario. Aun así, la ciudad le ha recibido bien. "En Cáceres es súper chévere el ambiente", dice con una sonrisa que se intuye en la forma de expresarse.

Casa, trabajo, gimnasio

Su vida ahora tiene una rutina sencilla. No hay grandes planes ni excesos. Miguel Ángel va de casa al trabajo, del trabajo al gimnasio y del gimnasio de nuevo a casa. Sale poco, aunque también ha probado el ambiente de fiesta de Cáceres. En esa vida ordenada se mezcla la adaptación con la prudencia de quien sabe que ha venido a trabajar y a abrirse camino.

También ha percibido que la comunidad latina en Cáceres tiende a relacionarse sobre todo entre sí. Aun así, poco a poco van apareciendo otros vínculos, algunos cacereños, algunas conversaciones que van haciendo que una ciudad extraña empiece a parecer menos ajena.

La edad de empezar de cero

Miguel Ángel tiene 19 años, pero su historia no suena a la de alguien que espera que las cosas ocurran solas. Ha dejado atrás a su madre, a su familia y a una ciudad que sigue sintiendo como propia. Ha llegado a Cáceres con un oficio, con ganas de trabajar y con una idea clara: hacerse un hueco, ahorrar, crecer y quizá algún día levantar la persiana de su propia barbería.

No sabe todavía dónde será. No tiene decidido si su futuro estará definitivamente aquí o si volverá a Colombia. Lo que sí sabe es que quiere volver a estar con los suyos. Mientras tanto, en Cáceres, cada corte de pelo puede ser una forma discreta de empezar.

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