Blog del cronista
Historia, naturaleza y cielos estrellados en un pueblo a una hora y media de Cáceres
Este municipio extremeño de poco más de 1.300 habitantes combina historia, arte y naturaleza, ostentando la Bandera Azul y certificación 'Starlight'

Hoy descubriremos un pueblo a una hora y media de Cáceres, Casas de Don Pedro, esta localidad no es solo un destino de paso, sino un refugio donde se conserva lo mejor de nuestra herencia extremeña. Con poco más de 1.300 habitantes, este municipio ofrece una experiencia que combina la profundidad de una historia milenaria, un patrimonio artístico sorprendente y un entorno natural que ha logrado el doble reconocimiento de Bandera Azul y certificación Starlight por la calidad de sus cielos.
Además, el municipio acoge diversos eventos a lo largo del año. De hecho, el pasado sábado 25 de abril se celebró la concentración anual de detectoristas de AEDA, un encuentro que reunió a más de 800 personas y que supone años tras año una oportunidad inmejorable para dar a conocer la localidad.
Así que si buscas una escapada que alimente tu alma, tu estómago y tu curiosidad, acompáñame en este recorrido por los rincones imprescindibles de Casas de Don Pedro.
Un paseo por el tiempo: del señorío a la libertad
Caminar por las calles de Casas de Don Pedro es leer un libro de piedra. Los orígenes de la villa se hunden en la prehistoria, pero fue la época romana la que dejó huellas imborrables en forma de monedas y mosaicos que hoy descansan en el Museo de Cáceres. Sin embargo, la identidad del pueblo está ligada indisolublemente a la Edad Media y a la Orden de Alcántara, cuya cruz aún decora varias fachadas de la localidad.
El nombre del pueblo rinde homenaje al infante Don Pedro, hijo de Sancho IV, aunque fue en el siglo XVIII cuando los vecinos protagonizaron su mayor gesta: la independencia total. El 23 de febrero de 1733, gracias a una Real Cédula de Felipe V, el municipio se liberó de los señoríos para convertirse en una villa con justicia propia.
No puedes perderte la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol, una joya del gótico final construida en el siglo XIV. Su torre mudéjar de ladrillo es uno de los perfiles más icónicos de la comarca, y su interior, que llegó a albergar un retablo plateresco de 153 metros cuadrados (hoy custodiado parcialmente en el Museo de Bellas Artes de Badajoz), es un testimonio del antiguo esplendor de la villa.
También existen varias ermitas, algunas derruidas, pero puedes visitar la Ermita de Nuestra Señora de los Remedios situada en pleno casco urbano.
Un pueblo pionero
Casas de Don Pedro también es un lugar de referencia para la historia contemporánea de España. En sus tierras se ubicó el campo de concentración de Zaldívar al finalizar la Guerra Civil, un espacio donde el drama de la represión dejó una marca profunda. Sin embargo, el pueblo transformó ese dolor en un hito de dignidad: en mayo de 1978, se convirtió en el primer municipio de Extremadura en realizar una exhumación de víctimas de la represión para darles sepultura en el panteón municipal. Liderado por figuras como Felisa Casatejada, este acto de valentía ciudadana fue recogido por la prensa nacional de la época como un símbolo de la reconciliación y la búsqueda de la verdad durante la Transición.
Entre el agua y las estrellas
Para los amantes del aire libre, el entorno es simplemente espectacular. Situado en plena Reserva de la Biosfera de La Siberia, el municipio disfruta de la confluencia de la dehesa extremeña con las aguas del Guadiana y el embalse de Orellana.
La Playa de los Calicantos es la joya de la corona. Esta playa de interior, que en este 2026 vuelve a lucir con orgullo su Bandera Azul, ofrece aguas cristalinas, zonas de césped, sombrillas y todos los servicios necesarios para un día de baño inolvidable. Pero lo que realmente la hace única en España es su doble certificación: es también un Paraje 'Starlight'. Gracias a la ausencia de contaminación lumínica, al caer la noche, la playa se convierte en un observatorio natural donde la Vía Láctea se refleja sobre las aguas del embalse, creando un espectáculo visual difícil de encontrar en otro lugar del mundo, ¡muy recomendable la visita nocturna!.
Si prefieres el senderismo, el Sendero Arroyo Hondo te llevará a través de 9 kilómetros de bosques mediterráneos y dehesas, donde es habitual avistar grullas, cigüeñas negras y águilas calzadas. Tampoco olvides subir al Risco de Valdehornos, un mirador natural desde el cual, en los días claros, se pueden divisar los castillos que protegen la comarca.
El sabor de la miel y la dehesa
Como siempre en nuestros pueblos ninguna visita está completa sin sentarse a la mesa. La cocina de Casas de Don Pedro es honesta y rotunda. Las migas extremeñas, el ajoblanco y las calderetas de cordero son platos obligatorios para entender el sabor de esta tierra.
Sin embargo, el secreto más dulce es su repostería, donde la miel de la zona es la protagonista absoluta. Tienes que probar la candelilla, un dulce frito que se presenta en grandes roscas, y el exquisito queso de almendras, un postre laborioso que mezcla almendras molidas, azúcar, yemas de huevo y canela hasta conseguir una textura compacta y deliciosa.
Fiestas que emocionan: "Diablucos" y Auroras
El calendario festivo es una muestra del vibrante capital social de la villa. Si visitas el pueblo en junio durante el Corpus Christi, te sorprenderán los "Diablucos", personajes vestidos a la antigua usanza que encabezan la procesión entre alfombras de sal coloreada.
En agosto, durante las fiestas de la Virgen de los Remedios, el ambiente se llena de emoción con las Coplas de la Aurora. A las 6:30 de la mañana, un grupo de hombres recorre las calles cantando melodías centenarias acompañadas de acordeones, despertando al pueblo para los actos religiosos y la posterior subasta de las andas de la patrona, un momento de fervor que atrae cada año a cientos de emigrantes que regresan a su raíz.
Mi Guía práctica para el viajero
Cuándo ir: la primavera es ideal para el senderismo y las romerías como San Isidro (15 de mayo), famosa por sus carrozas engalanadas. El verano es perfecto para disfrutar de la Playa de los Calicantos y la observación astronómica.
Dónde comer: locales como el Bar-Restaurante "Extremadura", "El Templo" o "Los Arcos" son excelentes opciones para probar el pisto casareño y las carnes de la zona.
Imprescindible: consultar la agenda local para participar en actividades como la "Ruta de la Luna", un evento nocturno que combina deporte y naturaleza bajo el cielo estrellado.
Desde estas líneas quiero dar un "Gran Like" al ayuntamiento de Casas de Don Pedro por aprovechar los eventos anuales y a su población por acoger como en casa a sus visitantes. Casas de Don Pedro es un destino que te conecta con la historia, te invita a respirar aire puro y te regala el cielo más limpio de Extremadura. Una visita que, sin duda, dejará huella en tu corazón.
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