La mirada
Antonio Pariente, párroco de Cáceres: "Adiós al Di Stéfano del Seminario y a un cura del Concilio"
Lo conocí a principios de los setenta, con trece o catorce años, y era nuestro ídolo futbolero

El sacerdote Gregorio Martín Miguel 'Goyo', natural de Granja de Granadilla, fallecido recientemente. / Diócesis Coria-Cáceres

Cuando el Cacereño bajaba a jugar con el Seminario al campo que daba a la barriada de la cárcel, en los amarillos del ‘semi’ destacaba, sin lugar a dudas, un delantero que se llamaba Goyo (madridista de pro), lo conocí a principios de los setenta, con trece o catorce años, y era nuestro ídolo futbolero, destacaban también Antonio Galindo de Cáceres, fallecido muy joven, creo que llegó a ser responsable del colegio de enfermería, Lázaro Lubián, también de Cáceres o Boceta de Coria, al que vi en una de las últimas celebraciones en la catedral de la ciudad episcopal.
La diócesis ha publicado los sitios donde Gregorio ha desarrollado su ministerio sacerdotal, pero yo voy a contaros algunas cosas como más personales. El se ordenó con otros tres, y para dos de ellos su destino fue la comarca de Hurdes. Hubo un tiempo, no sé si mejor o peor, en el que los recién ordenados, el primer destino que recibían era este arciprestazgo, estrenabas tus primeros tres o cuatro años de ministerio en esta comarca de entonces, muy distinta a la de ahora. Con una furgoneta que tenía el Seminario, un domingo fuimos visitándolos a todos, Goyo estaba en Cambroncino y alguna alquería.
Tío Calixto, un vecino de mi pueblo (Villa del Campo), trabajador del campo y experto en árboles frutales, siempre, siempre que me ve, me dice "dale recuerdos a Goyo", y dile "que fui yo quien le enseñó a hacer injertos". ¿A qué viene esto?, tuvo que ser en los setenta, en esa fecha, hubo en la diócesis una experiencia pastoral, creo que única, y que su historia se va a perder en el túnel del tiempo, si no hay nadie que lo remedie, porque ya van quedando pocos. Me voy a comprometer ante vosotros a recuperarla, a ver si así lo hago.
Como os digo, un grupo de sacerdotes y seglares diocesanos, viviendo juntos, recibieron la misión de atender pastoralmente a una serie de pueblos del Valle del Alagón, y esto lo compaginaban con el trabajo en los regadíos de la zona. Para entenderlo tenéis que trasladaros a aquella época, si no, no es posible comprenderlo. No recuerdo el tiempo que duró la experiencia, pero Goyo siguió en aquellos pueblos atendiéndolos pastoralmente y cuidando sus manzanos.
La última, en su discurso en la comida de la celebración de sus bodas de oro sacerdotales, cuando habló de Jesucristo, para decirnos lo que había significado en su vida, se refirió siempre a Él como 'el carpintero de Nazaret'. ¡A buen entendedor…!
¡DEP Goyo!, estoy seguro que ya estás gozando junto al nazareno.
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