Memoria Histórica
“Hubo chicas que se tiraban por la ventana”: el duro relato de las supervivientes del Patronato franquista en Cáceres
Tres supervivientes relatan los abusos, castigos y explotación sufridos en la institución franquista que controló a miles de mujeres hasta 1985

Supervivientes del Patronato franquista. / PSOE Provincia de Cáceres
El Salón de Actos del Ateneo de Cáceres se quedó pequeño este martes para acoger un encuentro cargado de memoria, emoción y denuncia. Decenas de personas asistieron a un acto centrado en el Patronato de Protección a la Mujer, la institución franquista que entre 1941 y 1985 reprimió y controló a miles de mujeres en España bajo criterios morales y religiosos.
La jornada permitió escuchar los testimonios de tres supervivientes de aquellos centros —Consuelo García del Cid, Paca Blanco y Loli Benito— que relataron públicamente los abusos, castigos, humillaciones y situaciones de explotación que sufrieron durante su internamiento.
El acto fue impulsado por Joaquín Cuello, quien promovió el encuentro desde su anterior responsabilidad al frente de la Secretaría de Memoria Democrática de la CEP. En la apertura también participaron la presidenta del Ateneo, María Ángeles López, y la secretaria general del PSOE de Cáceres, Belén Fernández.
Fernández advirtió de que “es espeluznante pensar que este control sobre las mujeres, sobre su sexualidad, su forma de vida o su cultura, siguiera vigente hasta 1985”, y subrayó que la memoria y la igualdad “deben seguir siendo un combate diario”.

Imagen de la charla. / PSOE Provincia de Cáceres
La contextualización histórica corrió a cargo de Elena García Mantecón, responsable además del Archivo Municipal de Cáceres, quien explicó que alrededor de 300 mujeres pasaron por centros vinculados al Patronato en la provincia cacereña hasta 1983. Según detalló, apenas se conservan 16 cajas documentales en el Archivo Histórico Provincial, insuficientes para reflejar toda la dimensión de lo ocurrido dentro de estas instituciones.
Por su parte, la historiadora Desirée Rodríguez profundizó en la filosofía represiva del Patronato, creado oficialmente para “dignificar moralmente” a las mujeres jóvenes y apartarlas “del vicio” conforme a los principios de la religión católica. Rodríguez recordó que, además de reformatorios, existían maternidades y centros psiquiátricos a los que eran enviadas jóvenes consideradas “problemáticas” o con “tendencias homosexuales”.
El momento más impactante: la voz de las supervivientes
Consuelo García del Cid relató cómo podía ingresarse en estos centros por motivos tan arbitrarios como fumar, faltar a clase, ser huérfana, haber sufrido una violación o simplemente querer ser actriz. Internada en 1975, recordó los castigos, el aislamiento y el sufrimiento psicológico vivido durante casi dos años. También tuvo palabras para quienes no sobrevivieron: “Hubo chicas que se tiraban por la ventana. Ellas son las verdaderas víctimas; nosotras somos las supervivientes y podemos contarlo”.
Paca Blanco explicó cómo el hecho de ser hija de un preso republicano marcó su vida durante la dictadura. Fue internada con 16 años por acudir a manifestaciones y bailar rock and roll. Describió aquellos centros como lugares destinados a “reeducar, humillar y someter” a las mujeres y denunció además la explotación laboral a la que eran sometidas las internas.
“Pasábamos el día entero trabajando en talleres sin cobrar nada”, recordó, antes de relatar las vejaciones psicológicas sufridas en Peña Grande, uno de los centros más conocidos del Patronato. Blanco aseguró que el control institucional continuó incluso después de abandonar el reformatorio y condicionó toda su vida personal.
Especialmente duro resultó el testimonio de Loli Benito, internada con solo 13 años tras denunciar abusos sexuales cometidos por su padre. Lejos de recibir protección, fue enviada a un reformatorio. Allí sufrió explotación laboral y un severo sistema de control mientras criaba a dos hijos nacidos fruto de las violaciones.
“A las 48 horas de dar a luz ya estaba trabajando en el taller”, relató durante su intervención, en la que denunció también las restricciones impuestas incluso para poder alimentar a sus hijos recién nacidos.
Benito recordó además cómo comenzó a percibir el desmantelamiento del Patronato a finales de 1983, cuando las monjas fueron desapareciendo progresivamente de los centros y empezaron a llegar nuevas educadoras. Sin embargo, aseguró que el cierre oficial de la institución no puso fin a las secuelas de aquella experiencia.
La clausura del acto corrió a cargo de María José Pulido, quien agradeció públicamente a las supervivientes haber dado voz a “una parte de la historia de España que castigaba a las mujeres por ser mujeres”.

Las supervivientes, en la charla. / PSOE Provincia de Cáceres
Pulido insistió en la necesidad de trasladar estos testimonios a colegios e institutos para que las nuevas generaciones conozcan la existencia de una institución que, bajo el nombre de “protección”, ejerció durante décadas violencia, control y represión sobre miles de mujeres en España.
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