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Nuestro pasado

Pinito del Oro en Cáceres: el día que la gran reina del trapecio hizo historia bajo las carpas del Circo Price

La llegada de la legendaria trapecista convirtió la primavera de 1968 en un acontecimiento inolvidable, entre el esplendor del circo, la vida social cacereña y la apertura de nuevos espacios de ocio en la ciudad

Pinito del Oro, la mejor trapecista del mundo.

Pinito del Oro, la mejor trapecista del mundo. / EFE

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Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Cáceres

En la primavera de 1968, Cáceres vivió una de esas semanas que quedaron grabadas en la memoria colectiva de la ciudad. Bajo las grandes carpas del mítico Circo Price, instalado entonces en la avenida de la Ciudad Deportiva, actuó una de las artistas más admiradas del panorama internacional: Pinito del Oro, considerada la gran reina del trapecio y símbolo de una época dorada del circo español.

La llegada de la trapecista canaria despertó una enorme expectación entre los cacereños. Familias enteras acudieron aquellos días al circo atraídas por la fama de una artista que había conquistado escenarios de medio mundo gracias a sus espectaculares números aéreos, realizados sin red y desafiando continuamente al peligro. Su presencia en Cáceres convirtió la visita del Circo Price en uno de los grandes acontecimientos sociales y culturales de aquel mayo de 1968.

Una estrella internacional del circo

Nacida en Las Palmas de Gran Canaria en 1931 bajo el nombre de María Cristina del Pino Segura Gómez, Pinito del Oro comenzó su carrera artística siendo apenas una adolescente. Hija de una familia vinculada al mundo circense, pronto destacó por su valentía y habilidad sobre el trapecio. Con el paso de los años alcanzó fama internacional, actuando en algunos de los circos más importantes del mundo y obteniendo numerosos reconocimientos. Su figura terminó convirtiéndose en un auténtico icono del circo clásico español.

Accidentes graves

A lo largo de su trayectoria sufrió varios accidentes graves, algunos de ellos a decenas de metros de altura, aunque nunca abandonó definitivamente la pista hasta después de una larga carrera marcada por el riesgo, la disciplina y el espectáculo. Su elegancia en el aire y su capacidad para conectar con el público la convirtieron en una leyenda viva del trapecio durante las décadas de los cincuenta, sesenta y setenta.

Espectáculo y modernidad en la ciudad

Aquellos días de mayo también dejaron otra imagen destacada en la vida social cacereña. El 20 de mayo de 1968 el obispo inauguró oficialmente la cervecería 'El Pato', propiedad de Emilio Rey y situada en la entonces plaza Mola. El establecimiento abrió sus puertas en pleno centro de la ciudad y pronto pasó a convertirse en uno de los puntos de encuentro más conocidos de la época. Así, entre las luces del Circo Price, los aplausos dedicados a Pinito del Oro y la apertura de nuevos locales emblemáticos, Cáceres vivió un mayo de 1968 marcado por el ambiente festivo, la modernidad y el espectáculo.

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