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Música clásica

De Cáceres a Florida: Marina Machado, la pianista que convirtió la infancia en Extremadura en su lenguaje artístico

La pianista madrileña, afincada en Florida y con estudios musicales en Cáceres, combina su carrera internacional con proyectos educativos para acercar la música a comunidades desfavorecidas

Marina Machado.

Marina Machado. / Cedida

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Cáceres

Hay músicos que aprenden un instrumento. Y luego están quienes hablan la música como si fuese una lengua materna. Marina Machado (Madrid, 1997) pertenece a ese segundo grupo. Si intenta explicar el origen de su vocación pianística no habla de técnica, ni de horas de estudio, ni siquiera de disciplina. Habla de algo mucho más profundo y difícil de explicar.

"Empecé con la música a los tres años. A veces lo comparo con cuando un niño pequeño empieza a hablar. Hablas un idioma, pero no sabes cómo lo has aprendido. Simplemente te expresas así. Para mí la música ha sido algo parecido".

Hoy Marina Machado desarrolla su carrera entre escenarios, proyectos educativos y conciertos en Estados Unidos. Es pianista, directora musical y coordinadora de programas pedagógicos en Florida. Pero gran parte de su identidad musical sigue estando inevitablemente ligada a Extremadura. Concretamente a Trujillo y a Cáceres. A la naturaleza silenciosa donde creció.

Pese a nacer en Madrid, su vida cambió siendo apenas una niña. Sus padres dejaron la capital para emprender una nueva etapa en Extremadura. "Se mudaron a Trujillo cuando yo tenía tres años, justo cuando empecé con la música".

Machado, en el Auditorio San Francisco de Cáceres.

Machado, en el Auditorio San Francisco de Cáceres. / Cedida

Más concretamente, la familia se instaló en Pago de San Clemente, en el entorno del Hotel Rural Viña Las Torres, un enclave situado a unos diez kilómetros de Trujillo. Allí pasó su infancia entre campo abierto, bicicletas, perros, caballos y horizontes enormes.

Ese paisaje emocional sigue apareciendo hoy en su manera de entender la música. Marina busca una palabra en inglés para definirlo: "awe". Una mezcla entre asombro, calma y contemplación. "Ese estado de paz que te produce la naturaleza luego soy capaz de llevarlo a la música".

Del conservatorio de Cáceres a Estados Unidos

Fue en Extremadura donde comenzó su formación musical. Estudió en el Conservatorio de Cáceres hasta los 17 o 18 años, antes de marcharse a Madrid para cursar el grado superior y, posteriormente, viajar a Estados Unidos para realizar el máster. "Todo mi inicio musical fue en Extremadura".

Ha actuado en conciertos organizados en el Auditorio San Francisco, junto a la orquesta del Conservatorio, en la sala Malinche del Complejo Cultural San Francisco, en la sala Clavellinas de la Fundación Caja Extremadura y en la Filmoteca de Cáceres. También llevó su música a Badajoz, Almendralejo (donde fue finalista del concurso para jóvenes músicos en 2014) o Villanueva de la Serena.

Aunque reconoce que el paso de los años y la vida fuera han diluido parte de su acento, sigue sintiendo que sus raíces musicales están profundamente conectadas a Cáceres. "Iba al instituto en Trujillo, pero al conservatorio veníamos casi todos los días a Cáceres".

Machado, en la Sala Malinche de Cáceres.

Machado, en la Sala Malinche de Cáceres. / Cedida

Hoy reside en Florida, desde donde atiende a este diario y desarrolla una actividad artística y educativa intensa. Marina es directora musical de la Unitarian Universalist Fellowship de Boca Ratón, donde organiza y participa semanalmente en conciertos y servicios musicales de carácter espiritual y cultural.

Pero además trabaja en la Volta Music Foundation, una fundación centrada en acercar la música a estudiantes de comunidades desfavorecidas. "No soy profesora como tal. Coordino equipos educativos y programas para facilitar el acceso a la música".

Esa dimensión pedagógica ocupa un lugar central en su vida. No la entiende como algo secundario respecto a la interpretación, sino como parte de la misma misión artística. "Mi sueño sería combinar las dos cosas: seguir llevando la interpretación al mayor nivel posible y, al mismo tiempo, acercar la música a cuantos más jóvenes mejor".

Romper la barrera entre el músico y el público

En su forma de entender los conciertos hay también una búsqueda muy concreta: romper la distancia tradicional entre escenario y espectador. Marina habla con entusiasmo de algunos recitales íntimos organizados en Boca Ratón, similares al formato candlelight que puede disfrutarse también en Cáceres, con velas y espacios oscuros donde el público vive la música desde una cercanía emocional distinta. "No es solo tocar música. También es crear una experiencia. Hacer que la audiencia forme parte de todo eso".

Ese mismo espíritu aparece en los conciertos educativos que desarrolla junto a la fundación. Hace apenas unos días participó en un recital en el Lauderdale Performing Arts Center junto a jóvenes estudiantes de violín que apenas están comenzando su formación musical. "Uno de nuestros objetivos es que los alumnos tengan cuanto antes la oportunidad de tocar en escenarios profesionales".

La próxima cita importante para la pianista tendrá lugar en España. El 30 de mayo actuará en la Sala Eutherpe de León con un programa de piano que define casi como un viaje por la historia de la melodía a base de "obras que considero joyas".

El recital recorrerá compositores y épocas distintas, desde Bach hasta Debussy, pasando por Mozart, Chopin o el español Manuel de Falla. Marina explica que la idea del programa consiste en observar cómo diferentes autores abordaron la construcción melódica a lo largo de los siglos. "Es como invitar al público a recorrer distintas maneras de entender la melodía".

Después regresará a Florida para participar el 21 de junio en el Make Music Day, la gran celebración internacional de la música nacida en Francia y extendida hoy por todo el mundo.

Harry Styles, Schubert y los árboles

Aunque su ámbito principal es la música clásica, Marina se mueve con naturalidad entre distintos estilos. En los servicios musicales que coordina en Boca Ratón interpreta desde piezas clásicas hasta canciones más populares adaptadas al piano.

Y cuando se le pregunta por una obra especial, termina recordando una interpretación reciente profundamente conectada con la naturaleza que marcó su infancia extremeña. "Hicimos un servicio sobre los árboles, sobre cómo están conectados entre sí. Toqué 'The Linden Tree', de Schubert. Tenía muchísimo sentido dentro de ese contexto".

Por otro lado, menciona otro nombre aparentemente lejano al repertorio clásico y que le gustaría adoptar en más ocasiones: Harry Styles. "Me gustaría tocar más canciones suyas al piano". Su elección personal, 'Treat People With Kindness'.

Porque Marina Machado se mueve precisamente ahí, entre mundos que a veces parecen opuestos: Bach y la música contemporánea, Debussy y el pop, Florida y Extremadura, la pedagogía y el escenario.

El regreso pendiente a Cáceres

Pese a que no contempla por ahora regresar definitivamente a España, sí tiene claro que quiere volver a tocar en Cáceres. Recuerda especialmente el Conservatorio Hermanos Berzosa y los conciertos organizados con antiguos alumnos, aunque por fechas todavía no ha podido participar. "Al final esa comunidad fue la que me vio crecer desde el principio".

Y quizá ahí esté también el verdadero centro de su historia. Porque aunque hoy sus conciertos se desarrollen en Florida o León, y aunque coordine proyectos educativos internacionales, parte de la música de Marina Machado sigue naciendo en aquellos paisajes de encinas y caminos de tierra donde empezó a descubrir el mundo con apenas tres años.

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