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Para más inri

Cáceres, ante el espejo de sus apartamentos turísticos

El auge del alojamiento turístico obliga a pensar qué centro queremos: uno solo de paso o también habitado

Vídeo | Apartamentos turísticos en Cáceres

Ángel García Collado

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Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

Hay debates que conviene afrontar sin levantar demasiado la voz. El de los apartamentos turísticos en el centro de Cáceres es uno de ellos. Porque aquí no se trata de señalar a quien invierte, ni de culpar a quien viene a pasar un fin de semana, ni de convertir al visitante en sospechoso. El turismo es una parte fundamental de la ciudad. Da trabajo, llena bares, mueve comercios, sostiene visitas guiadas, proyecta la imagen de Cáceres fuera y permite que muchos negocios respiren en meses que antes eran bastante más planos.

Pero una ciudad no se puede mirar solo desde la habitación de un hotel. También se mide por quién baja a comprar el pan, por quién saluda al vecino en la escalera, por quién tiende la ropa, por quién vuelve del trabajo, por quién se queja del ruido porque al día siguiente madruga. Y eso, que parece tan pequeño, es precisamente lo que mantiene viva una plaza como la Mayor de Cáceres.

La llegada de seis nuevos apartamentos turísticos al número 34 de la plaza Mayor vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que Cáceres no debería esquivar: ¿qué centro queremos? La respuesta no puede ser simple. No vale decir que todo alojamiento turístico es malo, porque no lo es. Tampoco vale celebrar cualquier transformación como si el turismo, por sí solo, resolviera todos los problemas. Entre una cosa y la otra hay una zona razonable en la que la ciudad debe moverse con inteligencia.

La plaza Mayor es el gran escaparate de Cáceres. Es la puerta de entrada a la ciudad monumental, el punto donde se hacen las fotos, donde empiezan las visitas, donde se sientan los turistas y donde los cacereños hemos quedado toda la vida. Tiene lógica que sea un lugar deseado para dormir. Lo raro sería lo contrario. Pero precisamente por eso hay que cuidar el equilibrio.

También hay que ser justos. Muchos propietarios se encuentran con edificios antiguos, caros de mantener y difíciles de alquilar en condiciones razonables. Muchos emprendedores ven en el alojamiento turístico una salida viable. Muchos visitantes buscan precisamente ese tipo de estancia, más flexible, más céntrica y más cómoda para familias o grupos. Todo eso existe y debe entenderse.

Porque una plaza Mayor con visitantes es una plaza viva, abierta y con oportunidades. Pero también necesita conservar algo de esa vida cotidiana que la ha hecho reconocible durante generaciones. El reto no es elegir entre turismo o vecinos, sino encontrar una convivencia razonable entre ambos. Cáceres tiene patrimonio suficiente para atraer miradas, pero también debe seguir siendo una ciudad cómoda, habitable y cercana para quienes la sostienen cada día.

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