Comercio local
La fórmula del éxito de ‘Las Pekeprecios’: precios bajos, directos y una comunidad fiel en Cáceres
Tras dos meses de parón por una operación, la cacereña Elena Leal ha retomado su proyecto vinculado a la moda con la misma fórmula que le ha permitido reunir a cientos de seguidores en sus emisiones online y mantener una clientela muy vinculada al proyecto
Fotogalería | 'Las Pekeprecios', por dentro: la cacereña Elena Leal muestra el espacio donde cobra vida su proyecto / Carlos Gil

Durante los dos meses en los que la cacereña Elena Leal Barriga ha tenido que apartarse del día a día de su actividad para recuperarse de una operación, sus clientas no han dejado de preguntar por ella. Querían saber cuándo volverían los directos, cuándo habría nuevas prendas y cuándo podrían pasar de nuevo por su local. Esa espera resume bien lo que ha conseguido con su proyecto de moda y complementos ‘Las Pekeprecios’: una pequeña comunidad alrededor de esta emprendedora que ha hecho de la cercanía, los precios bajos y la confianza su forma de trabajar.
Tras el paréntesis obligado, esta semana ha retomado el trabajo con energías renovadas y con la misma fórmula que le ha permitido hacerse un hueco: emisiones en redes sociales, preventas, avisos por WhatsApp y un punto de recogida con horario flexible. No se trata de una tienda al uso, con una persiana que sube cada mañana a la misma hora, sino de un modelo más ágil, adaptado a la demanda de sus clientas y a una dinámica de venta que se ha consolidado al otro lado de la pantalla.
Primeros pasos
El origen de esta iniciativa se remonta a 2014, cuando Elena, criada en el barrio de Aldea Moret, puso en marcha un pequeño comercio de moda femenina en la avenida de la Hispanidad, junto a la frutería de sus padres. Aquel primer paso marcó el inicio de una andadura que ya entonces combinaba artículos asequibles, trato directo y una relación muy personal con quienes pasaban por la tienda.
La elección del nombre ‘Las Pekeprecios’, explica, nació de una mezcla entre lo personal y lo comercial. "Surgió por mis niñas, con la idea de dejarles un legado", explica. Ese juego de palabras combina la referencia familiar con la filosofía del negocio: prendas y accesorios pensados para todos los bolsillos, para que darse un capricho o renovar el armario no fuera algo reservado para ocasiones contadas.
Del mostrador a las redes
La buena marcha del negocio la llevó después a buscar un local más amplio en Moctezuma, donde mantuvo la venta presencial hasta que la pandemia la obligó a detenerse. Cerró el establecimiento y se apartó temporalmente de la actividad, pero muchas de sus clientas siguieron en contacto con ella. "Me escribían a menudo para decirme que volviera y para preguntarme por una chaqueta, un vestido o alguna ganga concreta", recuerda. Ese vínculo, sostenido casi de manera espontánea, acabó abriendo la puerta a una manera distinta de trabajar: alejada del formato convencional de tienda física, sin horario fijo ni presencia diaria detrás del mostrador.
El impulso definitivo llegó el año pasado durante un viaje a Madrid. "Fui con una amiga al polígono Cobo Calleja y compré varias blazers de mujer. Las enseñé en el grupo que tengo con mis antiguas clientas y la respuesta fue inmediata", asegura. Los encargos empezaron a multiplicarse y la demanda fue aumentando hasta que decidió construir una dinámica de venta más flexible, directa y ajustada a lo que le iban pidiendo.
Punto de recogida
Para hacerlo posible preparó el local donde antes estaba la frutería familiar, en la avenida de la Hispanidad, que hoy funciona como punto de recogida. Desde allí organiza las entregas, pese a que buena parte del trabajo ocurre fuera, en los desplazamientos a almacenes y proveedores en busca de oportunidades. El resultado es una fórmula de proximidad que combina el trato directo del comercio tradicional con la rapidez y la flexibilidad de las redes sociales.
En el local también realiza las emisiones en las que muestra las prendas una a una, resuelve dudas y gestiona los encargos al momento. Su principal escaparate está en Instagram, aunque también tiene presencia en Facebook y TikTok. En sus directos llega a reunir a cerca de 200 personas, en buena parte de Cáceres, pero Elena no mide el alcance solo por las cifras, sino por la respuesta real de quienes están al otro lado. "No tengo muchísimos seguidores, pero los míos siempre están ahí", afirma.

Elena Leal, durante uno de sus directos en redes sociales. / Carlos Gil
Consultan las novedades, reservan los artículos que les interesan y después acuden al punto de recogida. Esa fidelidad, alimentada por el boca a boca, explica buena parte de una iniciativa que ha crecido sin grandes campañas publicitarias.
Filosofía de vida
Su filosofía comercial también está clara. Prefiere ajustar márgenes y vender más, antes que apostar por importes más altos que limiten la compra a ocasiones concretas. De ahí que hable de sus "pekeganga", artículos que adquiere con poco margen para poder ofrecerlos como oportunidades especialmente atractivas.
Esa forma de entender el negocio enlaza también con su manera de afrontar la vida. Tras un proceso personal exigente y una intervención reciente que la ha obligado a detener su actividad durante dos meses, Elena ha vuelto con la misma determinación con la que ha ido levantando cada etapa. Su actitud la resume en una frase que repite casi como un lema personal: "En la vida todo se torea".
- El barrio de Cáceres donde todos quieren vivir ahora: pisos caros, vida cómoda y una demanda que no deja de crecer
- El 56 cumpleaños de Andrés Barriga en Cáceres, el portero que encontró una segunda vida tras cerrar su autoescuela
- 690 metros cuadrados de carpa en la plaza Mayor: Jato calienta motores para un fin de semana de llenazo en Cáceres
- La transformación de la plaza Marrón y Camino Llano, inminente: así será su reforma en Cáceres
- JATO desborda Cáceres y 'nos obliga a repensar su futuro
- Portugal vuelve a poner negro sobre blanco la autovía a Monfortinho y Cáceres: la declara 'prioridad
- La rehabilitación del Palacio de Abrantes en Cáceres destapa su pasado oculto del siglo XVI
- Cáceres dice adiós a otro histórico de su hostelería
