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Cultura y creatividad

'Pelusinas', la marca de Zoraida Romero que conecta con la esencia de Extremadura desde Cáceres

La artesana lanzó hace un año su marca, en la que combina costura y joyería inspiradas en la naturaleza y la tradición de Extremadura

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Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Cáceres

Zoraida Romero siempre ha sentido la necesidad de crear con sus propias manos todo aquello que veía, impulsada por un interés constante en dar forma a piezas únicas. Esa inquietud por la fabricación artesanal la llevó a emprender y a poner en marcha su propia marca, Pelusinas.

"Desde siempre me ha gustado hacer de todo. Recuerdo que aprendí a coser sola, a escondidas, con 11 o 12 años. Era muy pequeña y mi madre no me dejaba usar la máquina de coser, así que cuando no estaba me ponía manos a la obra, hasta que un día me pilló. Aun así, seguí con ello hasta que decidí dar el paso y crear mi propia marca. Tenía mucho miedo por todo lo que implica ser autónoma, pero sentía que tenía que intentarlo, que no podía dejarlo pasar más tiempo. Hace justo un año que empecé esta aventura y la verdad es que la acogida ha sido muy buena. Sobre todo me dedico a la costura, aunque últimamente también hago pendientes, especialmente de flores, que están teniendo muchísimo éxito y no paran de generarme pedidos. Es un poco locura, pero estoy contenta".

El giro creativo de su marca

Comenzó elaborando objetos de uso doméstico, pero pronto se dio cuenta de que las piezas que más interés despertaban eran aquellas pensadas para llevar puestas o usar en el día a día, como bolsos, pendientes o chalecos. Frente a artículos como las bolsas de viaje, percibió que este tipo de creaciones tenían una mayor acogida y demanda entre el público.

"Siempre voy generando ideas nuevas. Empecé con pendientes de formato pequeño y fui ampliando poco a poco el tamaño. Recuerdo que mi hijo al principio se reía de mí porque pensaba que nadie se los pondría, pero la verdad es que han sido todo un éxito. El primero que lancé y el más demandado fue el de la flor de jara. Después también hice el de la flor de amapola, en distintos formatos, y al final te vas adaptando a lo que pide la gente. Mi padre, que es muy de campo, siempre está buscándome flores, dándome ideas y sugerencias. Al final todo el mundo opina, y todas esas aportaciones son bienvenidas", explica Romero.

Lo que más valora de su trabajo es la satisfacción que siente cuando las clientas le escriben para contarle que el pedido les ha encantado, que en persona es aún más bonito de lo que parecía en las fotos, o cuando lo recomiendan a amigos y familiares. Para ella, esa respuesta positiva y el saber que su trabajo gusta es la parte más gratificante de todo el proceso, sin duda la mejor de esta experiencia.

Aprendí a coser sola a escondidas con 11 o 12 años

Mi hijo se reía de mí porque pensaba que nadie se pondría mis pendientes

Entre la falta de tiempo y la pasión por la artesanía

En lo que respecta a la creatividad, Romero cuenta con un cuaderno en el que va anotando todas sus ideas. Según detalla, lo que más le falta es tiempo para poder desarrollar todo lo que le gustaría, ya que compagina su proyecto con otro trabajo. Llegó a plantearse dejarlo, pero ante la incertidumbre del inicio de su emprendimiento decidió finalmente no hacerlo. Reconoce que le da cierta pena, aunque confía en que, más pronto que tarde, podrá dedicarse por completo a su marca personal. "Cuando tengo que asistir a ferias de artesanía, por ejemplo, y llego a casa a las diez de la noche, muchas veces me toca ponerme a hacer pendientes para el día siguiente porque se han vendido todos. Es una locura, pero no me pesa, porque es algo que me gusta y que hago con gusto".

El renacer de lo regional como motor creativo

Por último, sostiene que los regionalismos están viviendo un nuevo impulso y que ese sentimiento de identidad local ha resurgido con fuerza en los últimos años. En este contexto, afirma que también está aprovechando esta tendencia, hasta el punto de haberse reencontrado con las tradiciones y haberse inscrito, junto a su hija, en clases de bailes regionales. Señala además que la moda vinculada a los estampados extremeños y a los pendientes tradicionales está ganando protagonismo, algo que influye directamente en su trabajo, ya que desarrolla numerosas piezas inspiradas en estos elementos. Para ella, este auge no solo supone una oportunidad de crecimiento profesional, sino también una forma de poner en valor las raíces culturales. En este sentido, defiende que su trabajo va más allá de la creación de productos, considera que contribuye a reforzar y recuperar tradiciones, alejándose de la idea de fabricar por fabricar.

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