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Negocios

José María Gómez transforma la farmacia de El Rodeo de Cáceres: "Algunas revistas de interiorismo se han fijado en el diseño"

La reforma de la Farmacia Parque El Rodeo ha incluido la instalación de un robot para la gestión de medicamentos y la ampliación del equipo humano

Vídeo | José María Gómez explica la transformación de la farmacia Parque El Rodeo de Cáceres

Ángel García Collado

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Ángel García Collado

Cáceres

La Farmacia Parque El Rodeo ya no se parece a la imagen que muchos tienen en la cabeza cuando piensan en una un establecimiento de este tipo. No hay solo blanco, verde, mostrador al fondo y una espera más o menos resignada. Hay madera, espacios amplios, zonas para sentarse, buen olor, música, agua para quien necesite tomarse allí mismo la medicación y un robot que trabaja al otro lado del mostrador. José María Gómez, farmacéutico titular nacido y criado en Cáceres de apenas 37 años, ha querido que entrar en su farmacia sea algo más que recoger una caja de medicamentos.

"Siempre he querido crear una experiencia, más que una simple dispensación", ha explicado. La reforma ha supuesto una inversión de 344.000 euros y ha transformado por completo la antigua farmacia en un espacio más grande, más cálido y también más tecnológico. El cambio ha sido estético, pero no solo estético. La idea, insiste Gómez, ha sido poner al paciente en el centro y quitarle a la farmacia esa frialdad que a veces recuerda demasiado a un hospital.

Una idea con raíz familiar

La historia viene de antes. La farmacia estuvo primero en plaza de Italia y llegó a El Rodeo en torno a 2017. Entonces el modelo era más tradicional. "En la primera farmacia el titular era mi padre", ha recordado José María. Con el tiempo, y tras el fallecimiento de su padre hace cuatro años, surgió la posibilidad de ampliar el local y de hacer algo distinto.

La frase que le quedó grabada fue una enseñanza paterna: "O lo haces bien o no lo hagas". Y así lo ha planteado. Si había que reformar, no bastaba con ganar metros. Había que cambiar la forma de trabajar y también la manera en la que el cliente se siente dentro.

Obras, polvo y agosto sin aire

El resultado actual ha tenido detrás una obra complicada. La farmacia siguió abierta mientras se reformaba el local anexo. Después llegó la fase más dura: unir los dos espacios, trabajar con una pared de pladur provisional y aguantar el mes de agosto sin aire acondicionado.

"Fue muy divertido, por llamarlo de alguna manera", ha contado con ironía. Las compañeras, recuerda, bromeaban con que al ducharse les salía el pelo marrón por el polvo de la obra. Aquella parte duró menos de un mes, pero dejó claro que la transformación no fue solo una decisión de diseño, sino un esfuerzo de equipo.

El robot que ordena y aprende

La gran novedad está en la trastienda. La farmacia ha incorporado un robot que almacena los medicamentos y los envía directamente a los mostradores. El sistema sabe qué productos tienen más rotación, cuáles salen menos y qué cajas caducan antes. Con esa información, organiza el stock para ganar rapidez y evitar errores.

"Él va aprendiendo constantemente de las rotaciones de la farmacia", ha explicado Gómez Míguez. Incluso se recoloca solo en algunos momentos para ser más eficiente. Cuando el equipo pide un medicamento desde el mostrador, el robot lo localiza, lo recoge y lo manda por una cinta hasta la zona de atención.

La tecnología, sin embargo, no ha sustituido el trato humano. Lo ha reforzado. La farmacia cuenta ahora con nueve personas: ocho trabajadores y el propio titular. Tras la ampliación se han incorporado dos empleados más. "Que el equipo se sienta a gusto y se sienta bien, para mí es lo primordial para que la farmacia funcione", ha señalado.

Una farmacia abierta todo el año

La Farmacia Parque El Rodeo es una farmacia de 12 horas, aunque en realidad abre 12 horas y media al día, de 9.30 de la mañana a 10 de la noche, todos los días del año, incluidos domingos y festivos. Ese ritmo exige organización, pero también un espacio cómodo para quienes trabajan dentro y para quienes entran a diario.

La respuesta de los clientes ha sido mejor de lo esperado. "Teníamos un poco de miedo a cambiar la estética habitual de una farmacia", ha reconocido José María. Ese miedo se ha disipado pronto. Han acudido compañeros farmacéuticos de otros lugares, delegados comerciales y hasta revistas interesadas en fotografiar el espacio.

La farmacia sigue haciendo lo de siempre: dispensar, aconsejar, atender. Pero lo hace de otra manera. Con más calma, más diseño y más tecnología. En El Rodeo, José María Gómez Míguez ha cambiado la receta sin tocar lo esencial y ha hecho posible que incluso algunas revistas de interiorismo se fijen en su diseño.

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