Barrio a barrio
Porras y churros finos en la calle Ríos Verdes de Cáceres
La Churrería Plaza Mayor ofrece churros finos a 0,30 euros y porras a 0,35, junto a molletes artesanos y tostadas clásicas en su carta

El Periódico Extremadura

La Churrería Plaza Mayor conserva uno de esos rituales cotidianos que siguen formando parte de la vida de cualquier centro urbano: el desayuno de churros, café y mollete. Su carta combina propuestas tradicionales con guiños al producto extremeño.
Entre las opciones principales destacan los churros finos, a 0,30 euros la unidad, y las porras, a 0,35 euros. A ellos se suman los molletes artesanos, con variedades como la parisina, elaborada con tomate, york, queso fundido, huevo y pimentón, o la extremeña, con jamón gran reserva cortado a mano, aceite y tomate.
La carta incluye también tostadas más clásicas, como AOVE con tomate, mantequilla con mermelada o cachuela, uno de los sabores más reconocibles de la gastronomía extremeña. En bebidas, el establecimiento ofrece café, chocolate, infusiones, refrescos, zumos y batidos.
Con esta propuesta, la Churrería Plaza Mayor mantiene el pulso de los desayunos de siempre: precios populares, productos reconocibles y una oferta pensada tanto para quienes buscan algo rápido como para quienes prefieren sentarse a empezar el día sin prisa.
La churrería está en la calle Ríos Verdes y su terraza la tiene instalada en la calle General Ezponda, paralela al hotel Don Fernando. Toma el testigo de las empresas familiares que tiempo atrás hicieron de Ezponda, más conocida como la Calle de los Bares, uno de los núcleos más pujantes de la ciudad: Almacenes Mendoza, la droguería de Macedo, la farmacia de Arjona, la barbería de Tato, la dulcería con sus bambas de crema, El Pato, que sigue en activo, El Cisne Negro, la joyería Nevado, la librería Sanguino, la sastrería de Santos o El Rastro, que era una tienda de los Villegas.
La calle Ríos Verdes debe su nombre al río Verde, que corre paralelo a la Plaza Mayor. Está debajo de las calles de la Cruz, de Ríos Verdes y Nidos, bajando a San Blas, en donde había un puente para atravesar el río que desembocaba en la Ribera del Marco. Cuentan que ese puente también se lo tragó Cáceres. Está debajo del asfalto. La calle conecta General Ezponda, deja a un lado la calle de la Cruz y culmina en Sancti Spiritu y Margallo, antes de atravesar un pequeño túnel, característica y referente de esta castiza calle de Cáceres. En torno a ese túnel, co arco incluido, dicen que en 1597 los frailes del convento de Santo Domingo estaban cansados de mojarse al cruzar el río Verde, y decidieron tapiar un tramo del río sin tener permiso para ello del concejo. Acudieron las autoridades locales que les ordenaron que pararan la obra encontrándose con que los frailes empezaron a tirarles piedras. La disputa entre los dominicos y el concejo concluyó cuando se decidió hacer un paso elevado con escaleras, que es el arco que actualmente se ve sobre la calle.
El regato
De hecho, el historiador Francisco Acedo, en sus crónicas Paseo por la Eternidad, incide en que "no debemos olvidar que la Calle de Ríos Verdes se llama así por el regato que nace en Peña Redonda y desembocaba en el regato de San Blas que, a su vez, lo hacía en la Ribera del Marco. Pensemos que en el plano de Coello de 1857, todavía aparece este arroyo sin canalizar. Lo cierto es que, a partir de este punto, Ríos Verdes discurría por una zona profundamente pobre. La actual calle General Margallo se denominó así desde 1893, como consecuencia de un sentimiento antimarroquí derivado de la Guerra de Marruecos y se bautizó de tal modo por el general muerto en Melilla ese año. Pero su nombre tradicional, como todo el mundo sabe, es el de Calle Moros. Esta zona se convirtió en arrabal morisco tras la reconquista ¿Por qué? Por ser una zona insalubre y caldo de cultivo del paludismo, lo que produjo la aparición de un caserío marginal".
Hoy Ríos Verdes es una zona que apunta a ser uno de los núcleos más desarrollados y concurridos del casco histórico, empezando por esta churrería Plaza Mayor, situada en un local que durante generaciones fue el Bar La Cueva, mítico donde los haya en el entorno de General Ezponda, y testigo de historias paralelas, amor pagado, sexo comprado, etc, etc, etc. Ahora, el establecimiento es un ir y venir de clientes que degustan exquisitos desayunos y cuyos gerentes han sabido impulsar como merece: cacereños, empresarios, turistas, estudiantes... todos tienen cabida en este templo que desde primera hora de la mañana alimenta el estómago.
La calle alberga los Apartamentos Turísticos Cáceres. Están en el número 2 y son exteriores. Tienen ventanas en todas las estancias (incluyendo el baño). También está el Restaurante Bujaco, la Imprenta de Tomás Rodríguez y el Hotel Castilla, que fue posada y fonda y que continúa abierto. Fue el segundo establecimiento hotelero de Cáceres que obtuvo licencia oficial después del Extremadura. De hecho, hasta hace unos años conservaba el gran portalón por el que los carruajes accedían a la posada para dejar a sus huéspedes porque aún no había coches a motor en la ciudad.
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