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Alerta vecinal

El riesgo de los solares sin desbrozar en Cáceres: "No es solo una cuestión estética"

Barrios y urbanizaciones miran a los solares sin desbrozar y reclaman actuaciones preventivas ante el aumento de las temperaturas y el temor a posibles incendios

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Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

Cáceres

La llegada del calor vuelve a poner el foco en un problema que se repite cada año en distintos puntos de Cáceres: solares sin desbrozar, parcelas con vegetación alta y espacios próximos a viviendas, caminos o lugares de paso donde la maleza acumulada durante la primavera se convierte en un riesgo añadido cuando llegan los meses de temperaturas altas.

En ese mapa de zonas sensibles figuran barriadas como Mejostilla y Cáceres el Viejo, en el norte de la ciudad; el Cerro de los Pinos, próximo a Aldea Moret; o la urbanización La Cañada, junto al recinto ferial y cerca del Ceres Golf, enclaves donde algunos vecinos vuelven a mirar con cierta inquietud antes de que el verano apriete.

Frente a esa preocupación recurrente, el Ayuntamiento de Cáceres ha optado por cambiar el modelo de desbroce y control de la vegetación con un nuevo servicio permanente. La iniciativa, anunciada a finales de marzo, funcionará durante los 365 días del año y sustituye al sistema anterior, centrado en actuaciones puntuales en los meses previos a la temporada estival.

El objetivo es reforzar la prevención de incendios y actuar con más continuidad en los espacios urbanos y periurbanos. Para los barrios, el cambio puede ayudar a evitar que la maleza vuelva a convertirse cada año en un problema recurrente, aunque los residentes piden que el servicio tenga presencia real sobre el terreno. «Que haya un servicio permanente es una buena noticia, pero ahora hay que ver si llega a los puntos donde hace falta y se mantiene en el tiempo», señalan desde las zonas afectadas.

Vida cotidiana

Mejostilla y Cáceres el Viejo, dos barriadas próximas entre sí, comparten esa condición de borde urbano donde la presencia de solares, descampados y caminos cercanos a viviendas, calles transitadas y equipamientos públicos exige actuar con antelación.

Los residentes señalan que el problema no se concentra en un único punto, sino en la suma de pequeños focos de maleza que aparecen junto a lugares de paso habituales. Esa dispersión, explican, hace que el mantenimiento no pueda limitarse a una actuación aislada, sino que deba revisarse con continuidad. "Hablamos de espacios por donde pasan niños, mayores y familias a diario", resume Mercedes Parejo, vecina de la zona.

El suceso registrado el pasado verano en las inmediaciones del Centro Cívico de Mejostilla, que acabó con la detención de un hombre como presunto autor de un incendio de pastos, sigue presente como antecedente reciente. Aun así, los vecinos prefieren poner el foco en la situación actual y reclamar una actuación sostenida para evitar que se repitan episodios similares.

Entre pastos y residuos

Precisamente uno de los espacios que se mira con especial atención por la presencia de pastos y por el recuerdo de fuegos anteriores es el Cerro de los Pinos, situado junto a la barriada de Aldea Moret y próximo a una zona en expansión como El Junquillo.

Durante estos días, operarios del Infoex trabajan en el desbroce, la retirada de vegetación y el acondicionamiento de cortafuegos, unas labores que la comunidad vecinal considera necesarias por la sequedad del terreno. "No se trata solo de una cuestión estética, sino de seguridad", afirma Pilar Manzano, residente en la calle Río Ródano.

Aunque reconocen la importancia de estas actuaciones, advierten de otro problema añadido en este entorno: la cantidad de residuos. La acumulación de desechos, cristales y escombros aumenta la sensación de abandono y añade preocupación con la llegada del calor. "Esto no puede seguir siendo un vertedero. Se desbroza, pero si la basura sigue ahí, el problema no desaparece del todo", lamenta Tomás Molina.

Espacios abiertos

En La Cañada, el riesgo se entiende desde la amplitud del terreno que rodea la urbanización. La proximidad al recinto ferial y al Ceres Golf, junto a la presencia de grandes extensiones abiertas, hace que cualquier fuego de pastos pueda ganar visibilidad y generar alarma con rapidez.

El recuerdo del susto vivido hace dos años en el descampado situado frente al residencial sigue presente entre los vecinos, que esperan que las labores de desbroce, visibles estos días en la carretera de Mérida y en los alrededores del ferial, sean efectivas antes de que el calor convierta la hierba seca en combustible. "Cuando ves las llamas y el humo tan cerca de las casas, entiendes que esto no es una queja menor. Lo importante es llegar antes, no cuando ya están aquí los bomberos", apunta Esther Martín, una de las residentes de la urbanización.

Plazo municipal

La inquietud vecinal coincide con el plazo fijado por el ayuntamiento para que los propietarios de parcelas incluidas en el Plan Periurbano retiren la vegetación forestal existente antes del verano. Una orden que establece como fecha límite el domingo 31 de mayo y que recuerda la obligación de conservar construcciones, instalaciones y espacios privados en condiciones de seguridad, salubridad, accesibilidad y ornato.

A partir de ese día, los servicios municipales podrán realizar inspecciones y, en caso de que no se haya actuado dentro del plazo, el consistorio podrá ordenar la limpieza mediante ejecución subsidiaria o imponer multas coercitivas con cargo a los titulares.

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