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Comercio local

De maestra a emprendedora: la historia de Lourdes Laborda y su apuesta por recuperar la moda infantil clásica en Cáceres

Tras años trabajando como maestra y preparando oposiciones, decidió dar un giro a su vida y abrir en Cáceres una tienda de moda infantil inspirada en la tradición, la esencia familiar y la ropa clásica reinventada para hoy

Vídeo | La historia de Lourdes Laborda y su apuesta por recuperar la moda infantil clásica en Cáceres

El Periódico Extremadura

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Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Cáceres

Lourdes Laborda llevaba años enlazando sustituciones en colegios de Cáceres. Maestra de profesión, había intentado encontrar estabilidad en la educación pública e incluso se preparó las oposiciones, aunque cada vez veía más difícil hacerse un hueco en un sistema con miles de aspirantes y menos oportunidades para los docentes. Aun así, seguía adelante, casi por inercia, convencida de que era el camino que debía seguir. Pero había otra idea que siempre aparecía de fondo. Desde hacía tiempo soñaba con montar su propia tienda, aunque nunca se había planteado seriamente dar el paso, lo decía más como un deseo lejano que como un proyecto real.

Todo cambió a raíz de una situación familiar que la llevó a detenerse y replantearse qué quería hacer realmente con su vida. En medio de la preparación de las oposiciones, empezó a sentir que estudiaba más por obligación que por ilusión. Fue entonces cuando comprendió que, quizá, su futuro no estaba en las aulas. Esa reflexión terminó llevándola a dar un giro a su vida profesional y a abrir su propia tienda de moda infantil en Cáceres, 'Moninos', ubicada en el número 9 de la calle Obispo Ciriaco Benavente.

Lourdes colocando artículos de su tienda.

Lourdes colocando artículos de su tienda 'Moninos'. / Esteban Valero Vizcano

La ilusión de emprender desde los recuerdos de infancia

"Después de un año complicado sentí que ya no tenía nada que perder. Tenía muy claro el estilo que quería para la tienda y veía que aquí todavía no estaba demasiado definido, así que pensé que quizá podría hacerme un hueco. Y me lancé, casi sin pensarlo demasiado. La ropa que tenemos ahora podría definirse como un estilo clásico, de esos que recuerdan a cómo nos vestían nuestras madres cuando éramos pequeños, pero adaptado a la actualidad. He querido darle un toque más fresco, con estampados más coloridos y diferentes. También he intentado ampliar las opciones para los niños, porque muchas veces hay menos variedad para ellos. Y algo por lo que apostamos mucho es por volver a vestir a los hermanos iguales, como se hacía antes. Yo recuerdo a mis primos vestidos igual, mi hermana y yo también… esa tradición familiar de toda la vida que a mí siempre me ha gustado mucho y que, de alguna manera, quería recuperar. Al final, la tienda tiene mucho de eso, de familia, de recuerdos y de cercanía. Los primeros que me apoyaron fueron precisamente los míos. Mis primas fueron las primeras en comprar ropa y ponérsela a sus hijos, y eso para mí fue muy especial. Incluso el nombre de la tienda tiene un origen familiar, mi madre y mi abuela siempre decían "qué monino" cada vez que veían a un niño pequeño, y al final yo también acabé incorporando esa expresión a mi día a día. Me hacía ilusión mantener esa palabra porque, además de tener un significado muy personal para mí, también es muy nuestra, muy extremeña".

El valor de la cercanía frente a las grandes franquicias

Laborda destaca también el vínculo cercano que ha conseguido crear con muchas de sus clientas desde que abrió la tienda. Recuerda que algunas de ellas llegaron por primera vez estando embarazadas y que, con el paso del tiempo, ahora regresan acompañadas de sus hijos, ya correteando entre los percheros. Una evolución que, asegura, le hace especial ilusión y que refleja la confianza que muchas familias han depositado en su proyecto desde el principio. Ese apoyo constante cobra aún más valor en un momento especialmente complicado para el comercio local en Cáceres, donde muchos pequeños negocios luchan por mantenerse. Por eso, reconoce sentirse profundamente agradecida con aquellas personas que han seguido apostando por su tienda desde los inicios y que han contribuido a que el proyecto continúe creciendo día a día.

Ropa de bebé de la tienda 'Moninos' en Cáceres.

Ropa de bebé de la tienda 'Moninos' en Cáceres. / Esteban Valero Vizcano

"Una de las cosas que más ilusión me hace es cuando vienen las abuelas a la tienda y me enseñan fotos de sus nietos llevando ropa de aquí. Al final, son esos pequeños detalles los que hacen que todo merezca la pena y los que te hacen sentir que la gente valora realmente lo que haces. También creo que es importante no olvidarnos de los pequeños comercios. Las franquicias están muy bien y tienen muchísima oferta, pero al final todo acaba siendo más general. En mi caso, cada prenda que hay en la tienda la elijo yo personalmente, pensando mucho en el estilo, en la calidad y en lo que quiero transmitir. Además, toda la ropa es de España, y para mí era importante apostar también por marcas y productos de aquí".

El boca a boca y las abuelas, claves del éxito de la tienda

Por último, Laborda explica que uno de los productos más demandados en su tienda es la ropa de primera puesta, especialmente para regalos de recién nacido. También destaca el éxito que tienen los conjuntos para hermanos, una de las señas de identidad del establecimiento, ya que muchas familias buscan volver a vestir a los niños iguales, recuperando una tradición que cada vez gana más protagonismo. La propietaria reconoce que gran parte del crecimiento de la tienda ha llegado gracias al boca a boca, algo que considera fundamental en una ciudad como Cáceres.

"La mayoría de mis clientas son abuelas, y eso es algo que me encanta porque al final ellas también viven con muchísima ilusión todo lo relacionado con sus nietos. Muchas veces se sientan a tomar café con sus amigas y terminan hablando de la ropa que han comprado aquí o recomendando la tienda unas a otras. Y creo que eso tiene muchísimo valor. En mi caso, el boca a boca sigue siendo lo que mejor funciona. La cercanía con la gente, el trato diario y que una clienta recomiende la tienda a otra ha sido fundamental para que el proyecto siga creciendo. De hecho, para mí la venta en tienda sigue teniendo mucho más peso que la online, porque aquí las personas pueden tocar la ropa, verla de cerca y recibir una atención mucho más personal".

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