Infraestructuras
Portugal declara de utilidad pública el puente de Cedillo (Cáceres), pero condiciona la obra a compensaciones ambientales
El Diario de la República autoriza el avance del proyecto sobre el río Sever, aunque exige medidas por la afección a 127 alcornoques y 525 encinas en el entorno de Montalvão

Cámara Municipal de Nisa

El puente internacional entre Cedillo y Montalvão tiene ya reconocida en Portugal su "imprescindible utilidad pública", pero también una letra pequeña ambiental que ayuda a entender por qué una obra tan esperada en La Raya sigue pendiente de trámites. El Diario de la República portugués ha publicado el despacho que avala la ejecución del proyecto sobre el río Sever y sus accesos, aunque condiciona el corte de arbolado protegido al cumplimiento de varias medidas de compensación y seguimiento ambiental.
El documento, firmado por el secretario de Estado de Administración Local y Ordenación del Territorio, Silvério Rodrigues Regalado, y por el secretario de Estado de Bosques, Rui Miguel Ladeira Pereira, afecta al proyecto de ejecución de la Ponte Internacional sobre o rio Sever e acessibilidades, situado en la freguesia de Montalvão, en el concelho de Nisa. La infraestructura permitirá establecer una conexión directa con España entre Montalvão y Cedillo, una reivindicación histórica para esta zona de la frontera.
127 alcornoques y 525 encinas
La clave del despacho está en la autorización solicitada por la Cámara Municipal de Nisa para proceder al corte de 127 alcornoques y 525 encinas en una superficie de 2,62 hectáreas. Se trata de especies protegidas en Portugal, por lo que la actuación necesitaba una declaración específica de utilidad pública y un proyecto de compensación ambiental antes de poder ejecutarse.
El Gobierno portugués justifica la decisión por el interés público, económico y social del proyecto. El texto oficial subraya que la nueva conexión permitirá acortar distancias entre Montalvão y Cedillo y beneficiará tanto al norte alentejano como a Extremadura. También vincula la infraestructura a la cohesión territorial y transfronteriza, así como a la dinamización cultural, social y económica de ambos lados de la frontera.
El documento recuerda además que la Asamblea Municipal de Nisa ya había declarado en 2024 la utilidad pública, con carácter de urgencia, de las expropiaciones necesarias para ejecutar la obra. Ese trámite fue otro de los pasos previos para desbloquear una infraestructura que lleva años acumulando procedimientos administrativos, licitaciones y revisiones de coste.
Declaración ambiental favorable, pero condicionada
El despacho confirma que el proyecto ha sido sometido a Evaluación de Impacto Ambiental en fase de ejecución y que la Agência Portuguesa do Ambiente emitió el título único ambiental y una Declaración de Impacto Ambiental favorable condicionada. Es decir, la obra tiene visto bueno ambiental, pero no queda liberada de obligaciones.
Entre esas obligaciones figura la puesta en marcha de un proyecto de compensación con plantación de alcornoques y encinas en una superficie de 3,275 hectáreas en un terreno rústico de Montalvão. Ese espacio estará vinculado mediante un contrato de comodato durante 20 años y deberá reunir condiciones adecuadas para el desarrollo de ambas especies.
El Gobierno portugués señala también que no existen alternativas válidas a la ubicación elegida, al ser la resultante del propio procedimiento de evaluación ambiental. Este punto es relevante porque refuerza la idea de que el trazado actual ha sido considerado el más adecuado dentro del expediente, aunque su ejecución obligue a adoptar medidas compensatorias.
Condiciones antes del corte
La declaración de utilidad pública no supone una autorización sin límites. El despacho condiciona el corte de los alcornoques y encinas al inicio del proyecto de compensación y de su plan de gestión. También exige la firma de un protocolo entre la Cámara Municipal de Nisa y el Instituto da Conservação da Natureza e das Florestas para constituir una garantía escrita a favor de este organismo.
Además, la obra deberá cumplir las condiciones fijadas por la Agência Portuguesa do Ambiente y todas las exigencias legales derivadas de la licencia y ejecución del proyecto. Los servicios desconcentrados del Instituto da Conservação da Natureza e das Florestas tendrán que hacer un seguimiento próximo de la compensación ambiental para comprobar que se cumplen los requisitos establecidos.
Un puente con peaje verde
El documento permite leer el puente de Cedillo desde otra perspectiva. No solo como una obra pública de casi 20 millones de euros, ni como la conexión que debe reducir de forma drástica el rodeo actual entre Cedillo y Montalvão, sino como una infraestructura situada en un entorno sensible y obligada a pagar un peaje ambiental.
Ese peaje no impide la construcción. Al contrario, el despacho reconoce la utilidad pública imprescindible del proyecto. Pero sí marca condiciones, controles y compensaciones que ayudan a explicar por qué el avance del puente depende ahora de algo más que de tener empresa adjudicataria y financiación. En La Raya, mientras tanto, Cedillo sigue mirando a Portugal con una mezcla de esperanza e inquietud: el puente tiene respaldo oficial, pero el calendario continúa corriendo.
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