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Movilidad inclusiva

La accesibilidad que no siempre se ve: la ONCE valora los avances en Cáceres y marca los retos pendientes

La colaboración con el ayuntamiento ha permitido mejoras en accesibilidad visual, aunque la entidad insiste en que todavía queda camino por recorrer

Isabel Góngora, directora de la ONCE en Cáceres.

Isabel Góngora, directora de la ONCE en Cáceres. / Carlos Gil

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Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

Cáceres

Un semáforo que habla, una acera despejada o un itinerario bien señalizado pueden cambiar por completo la forma de moverse por la ciudad para una persona ciega o con baja visión. El trabajo conjunto de la ONCE con el Ayuntamiento de Cáceres y la participación de esta entidad en proyectos culturales y turísticos han permitido avances importantes en materia de accesibilidad visual. Sin embargo, todavía existen barreras que condicionan esa autonomía y hacen que, en demasiadas ocasiones, desplazarse dependa de la suerte, del acompañamiento o de no encontrar obstáculos en el camino.

Esa autonomía es precisamente el eje de la actividad que desarrolla la asociación en la capital cacereña. Su directora, Isabel Góngora, subraya la labor de acompañamiento que prestan a las personas con problemas de visión en distintos ámbitos de la vida diaria, desde la movilidad hasta el uso de herramientas tecnológicas, la formación, el apoyo social o la adaptación de espacios.

En la sede cacereña trabajan actualmente entre 30 y 35 personas, con profesionales especializados en tiflotecnología, rehabilitación, apoyo social y enseñanza. Entre ellos está el técnico de rehabilitación Carlos Vélez, encargado de trabajar aspectos relacionados con la orientación, la movilidad, el uso del bastón y la accesibilidad urbana. También se enseña a manejar herramientas como VoiceOver, en dispositivos Apple, o lectores de pantalla como JAWS, que permiten utilizar móviles y ordenadores con mayor autonomía.

El propio edificio de la ONCE funciona como ejemplo de accesibilidad visual. Sus itinerarios podotáctiles, con diferentes texturas y relieves en el suelo, permiten a una persona ciega orientarse con el bastón, detectar cambios de dirección o identificar zonas de parada. Ese mismo principio, trasladado a la calle, es el que permite que una ciudad sea más comprensible para quienes no la recorren con la vista.

Pavimento adaptado para facilitar la orientación de personas ciegas o con baja visión en el edificio de la ONCE en Cáceres.

Pavimento adaptado para facilitar la orientación de personas ciegas o con baja visión en el edificio de la ONCE en Cáceres. / Carlos Gil

Semáforos renovados

En esa línea se enmarca una de las mejoras más recientes e innovadoras implantadas. Desde hace unos meses, Cáceres cuenta con un sistema que permite activar los semáforos mediante un mando que la ONCE facilita de forma gratuita a sus afiliados. Al llegar a un cruce, el usuario puede pulsar el dispositivo y recibir información sonora sobre si el semáforo está en rojo o en verde.

La principal ventaja es que el sonido solo se activa cuando resulta necesario. La medida mejora la seguridad y la autonomía sin mantener los semáforos sonando de forma permanente y permite compatibilizar accesibilidad y convivencia vecinal. Esa misma lógica se aplica a otros elementos, como las marquesinas del transporte público.

Trabajo conjunto

Los avances no han llegado solo por actuaciones aisladas. Según explica Góngora, el funcionamiento de la Comisión de Accesibilidad dentro del ayuntamiento ha permitido abrir un espacio de trabajo en el que participan asociaciones del ámbito de la discapacidad, responsables municipales y técnicos. En este grupo están representadas organizaciones como ONCE, Aspace, Down Cáceres y otras entidades del tercer sector, que se reúnen de forma periódica para trasladar propuestas y detectar problemas concretos.

La representante de la entidad valora que la administración local esté atendiendo poco a poco las incidencias recogidas, aunque resume el momento actual con una idea clara y ambiciosa: "Hemos avanzado, pero todavía queda mucho por hacer". La clave, sostiene, es pasar del diagnóstico a las correcciones concretas.

Cultura y turismo

La organización también aprecia avances en el ámbito cultural. Su directora participa en los grupos vinculados a la candidatura de Cáceres a Capital Europea de la Cultura en 2031, donde ha trasladado las necesidades de las personas con discapacidad visual y sordoceguera. De esa colaboración han salido actividades adaptadas, como experiencias sensoriales para percibir la música mediante vibraciones y asociarla a sabores.

También han participado por primera vez en la Feria del Libro, con talleres de braille, cuentacuentos adaptados y actividades para escolares y público general, y mantiene colaboración con la Universidad de Extremadura en acciones solidarias y cursos de comunicación inclusiva.

En el ámbito turístico, se ha impartido formación gratuita a propietarios de apartamentos turísticos del casco antiguo y ya se han empezado a adaptar varios alojamientos.

La sede de la ONCE en la ciudad cuenta con un acceso adaptado en su entrada principal.

La sede de la ONCE en la ciudad cuenta con un acceso adaptado en su entrada principal. / Carlos Gil

El reto del casco antiguo

Pese a todos estos avances, el casco antiguo sigue siendo uno de los puntos más complicados. La responsable de la entidad valora la singularidad patrimonial del entorno, pero defiende que esa protección debe ser compatible con la accesibilidad. "Las piedras y la historia son importantes, pero las personas lo somos más", subraya.

La ciudad monumental concentra buena parte de las barreras: pavimentos irregulares, desniveles, escaleras sin señalización táctil suficiente y edificios públicos que no siempre resultan accesibles. A ello se suman problemas cotidianos en otros barrios, como terrazas que invaden itinerarios, carteles en el suelo, toldos bajos, motos mal aparcadas o mobiliario urbano que dificulta el paso.

Líneas abiertas

Desde la delegación cacereña señalan que el siguiente paso es reforzar la accesibilidad de los espacios culturales desde la experiencia real del usuario. La entidad trabaja con la concejalía de Cultura para formar al personal de teatros, museos, monumentos y otros espacios públicos en la atención y acompañamiento.

Esa misma línea de trabajo se extiende a otros ámbitos de la ciudad, con la colaboración con Protección Civil en planes de emergencia, las mejoras pendientes en los autobuses urbanos y el asesoramiento a la Universidad Popular para adaptar su metodología. El objetivo, afirma Isabel Góngora, es que la accesibilidad no dependa solo de "actuaciones puntuales", sino que forme parte del funcionamiento cotidiano de los servicios públicos.

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