San Fernando 2026
Cánovas baja la persiana de una Feria Agroalimentaria a medio gas en Cáceres: "El calor ha hecho estragos"
Los comerciantes hacen balance de una edición marcada por las altas temperaturas y una afluencia irregular, aunque las ventas han repuntado en las horas de mayor movimiento.

Gonzalo Lillo

La Feria Agroalimentaria y de Artesanía en el paseo de Cánovas afronta este domingo su última jornada con una edición llena de luces y sombras. El mercado, instalado desde el pasado martes 26 de mayo, ha vuelto a reunir sabores locales, artículos hechos a mano y elaboraciones tradicionales, aunque los comerciantes coinciden en que las altas temperaturas han reducido las horas reales de venta y han hecho que la actividad se concentrase en momentos muy concretos del día.
La cita ha mantenido la presencia de quienes repiten cada año y también ha recibido a visitantes llegados a la ciudad durante los días grandes de la feria, pero el movimiento ha sido irregular y muy condicionado por el calor. Los comerciantes coinciden en que las mañanas han funcionado mejor, mientras que las tardes han quedado prácticamente paradas hasta última hora. "El calor ha hecho estragos. Las mañanas han sido bastante buenas, pero por las tardes hasta última hora no sale la gente", resume Miguel Ángel Calvo, gerente de Queserex, empresa de Cabeza del Buey que lleva 21 años participando en el mercado.
En la misma línea, José María Marcos, de El Tío Picho, destaca que han tenido "muchas visitas de clientes habituales y también bastantes turistas", aunque reconoce que "de dos a seis de la tarde se notaba que prácticamente estaba todo cerrado".
Menos horas de venta
Ese parón en las horas centrales ha obligado a muchos vendedores a ajustar el ritmo de la jornada. Tonia, natural de Torrequemada, lleva 16 años acudiendo a la feria con su puesto de bisutería y reconoce que esta edición ha dejado menos margen para vender. "Cerramos a mediodía, abrimos sobre las cinco y media y a las diez ya hemos cerrado, prácticamente a la hora que suele salir la gente a la calle", señala.
A la pérdida de horas útiles se ha sumado una menor presencia de expositores. Según apuntan los propios comerciantes, este año han participado 15 puestos, una cifra inferior a la de ediciones anteriores y que también ha influido en la imagen general del mercado. Menos casetas, menos horas de venta y un público más concentrado en determinadas franjas han marcado una cita que, aun así, ha conservado parte de su atractivo.
Cambio de hábitos
El balance tampoco ha sido igual según los días. El gerente de Queserex sostiene que desde hace tiempo se viene notando un cambio en los hábitos. "Llevamos varios años viendo que se vende más entre semana que el fin de semana", apunta. A su juicio, al coincidir con el festivo de San Fernando, parte del público local aprovecha para salir de la ciudad. "La gente prefiere desplazarse a los campos, escaparse a la playa o directamente quitarse del medio", indica.
Miguel Ángel Calvo, de Queserex, sostiene que en los últimos años se ha producido un cambio en los hábitos del público. "Llevamos varios años viendo que se vende más entre semana que el fin de semana", apunta. A su juicio, cuando la feria coincide con festivos o con días de descanso, parte de la gente aprovecha para salir de la ciudad. "La gente se va a los campos, se va a la playa o se quita del medio", indica.
Esa circunstancia ha dejado una edición algo más floja en ventas, aunque no todo el balance ha sido negativo. Calvo valora de forma favorable el formato de los puestos instalados este año en el paseo de Cánovas y, en general, los comerciantes también destacan el ambiente interno del mercado. "Cada uno está en su puesto, pero siempre hay buena energía entre todos. Somos compañeros y tenemos que respetarnos", afirma.
Escaparate comarcal
Esta feria, además, sigue funcionando como escaparate para quienes buscan mantener el contacto con su clientela y presentar nuevos productos. José María Marcos defiende que la cita continúa siendo útil para empresas como El Tío Picho, dedicada a la miel, el polen y otros derivados de la colmena. En su caso, el mercado les permite informar de sus puntos de venta en Cáceres y recomendar también una visita a Las Hurdes, la zona de la que proceden. "Siempre es positiva, porque aparte de que vemos a clientes habituales, les damos a conocer productos nuevos", resume.
Con esa mezcla de sensaciones, la Feria Agroalimentaria y de Artesanía encara este domingo su cierre en Cánovas. Los comerciantes se marchan con un balance prudente: el mercado ha mantenido su público, ha atraído a visitantes y ha servido de escaparate, pero el calor ha pesado más de la cuenta y ha dejado una edición con menos ritmo y menos margen de venta.
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