Barrio a barrio
Dos hermanas abren Ágape Tapería y Fogón en el barrio del Rodeo de Cáceres con cocina casera y trato familiar
El nuevo local, que ocupa el espacio de la antigua Cafetería José Luis, busca recuperar la esencia de los espacios de barrio con cocina casera

Carlos Gil

Ágape Tapería y Fogón ha abierto sus puertas en el barrio del Rodeo, en el número 28 de la calle María Auxiliadora, en el local que durante años ocupó la Cafetería José Luis, de Mercedes Barroso y José Luis Barrantes. Al frente están Cati y Sara Cabezas Tejada, dos hermanas naturales de Almendralejo que han hecho buena parte de su vida laboral en Cáceres. Cati llegó a la ciudad hace 27 años, cuando se trasladó con 14 para estudiar. Desde entonces no se marchó. Aquí conoció al que hoy es su marido y aquí inició, casi por casualidad, una trayectoria hostelera que ya suma 18 años. Sara, por su parte, acumula 14 años de experiencia en el sector.
Para las dos, El Rodeo no es un barrio cualquiera. Fue este lugar donde dieron sus primeros pasos profesionales. Cati comenzó en la hostelería después de finalizar un contrato en Mapfre, en las oficinas de la calle Londres. Entró a tomar un café en un bar, vio que necesitaban camarera, preguntó y empezó pocos días después. "Y hasta el día de hoy", resume. Después de aquella primera experiencia en el antiguo Juan XXIII, frente al Sagrado, trabajó en el entorno del actual bar del Rodeo, cuando aquel establecimiento se llamaba Palace y funcionaba como bar de copas. Más tarde, en la parte superior del mismo entorno, comenzó junto a Sara en Gourmet, una tapería de inolvidable recuerdo.
"El bar del Rodeo ha sido nuestra casa", explica Cati. Por eso, cuando surgió la posibilidad de quedarse con el local de María Auxiliadora 28, la primera respuesta fue de prudencia. Había que hacer cambios, acondicionar el espacio y asumir el reto de arrancar un negocio propio. Pero después llegó la vuelta de pensamiento: abrir allí significaba volver a un barrio donde las dos ya eran conocidas.
La decisión, reconoce, tuvo mucho de emoción. "Pensé que veníamos a casa", señala. Esa sensación de regreso ha marcado el nacimiento de Ágape, un proyecto que quiere apoyarse tanto en la experiencia acumulada como en la confianza de los vecinos y clientes que las recuerdan de etapas anteriores. El nombre del local no fue escogido al azar. Cati cuenta que llevaba tiempo con la idea de abrir un negocio propio y que, cuando la oportunidad apareció, solo necesitaba encontrar una palabra que recogiera lo que sentía. Llegó entonces Ágape, un término que escogió dada su afición a la filosofía griega y que vincula con el aperitivo, el banquete compartido y el amor familiar o fraterno.
Esa idea de servicio y acogida está detrás del planteamiento del local. "La hostelería es un servicio, pero con un sentimiento añadido", defiende. Para las hermanas, el objetivo no es solo abrir un bar, sino generar un espacio donde quienes entren se sientan tratados con cercanía. Esa filosofía se resume en una forma de entender el oficio: atender, cocinar, servir y crear confianza. "Al final es una casa", señalan, al hablar de un negocio que nace con voluntad de barrio y de trato directo.
Ágape Tapería y Fogón ofrece desayunos desde las ocho de la mañana hasta el mediodía, con un horario todavía en fase de ajuste entre las doce y las doce y media. A partir de ahí, la propuesta se centra en tapas, raciones y cocina casera, elaborada en sus propias cocinas.
La carta incluye gazpacho, salmorejo, entrecot de angus, picaña ibérica, presa ibérica, mejillones, croquetas caseras, tartar de tomate con sardina ahumada y ajo blanco, y ensaladilla de pulpo y gambones, entre otras elaboraciones.
Las responsables del negocio insisten en que no trabajan con producto ultraprocesado. "Todo se elabora en nuestras cocinas", subrayan. También han intentado ajustar los precios, con la idea de atraer a una clientela amplia y de barrio. Su planteamiento es claro: prefieren "muchos pocos que pocos muchos".
Terraza y cinco personas en el equipo
El local cuenta con terraza y una plantilla inicial de cinco personas: las dos hermanas, dos cocineros y un camarero. De momento, el horario definitivo no está completamente cerrado porque el negocio acaba de iniciar su actividad y sus responsables están adaptando el funcionamiento a la respuesta de los clientes.
La previsión es abrir durante todo el día, desde las ocho de la mañana hasta las doce de la noche, de manera ininterrumpida. El descanso semanal todavía está por concretarse, aunque la idea inicial es cerrar los domingos a partir del mediodía o, si finalmente lo deciden, durante toda la jornada.
Con Ágape, Cati y Sara Cabezas Tejada abren una nueva etapa en un barrio que conocen bien y en el que comenzaron a hacerse un nombre en la hostelería cacereña. Ahora regresan al Rodeo con un proyecto propio, una carta casera y una palabra que resume su intención: convertir el aperitivo en una forma de encuentro.
La carta manuscrita
La emoción envuelve tanto a estas hermanas, que Cati se despide con una carta en la que resume de esta manera tan bonita sus sentimientos: "¿A quién no le gusta sentirse como en casa? Por eso hemos elegido una decoración con calidez, con madera, que evoca una puerta abierta y, a la vez, una sensación natural de acogida. Queremos que nuestra casa, que a partir de ahora también será la vuestra, sea esta. Que todos los detalles que hay dentro de ella os inviten a querer volver o, mejor aún, a no querer iros. Pero lo más importante es que, cuando os surja la duda de dónde compartir vuestros momentos, se os venga a la cabeza Ágape por su honestidad, confianza y servicio. Sería todo un honor para nosotras".
Y añade: "Nuestra voluntad es haceros sentir casi igual de especiales que cuando vais a casa de vuestra madre y escucháis vuestro nombre con esa confianza que solo da la cercanía. Aquí nadie se sentirá extraño. Ágape nace en nuestras "tripas". Nace de la necesidad de humanidad, de amor, de compartir momentos buenos y malos, de hacer vida. Es un proyecto muy deseado, en el que nos sentimos "alumnas de todo y maestras de nada". Queremos mostrar nuestros valores y nuestra personalidad en cada uno de nuestros días al frente".
Para concluir su carta dice esto: "Hemos pensado en todos vosotros, conocidos y no tan conocidos, usando nuestra empatía como la herramienta más válida. El verdadero Ágape no es el banquete o el aperitivo, sino quienes se sientan a la mesa. Recordar es volver a pasar por el corazón. Así que esperamos que paséis mucho por Ágape. Venimos por nostalgia y curiosidad. Nos quedamos por el cariño. Ágape: porque el amor, como los buenos recuerdos, sabe mejor cuando se comparte".
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