Infraestructuras
La pasarela de 165 metros que obliga a la Ronda Sureste de Cáceres a mirar a Roma
La prolongación de la Ronda Sureste de Cáceres incorporará una pasarela peatonal de 165 metros para proteger los restos de la Vía de la Plata. La obra transforma un nudo viario en un punto donde movilidad, arqueología y Camino de Santiago se cruzan.

La Ronda Sureste de Cáceres nació para resolver tráfico, cerrar conexiones pendientes y mejorar la movilidad entre barrios y accesos de la ciudad. Pero las obras han terminado contando algo más profundo: bajo el trazado de la infraestructura apareció la huella de la Vía de la Plata, el viejo eje romano que sigue marcando la memoria histórica y caminera de la capital cacereña.
La solución será una pasarela peatonal de 165 metros de longitud que la Junta de Extremadura está construyendo en la prolongación de la ronda. La estructura servirá para proteger los restos arqueológicos hallados durante los trabajos y, al mismo tiempo, garantizar la continuidad peatonal en este punto de la ciudad. Según la Junta, la actuación se sitúa en el tramo que conecta la glorieta de la carretera de Miajadas, acceso a la EX-206, con la glorieta del recinto ferial.

Fotogalería | Así será la nueva pasarela peatonal de la Ronda Sureste / Cedida
La obra cambia la lectura del proyecto. Donde inicialmente había una infraestructura pensada para ordenar vehículos, aparece ahora una pieza que obliga a integrar patrimonio, movilidad blanda y paisaje urbano. Cáceres no solo construye una ronda: incorpora un mirador sobre su propia historia.
Siete vanos y rampas con cipreses
La pasarela tendrá siete vanos, con luces de entre 10 y 48 metros, y rampas ajardinadas con cipreses. No será, por tanto, un simple paso elevado. El proyecto busca que la estructura no actúe solo como solución técnica, sino como elemento de puesta en valor de los restos de la Vía de la Plata.
El hallazgo arqueológico obligó a modificar el diseño inicial de la obra. La glorieta prevista fue sustituida por una intersección en forma de T doble, de manera que el trazado pudiera adaptarse a la presencia de la antigua vía. En ese nudo se ubicará la pasarela, que conectará con la senda peatonal y el carril bici previstos a lo largo de la Ronda Sureste.
La imagen tiene fuerza: una infraestructura contemporánea, levantada para ordenar el tráfico del siglo XXI, se ve condicionada por una calzada que atraviesa la historia de Extremadura desde época romana y que hoy forma parte también del Camino de Santiago por la Vía de la Plata.
El patrimonio entra en la obra pública
La intervención resume uno de los grandes dilemas de Cáceres: crecer sin borrar lo que aparece bajo cada movimiento de tierra. La ciudad convive con un patrimonio monumental visible, pero también con capas históricas que muchas veces emergen cuando se abre una zanja, se urbaniza un sector o se acomete una infraestructura.
En este caso, la obra pública no podrá pasar por encima del hallazgo sin más. El proyecto incorpora una respuesta visible, accesible y con vocación de permanencia. La pasarela permitirá salvar el ámbito arqueológico y, al mismo tiempo, crear un punto de interpretación para peatones, ciclistas, vecinos y peregrinos.
Ese matiz es importante. No se trata solo de conservar una traza antigua, sino de hacerla legible. Una calzada romana encerrada, cubierta o aislada pierde capacidad de conexión con la ciudad. Una pasarela, si se acompaña de paneles, jardinería y recorrido, puede convertir un condicionante arqueológico en un pequeño hito urbano.
Un punto clave para Nuevo Cáceres y Casa Plata
La Ronda Sureste es una de esas infraestructuras esperadas durante años por Cáceres. Su prolongación debe mejorar las conexiones entre la carretera de Miajadas, el entorno del ferial, Nuevo Cáceres, Casa Plata y otros accesos estratégicos de la ciudad. También forma parte de la aspiración de completar el anillo de circunvalación y descargar tráfico de itinerarios interiores.
En diciembre, la Junta y el Ayuntamiento ya apuntaron que el tramo entre la rotonda de Charca Musia, en la EX-206, y la del recinto ferial podría abrir en 2026, mientras que el resto del trazado hasta Aldea Moret quedaría para una fase posterior. Aquella visita oficial situó la obra como una actuación clave para mejorar la seguridad y la fluidez del tráfico en la ciudad.
La pasarela añade ahora otra dimensión. Para los vecinos, será una pieza más dentro del nuevo corredor de movilidad. Para quienes caminan o pedalean, una forma de atravesar el ámbito sin romper la continuidad de la senda. Para los peregrinos, un guiño directo al itinerario histórico de la Vía de la Plata.
Una infraestructura con relato
Cáceres tiene muchas obras necesarias, pero no todas tienen relato. Esta sí. La pasarela reúne movilidad, arqueología, patrimonio romano, Camino de Santiago, jardinería, carril bici y una ronda llamada a reorganizar el sur de la ciudad. Es una actuación pequeña en comparación con el conjunto de la obra viaria, pero muy potente desde el punto de vista simbólico.
La Junta invierte 17,4 millones de euros entre los dos tramos en ejecución de la ronda, según la información difundida sobre la actuación. La obra la ejecuta la UTE formada por Construcciones y Obras Públicas del Guadiana y Vías y Construcciones, con Invenio Consultores Ingenieros como asistencia técnica a la dirección de obra.
El proyecto también deja una enseñanza urbana: en Cáceres, incluso las infraestructuras de tráfico pueden acabar convertidas en piezas patrimoniales. El subsuelo obliga a escuchar. Y la ciudad, cuando aparecen restos de su historia, debe decidir si los esquiva, los tapa o los incorpora a su vida diaria.
La Vía de la Plata como oportunidad
La Vía de la Plata no es solo una referencia arqueológica. Es un corredor cultural, turístico y caminero que conecta Extremadura con una historia peninsular de largo recorrido. En Cáceres, su presencia refuerza una identidad que va más allá de la Ciudad Monumental y que se extiende hacia los accesos, barrios, caminos y nuevos desarrollos urbanos.
Por eso la pasarela puede convertirse en algo más que una solución de obra. Puede ser un punto de parada, una imagen reconocible y un espacio donde explicar que el crecimiento urbano no siempre arrasa con el pasado. A veces, si la intervención se piensa bien, lo revela.
La Ronda Sureste seguirá siendo una infraestructura de movilidad. Su función principal será ordenar tráfico y mejorar conexiones. Pero en este tramo concreto quedará marcada por una idea poderosa: Cáceres avanza, sí, aunque en algunos puntos debe hacerlo levantando la mirada sobre una calzada que ya estaba allí mucho antes que la ronda.
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