Música con alma y nostalgia
María Jesús y su Acordeón: "Tengo en mente dejarlo pronto", la artista nacida en Cáceres que quiere volver y besar a la Virgen de la Montaña
La artista repasa su vida dedicada a la música, marcada por el esfuerzo, la familia y una carrera que la llevó desde sus orígenes en Extremadura hasta los escenarios de toda España

El Periódico Extremadura

María Jesús Grados Ventura, conocida artísticamente como María Jesús y su Acordeón, nació en Cáceres y encontró en la música una pasión que la ha acompañado durante toda su vida. Su vínculo con el acordeón surgió gracias a la influencia de su padre, aficionado a la música y amigo de Julián Solano, quien tocaba este instrumento. Cuando la familia se trasladó a Valencia, su padre compró un pequeño acordeón y María Jesús comenzó a tocarlo, iniciando así un camino que la convertiría en una de las artistas más reconocidas del panorama popular español. En esta entrevista, recuerda sus inicios, destaca la importancia que su familia ha tenido en su trayectoria y comparte sus impresiones sobre el estreno del documental inédito que se presentará el próximo 4 de junio en el salón de actos del Ayuntamiento de Benidorm.
-¿Qué sintió la primera vez que actuó ante el público?
-No puedo recordarlo con exactitud porque ocurrió hace ya 60 años, pero sí sé que fue en la playa. Por aquel entonces tocaba dos o tres canciones de oído. Eran mis abuelos quienes me llevaban allí junto a mis hermanos, ya que vivíamos muy cerca y solo teníamos que cruzar una calle. Yo cogía mi acordeón y me ponía a tocar sin parar. Poco a poco, la gente comenzaba a reunirse a mi alrededor, formando un corro, y de ahí nació todo.
-¿Qué recuerdos guarda de su infancia en Cáceres y de la influencia que tuvieron las tradiciones extremeñas en su vida?
-Nací en Cáceres, aunque al poco tiempo mi padre tuvo que marcharse a Barcelona para trabajar. Mi madre y yo nos quedamos allí durante un tiempo y, cuando yo tenía apenas dos años, también nos trasladamos a Barcelona para reunirnos con él. Más tarde regresamos a Cáceres. Éramos una familia muy humilde, pero también una familia llena de amor. Mis abuelos vivían en Casillas de Coria y, por entonces, mis padres ya tenían dos hijos. Mi padre tenía que seguir buscándose la vida y recuerdo que el mismo día del bautizo de uno de mis hermanos, cuando ya éramos tres, se marchó andando desde Cáceres hasta Madrid para buscar trabajo. Allí nacieron algunos de mis hermanos. A mí me enviaron a vivir con mis abuelos paternos a Casillas de Coria, donde me crié hasta hacer la Primera Comunión. Fueron años muy importantes para mí. Mientras tanto, mi padre continuaba trabajando donde podía. Durante la construcción del pantano del Generalísimo conoció a los hermanos de Joselito en un pueblo de Valencia y poco a poco fue asentándose allí. En total hemos sido seis hermanos. Ya en Valencia nació mi hermana Juani y a mis padres les concedieron una vivienda de protección oficial. Eso permitió que mi padre pudiera ir reuniendo poco a poco a toda la familia. Mis abuelos también terminaron trasladándose con nosotros porque no podían estar sin mí, yo era su niña. Desde entonces estuvieron a nuestro lado durante toda la vida, hasta que fallecieron.
-¿Cuántos años tenías cuando llegaste a Valencia, comenzaste a tocar el acordeón y te convertiste en la chiqueta de la Malvarrosa?
-Con apenas 8 años ya empezaron a llamarme para tocar en bautizos, comuniones y excursiones. Poco a poco fui actuando en distintos lugares y ganándome el cariño de la gente. Mi madre trabajaba en Las Arenas, en Valencia, una zona muy conocida por sus restaurantes. Ella trabajaba en uno de ellos haciendo de todo: lavaba platos, manteles y sacaba adelante a la familia con un esfuerzo admirable. Como yo era la hija de María, la gente me conocía como la chiquilla de María, y así empecé a tocar por los restaurantes de la zona. Aquello fue el comienzo de todo. Con el tiempo fui recibiendo cada vez más cariño del público y empecé a ser conocida en toda España. Mi madre ha sido un pilar fundamental en mi vida. Gracias al trabajo y al sacrificio de mis padres, pude dedicarme a la música. Cuando llegaron los años de mayor éxito, ella ya pudo quedarse en casa, disfrutar de la vida y descansar después de tanto esfuerzo. Tuve la suerte de compartir muchos años con ella hasta que falleció hace dos años. Junto a mi padre, ha sido lo más importante de mi vida.

María Jesús y su Acordeón en sus primeros años de carrera. / J.Guerrero
-¿Cómo vivisteis en casa la llegada de la fama?
-La fama no llegó de la noche a la mañana. Todo fue un proceso muy largo y gran parte de ese camino se lo debo a mi padre. Pasábamos horas y horas recorriendo carreteras, yendo de pueblo en pueblo y de provincia en provincia. Allí donde llegábamos, mi padre hablaba con el alcalde, con la Guardia Civil, con el cura o con quien hiciera falta para que yo pudiera actuar. Siempre encontraba algún lugar donde tocar, ya fuera en una asociación de pesca, de caza o en cualquier celebración popular. Llegó un momento en el que dejó su trabajo como encofrador para dedicarse por completo a acompañarme. Se puso a mi lado y nunca me soltó la mano. Él tocaba la batería y juntos íbamos de un sitio a otro, muchas veces con muy pocos medios. Recuerdo que en algunas ocasiones ni siquiera teníamos coche y la gente nos llevaba en carros para poder llegar a las actuaciones. Toda esa etapa fue una escuela de vida maravillosa. Me enseñó a valorar el esfuerzo, el sacrificio y todo lo que he conseguido. Nada me ha caído del cielo. Vengo de una familia humilde, donde las cosas se lograban trabajando mucho y luchando cada día. Por eso valoro tanto lo que he vivido, porque detrás de cada paso hubo muchísimas horas de esfuerzo y el apoyo incondicional de mis padres. Muchas personas creen que yo nací con los pajaritos, pero no es así. Los pajaritos llegaron a mis manos a raíz de un programa de televisión al que fui invitada, donde el autor me los llevó. Sin embargo, yo ya tenía una trayectoria consolidada en la música, había grabado 38 LP y ya me habían concedido el primer casete de oro por la venta de tres millones de copias.
-¿Actuaste también en varias ocasiones en Extremadura?
-Sí, he actuado en muchísimas fiestas de pueblo a lo largo de mi carrera. Este año, dentro de mi gira, existe incluso la posibilidad de volver a actuar en Casillas de Coria y en Ceclavín, algo que me hace una enorme ilusión. Poder regresar al pueblo de mi madre y a Casillas de Coria, donde me crié con mis abuelos, es muy especial para mí. Siempre digo que me iré de este mundo con el pensamiento puesto en ellos. Extremadura son mis raíces, mi origen y una parte fundamental de lo que soy. No hay gala o actuación en la que no interprete una jota extremeña y se la dedique al público. Recuerdo que, cuando vivíamos en Benidorm y volvíamos de visita a Extremadura, al pasar por Talavera de la Reina, mi padre detenía el coche solo para poder oler las jaras. Son detalles que nunca se olvidan y que forman parte de mi vida.
-Tras una vida dedicada a la música y con los 70 años recién cumplidos, ¿te has planteado en algún momento dejar los escenarios?
-Tengo en mente dejarlo pronto, porque los kilómetros ya empiezan a pesar. No me gustaría haber vivido solo para trabajar. Quiero dedicar tiempo a los míos, a mi familia y a las personas que quiero de verdad. Además, tengo muy pendiente una visita a mi tierra, Extremadura. Me gustaría volver con calma, como hacía mi padre, detenerme para oler la jara, recorrer la Sierra de Gata y disfrutar de esos lugares tal y como a mí me gusta, con tranquilidad y sin prisas. También quiero darle un beso a mi Virgen de la Montaña, en Cáceres, y a mi Virgen de Guadalupe, porque tengo muy presente que tengo que ir a verlas. Siempre han sido muy importantes para mí, y de hecho siempre llevo conmigo una cadena con las dos vírgenes.
-Por último, ¿en qué proyectos estás inmersa en este momento?
-Este jueves, el Ayuntamiento de Benidorm me rendirá un homenaje y presentará un documental sobre mi vida, algo que me hace muchísima ilusión. El acto tendrá lugar en el salón de actos del Ayuntamiento y acudirán distintos alcaldes a los que tengo un gran cariño. Pero, sobre todo, lo que más agradezco de corazón es la presencia de muchos compañeros de toda la vida, artistas de Benidorm y un público fiel que me ha acompañado siempre y que me ha demostrado su cariño y su amistad a lo largo de los años. Todo esto me llena de felicidad. No puedo dar más gracias a Dios por estar viviendo esta etapa de mi vida, mi mayoría de edad, y seguir contando con el apoyo de tanta gente. Mi padre siempre me decía: "María Jesús, hija, no olvides nunca que se recoge lo que se siembra", y eso es algo que he comprobado a lo largo de toda mi vida.
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