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Medio ambiente

Cerca de 200 escolares aprenden a cuidar el medio ambiente desde el baño de casa en Cáceres

La iniciativa de Canal de Isabel II busca educar a los más pequeños sobre las consecuencias ambientales y económicas de verter residuos sólidos en la red de saneamiento

Cerca de 200 escolares aprenden a cuidar el medio ambiente desde el baño de casa en Cáceres

Sofía Pérez Ramiro

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Sofía Pérez Ramiro

El medio ambiente es un tema muy presente en la actualidad, muchos especialistas avisan a diario de su deterioro y qué acciones se pueden cambiar para empezar a cuidarlo. La actividad que cada ciudadano desarrolla en su día a día genera un impacto mucho mayor del que se podría pensar, y es por ello que con un pequeño esfuerzo por parte de cada uno se podrían lograr mejoras inimaginables.

En este sentido nace el Día Mundial del Medio Ambiente, impulsado por la Asamblea General de Naciones Unidas en 1972 con el objetivo de concienciar a la ciudadanía. Cáceres se ha sumado una vez más a esta celebración con dos jornadas que este año vienen con el mensaje de que "el inodoro no es una papelera".

Talleres educativos para concienciar desde edades tempranas

La iniciativa, desarrollada por Canal de Isabel II, ha llevado este viernes hasta el Paseo de Cánovas una serie de talleres educativos dirigidos especialmente a los más pequeños. La programación ya había arrancado el jueves con una primera jornada de sensibilización, dentro de una campaña que pretende concienciar sobre las consecuencias ambientales y económicas que provoca el vertido inadecuado de residuos sólidos a la red de saneamiento.

La respuesta de los centros educativos ha superado las expectativas iniciales. Según explicó Virginia Sánchez, responsable de Pulsaciones.net y una de las coordinadoras de la actividad, cerca de 200 escolares procedentes de seis colegios han participado en las jornadas desarrolladas durante los dos días.

A su juicio, uno de los aspectos que mejor ha funcionado ha sido el "carácter dinámico" de las actividades, que permiten a los participantes aprender conceptos relacionados con el medio ambiente a través del juego.

Cuatro talleres para conocer la importancia de cuidar el agua

Para conseguirlo, la organización ha diseñado cuatro talleres temáticos que abordan distintos aspectos relacionados con la sostenibilidad y el cuidado del entorno. Uno de ellos explica a los participantes el recorrido que realiza una gota de agua desde que forma parte del ciclo natural hasta que llega a los hogares, permitiendo comprender la importancia de este recurso y la necesidad de utilizarlo de forma responsable.

Otra de las actividades consiste en un concurso de pintura en el que los escolares elaboran dibujos relacionados con el agua y el medio ambiente utilizando acuarelas. La propuesta busca reforzar, a través de la creatividad, conceptos relacionados con el consumo responsable y la conservación de los recursos naturales

Los talleres también incluyen dinámicas centradas en los hábitos cotidianos que contribuyen a proteger el entorno. Los monitores trabajan con los menores cuestiones relacionadas con el ahorro de agua, el uso responsable de los recursos o pequeñas acciones domésticas que pueden ayudar a reducir el impacto ambiental.

El reciclaje y la protección de la fauna completan la programación. A través de juegos y actividades adaptadas a cada edad, los participantes aprenden la importancia de separar correctamente los residuos, respetar los ecosistemas y contribuir a la conservación de los hábitats naturales. Todo ello mediante propuestas lúdicas que permiten que los conocimientos se asimilen de forma sencilla y entretenida.

Educación a través del juego

Según explicó Virginia, la intención es que los niños comprendan estos conceptos de una forma "práctica y cercana". Para ello, las actividades están planteadas desde el juego y la participación activa, una fórmula que facilita el aprendizaje y favorece que los mensajes lleguen de manera más efectiva a los participantes.

Las actividades dirigidas a los centros educativos se han llevado a cabo entre las 10:00 y las 13:00 horas, mientras que por las tardes el espacio ha permanecido abierto para que cualquier niño o familia interesada pudiera participar libremente.

El inodoro no es una papelera

La campaña gira en torno a un mensaje claro: los sistemas de saneamiento urbano no están preparados para recibir residuos sólidos. Productos tan habituales como toallitas húmedas, compresas, bastoncillos, pañales, colillas, chicles o restos de comida terminan causando importantes problemas en las infraestructuras encargadas de transportar y depurar las aguas residuales.

Desde Canal de Isabel II recuerdan que estos residuos deberían depositarse siempre en una papelera o en el cubo de basura. Sin embargo, continúan siendo muchos los ciudadanos que los arrojan por el retrete, generando una problemática que afecta tanto a las viviendas particulares como a las redes generales de alcantarillado y a las estaciones depuradoras.

Además, se pone especial atención en las toallitas húmedas, consideradas actualmente uno de los residuos más perjudiciales para el funcionamiento de los sistemas de saneamiento.

Las toallitas, una amenaza silenciosa

A diferencia del papel higiénico convencional, las toallitas no se degradan con rapidez al entrar en contacto con el agua. Su composición hace que recorran intactas gran parte de la red de alcantarillado hasta llegar a colectores, estaciones de bombeo y plantas depuradoras.

Durante ese trayecto, estos productos pueden enredarse entre sí y formar grandes acumulaciones que terminan bloqueando tuberías, bombas y equipos hidráulicos. Los conocidos "tapones de toallitas" generan cada año importantes incidencias técnicas y obligan a realizar costosas labores de mantenimiento.

Además, la presencia de estos residuos incrementa los riesgos para los operarios que trabajan en las labores de limpieza y reparación de las infraestructuras hidráulicas.

Impacto económico y ambiental

Las consecuencias no son únicamente técnicas. También tienen una importante repercusión económica y medioambiental.

Según datos de la Asociación Española del Agua Urbana (Daquas), la presencia de toallitas y otros residuos sólidos en las infraestructuras de saneamiento incrementa los costes de explotación entre un 10 % y un 15 %, lo que supone un sobrecoste anual cercano a los 230 millones de euros en España.

A ello se suma el riesgo para los ecosistemas acuáticos. Cuando se producen episodios de lluvias intensas, el exceso de caudal puede obligar a aliviar parte de las aguas residuales directamente a cauces naturales. Si estas aguas arrastran residuos sólidos, terminan llegando a arroyos y ríos, provocando contaminación y afectando a la biodiversidad.

Una red que requiere colaboración ciudadana

En Cáceres, la red de saneamiento alcanza aproximadamente los 352 kilómetros y dispone de una veintena de aliviaderos destinados a gestionar los episodios de fuertes precipitaciones.

Canal de Isabel II ha instalado en varios de estos puntos sistemas de retención, mallas y rejas para evitar que los residuos lleguen a los cauces naturales. No obstante, desde la empresa recuerdan que estas medidas son únicamente paliativas y que la verdadera solución pasa por evitar que los residuos entren en la red desde el primer momento.

La entidad insiste en que por el inodoro únicamente deberían desecharse aguas residuales domésticas y papel higiénico. Todo lo demás debe terminar en la basura.

Educar para proteger el futuro

Las actividades desarrolladas en el Paseo de Cánovas han buscado precisamente transmitir ese mensaje a las nuevas generaciones. A través de juegos, talleres y dinámicas participativas, los más pequeños han podido comprender cómo una acción tan simple como depositar correctamente una toallita puede tener un impacto directo sobre el medio ambiente.

Porque detrás de cada gesto cotidiano existe una cadena de consecuencias que muchas veces permanece oculta. Cuidar los ríos, proteger las infraestructuras y reducir costes públicos puede empezar en el lugar más inesperado: frente al inodoro de casa.

Y es que la mejor herramienta para conservar el medio ambiente sigue siendo una ciudadanía informada y comprometida con las pequeñas decisiones del día a día.

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