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Debate empresarial

Cáceres mira a la industria entre el reto del suelo y la energía: "Podríamos ser la Málaga pequeña"

La ciudad busca diversificar su economía, más allá del turismo y los servicios, atrayendo industria tecnológica de alto valor añadido

Capellanías sigue dando pasos en su proceso de expansión industrial en Cáceres.

Capellanías sigue dando pasos en su proceso de expansión industrial en Cáceres. / Carlos Gil

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Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

Cáceres

La oportunidad existe, pero el tiempo juega en contra. Cáceres aspira a subirse al tren de las nuevas inversiones industriales y tecnológicas, aunque ese salto dependerá de que consiga resolver sus principales obstáculos: suelo industrial, conexión eléctrica y agilidad administrativa. Este será uno de los ejes del acto que se celebrará el próximo lunes 8 de junio en la Cámara de Comercio, donde distintas entidades sociales y empresariales pondrán el foco en la lentitud con la que avanzan algunos de los grandes proyectos llamados a transformar el desarrollo económico de Extremadura y, de manera particular, de la capital cacereña.

El ingeniero industrial Marcelo Muriel sitúa el diagnóstico en un punto claro: no faltan oportunidades, sino capacidad para ejecutarlas a tiempo. A su juicio, el problema es que muchas iniciativas han acabado tropezando con una combinación de factores que se repiten de forma recurrente: problemas medioambientales, contestación social, autorizaciones, financiación, falta de suelo industrial y dificultades para garantizar la potencia eléctrica necesaria.

La cita servirá también para presentar el ‘Informe de Seguimiento 2026’ sobre los grandes proyectos de desarrollo en la región, elaborado por el Club Sénior de Extremadura, del que forma parte Muriel, y para abordar el futuro de los centros de proceso de datos en la región, con especial atención a los proyectos de CCGreen, en Cáceres, y Evergreen, en Badajoz.

Suelo para competir

En este contexto, el exgerente de Catelsa considera que la capital cacereña se encuentra ante una oportunidad decisiva, aunque todavía condicionada por una infraestructura reclamada desde hace años: la ampliación del polígono de las Capellanías. Este punto tendrá un peso destacado en el encuentro del lunes, que contará con la intervención de Emilia Casado, presidenta de Apilca.

Para Muriel, esta actuación es ahora mismo "la pieza imprescindible" para que Cáceres pueda competir con otros enclaves de la región, y recuerda que “ciudades como Badajoz, Mérida o Navalmoral de la Mata cuentan ya con espacios preparados” para ofrecer a las empresas, mientras la ciudad sigue pendiente de cerrar suelo suficiente para proyectos de gran dimensión.

CCGreen, el termómetro

El caso de CCGreen aparece como el ejemplo más claro. El ingeniero vincula las dificultades de este macroproyecto de centro de datos a la falta de suelo industrial desarrollado y a la necesidad de garantizar potencia eléctrica suficiente. En su opinión, Cáceres cuenta con una posición estratégica, pero esa ventaja pierde fuerza si no se traduce en parcelas disponibles, trámites resueltos y garantías suficientes para los promotores. "Hace más de diez años que venimos hablando de este tema", lamenta, convencido de que algunas oportunidades habrían podido quedarse en la ciudad si los deberes se hubieran hecho a tiempo.

Aunque admite que los centros de procesamiento de datos no están exentos de debate por su elevado consumo eléctrico y por su menor capacidad de crear empleo directo, defiende que su importancia va más allá de la plantilla inicial. "Es la industria del futuro", sostiene. Bajo su criterio, estos pueden actuar como tractores de un ecosistema tecnológico vinculado a la inteligencia artificial, el almacenamiento energético, la digitalización y los servicios avanzados.

Marcelo Muriel.

Marcelo Muriel. / Carlos Gil

El cuello de botella eléctrico

La cuestión energética aparece como otro de los condicionantes para que la capital cacereña pueda atraer actividad tecnológica. Muriel advierte de que Cáceres necesita contar con potencia suficiente si quiere competir en este nuevo escenario industrial. "No puede ser que la falta de conexión eléctrica frene proyectos que quieren instalarse aquí", afirma.

El ingeniero recuerda que Extremadura produce mucha más energía de la que consume, pero sostiene que esa capacidad debe tener retorno en el propio territorio. "Producimos seis veces lo que consumimos, y todo ese excedente se va fuera", asegura. El reto, defiende, es que se pueda aprovechar este recurso para atraer empresas, crear empleo y generar actividad económica.

Más allá del turismo

Marcelo Muriel sitúa el debate en una dimensión más amplia para Cáceres. La ciudad, señala, tiene una economía marcada por los servicios, el turismo, la hostelería y la administración, sectores fundamentales pero insuficientes para garantizar por sí solos empleo estable y bien remunerado.

Frente a esa dependencia, defiende abrir espacio a actividades de mayor valor añadido, como la industria tecnológica, los centros de datos o el almacenamiento energético. No se trata de sustituir el peso turístico y patrimonial de la ciudad, sino de complementarlo con proyectos capaces de crear puestos más cualificados, mejorar salarios y ofrecer más salidas a los jóvenes.

En ese escenario, utiliza una comparación gráfica: "Cáceres podría ser la Málaga pequeña". No lo plantea como una copia exacta, sino como la posibilidad de que la ciudad combine su atractivo patrimonial y turístico con la llegada de empresas tecnológicas que diversifiquen la economía. Para lograrlo, insiste, las oportunidades deben dejar de quedarse en anuncios y traducirse en proyectos reales antes de que otros territorios tomen ventaja.

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