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Salud y bienestar

¿Cómo actúa el polen fresco en el organismo y qué beneficios aporta? La herborista Luz Rosado lo explica desde Cáceres

La especialista detalla cómo este alimento natural conserva enzimas, vitaminas y probióticos que contribuyen al bienestar general y a la salud digestiva

Luz Rosado, herborista de Cáceres.

Luz Rosado, herborista de Cáceres. / Cedida

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Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Cáceres

Cada vez más presente en la alimentación saludable, el polen fresco se ha convertido en uno de los productos naturales que más interés despierta entre quienes buscan reforzar su bienestar. La herborista cacereña Luz Rosado analiza sus principales propiedades, explica sus beneficios para el organismo y ofrece algunas claves para incorporarlo de forma adecuada a la dieta diaria.

Las claves de su valor nutricional

"La principal diferencia del polen fresco respecto al polen seco es que no se somete a procesos de secado con aire caliente, por lo que conserva mucho mejor sus propiedades nutricionales. Al no sufrir esas altas temperaturas, mantiene de forma más intacta sus enzimas, fermentos lácticos, vitaminas y otros compuestos bioactivos. Además, cuando el proceso de elaboración se realiza con especial cuidado, la calidad del producto final es aún mayor. También conserva prácticamente intactos sus probióticos, que contribuyen al equilibrio de la flora intestinal y favorecen una buena digestión. A ello se suma su riqueza en aminoácidos esenciales, antioxidantes y vitaminas, especialmente las del grupo B y la vitamina C".

Un consumo sencillo y versátil

En cuanto a su consumo, suelo recomendar empezar con una cuchara de postre al día e ir aumentando progresivamente hasta una cuchara sopera. Puede tomarse solo o mezclado con yogur, cereales u otros alimentos fríos. Lo que sí es importante es no añadirlo a líquidos calientes, ya que el calor puede alterar parte de sus propiedades.

Polen fresco ecológico.

Polen fresco ecológico. / Cedida

Recomendaciones para alérgicos y no alérgicos

En cuanto a su conservación, Luz Rosado explica que el polen fresco debe mantenerse en el congelador para preservar todas sus propiedades nutricionales. Además, señala que puede consumirse directamente desde allí, ya que no llega a endurecerse y mantiene una textura suave, blanda y agradable al paladar, lo que facilita su incorporación a la alimentación diaria. La especialista añade que las personas que no presentan alergias pueden consumirlo de forma continuada durante todo el año para beneficiarse de sus propiedades. En cambio, en el caso de quienes padecen alergias estacionales, recomienda tomarlo especialmente durante los meses de otoño e invierno. Según explica, esta pauta puede ayudar a fortalecer el organismo de cara a la primavera, la época en la que suelen intensificarse los síntomas alérgicos, contribuyendo así a una mejor adaptación del cuerpo y a una posible reducción de la intensidad de las reacciones.

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