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Nueva exposición en el Museo Helga de Alvear

El abandono hecho arte: rescatan las huellas de la Cárcel Vieja de Cáceres con un mural de 23 metros

Las artistas Patricia Gómez y María Jesús González intervienen la antigua prisión cacereña mediante un mural de 23 metros para recuperar su memoria

El abandono hecho arte: rescatan las huellas de la Cárcel Vieja de Cáceres con un mural de 23 metros

El abandono hecho arte: rescatan las huellas de la Cárcel Vieja de Cáceres con un mural de 23 metros / EP

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Eduardo Villanueva

Eduardo Villanueva

Cáceres

La Cárcel Vieja de Cáceres, uno de los edificios más cargados de memoria histórica de la ciudad, vuelve a situarse en el centro del debate cultural a través del proyecto expositivo “Espejo del mundo”, en el que el arte contemporáneo se convierte en herramienta de recuperación de la memoria y de lectura crítica del pasado.

El mural en el Helga de Alvear.

El mural en el Helga de Alvear. / EP

Abandono

El proyecto, desarrollado por las artistas Patricia Gómez y María Jesús González, se articula a partir de una metodología muy concreta: intervenir sobre espacios en desuso o en proceso de abandono para extraer sus capas materiales, simbólicas y humanas. En este caso, la antigua prisión cacereña se convierte en un archivo físico de experiencias, silencios y huellas que el tiempo no ha borrado del todo.

Uno de los elementos centrales de la intervención es un mural de 23 metros realizado a partir de técnicas de arranque mural, un procedimiento que permite trasladar fragmentos de pared y pintura original para conservar las marcas del edificio. No se trata de representar la cárcel, sino de extraerla literalmente de sus muros para convertirla en obra.

El resultado es una pieza que funciona como un estrato visual del tiempo: capas de pintura, texturas y restos materiales que revelan la historia de un espacio asociado a la reclusión, el control social y las dinámicas políticas de distintas épocas. La obra no ofrece una narrativa cerrada, sino una acumulación de vestigios abiertos a la interpretación.

La nueva muestra se puede visitar desde este viernes.

La nueva muestra se puede visitar desde este viernes. / EP

El proyecto forma parte de la exposición “Espejo del mundo”, que puede verse en el Museo Helga de Alvear de Cáceres, y que amplía el trabajo iniciado por las artistas en otros espacios como el antiguo Hospital Psiquiátrico Provincial de Bétera. En ambos casos, el interés se centra en edificios donde la memoria colectiva ha quedado parcialmente silenciada.

La intervención en la Cárcel Vieja no se limita al mural. El trabajo se completa con piezas audiovisuales que documentan el proceso de extracción y transformación del espacio, reforzando la idea de que la obra no es solo el resultado final, sino también el propio acto de recuperación de la memoria.

La propuesta establece un diálogo directo entre arte contemporáneomemoria histórica y territorio, situando a Cáceres como escenario de reflexión sobre cómo se conservan —o se pierden— los relatos asociados a los espacios de reclusión y abandono.

En este sentido, la exposición plantea una pregunta de fondo: qué ocurre con los lugares cuando dejan de ser funcionales, y de qué manera pueden ser reinterpretados sin borrar sus huellas. El arte, en este caso, no reconstruye el pasado, sino que lo expone en su estado más vulnerable.

El proyecto, además, incorpora un programa de actividades paralelas en el Museo Helga de Alvear, con encuentros, visitas y talleres que buscan abrir el proceso artístico al público. Una forma de prolongar la vida de un edificio que, aunque cerrado como cárcel, sigue abierto como memoria.

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