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Nuestro pasado

Cáceres acogió los trenes desviados tras las amenazas de ETA en 1990

La crisis del Golfo también marcó aquel agosto de 1990, con tres extremeñas retenidas en Kuwait y dos jóvenes de la región rumbo al conflicto

Estación de tren de Cáceres en los años 90.

Estación de tren de Cáceres en los años 90. / Manolo Sobradillo

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Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Cáceres

El mes de agosto de 1990 estuvo marcado por la incertidumbre tanto en Extremadura como en el escenario internacional. Las amenazas de ETA contra la red ferroviaria obligaron entonces a desviar por Cáceres los trenes que cubrían la línea Madrid-Sevilla, una medida adoptada para reforzar la seguridad de los viajeros ante el riesgo de atentados.

Laura Muñoz, atrapada por la invasión

Al mismo tiempo, la invasión de Kuwait por parte de Irak situó a varios extremeños en el centro de la crisis del Golfo Pérsico. Entre ellos se encontraba Laura Muñoz, farmacéutica natural de Navalmoral de la Mata, que permaneció retenida en Kuwait tras verse sorprendida por el conflicto. La joven logró refugiarse en la embajada española mientras se desarrollaban los acontecimientos.

Impacto directo en la región

Junto a ella también quedaron atrapadas en la zona María del Pilar González y Tomasa García, otras dos extremeñas cuya situación generó preocupación entre sus familiares y en la región. La crisis internacional tuvo además otra vertiente para Extremadura. Ese mismo mes, los jóvenes Michael Sánchez y Máximo Morón partieron hacia el Golfo Pérsico en el contexto del despliegue militar derivado del conflicto, reflejando cómo una guerra lejana terminaba teniendo un impacto directo en la vida de numerosos ciudadanos de la comunidad.

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