Infraestructuras
¿Qué pasa con los jardines de Cristina Ulloa? El pequeño oasis de Cáceres que permanece cerrado por seguridad
Los jardines, cerrados por seguridad tras el colapso de la cubierta del local adyacente, permanecen inaccesibles para ciudadanos y turistas desde hace semanas

P.P.
"Hace unas semanas vino un amigo de Madrid y le enseñé la parte antigua de Cáceres. Le encantó. Pero cuando estábamos en San Jorge fui a enseñarle los jardines de Cristina Ulloa, aprovechando también su sombra. Cuál fue mi sorpresa cuando descubrí que estaban cerrados por seguridad".
El testimonio de este joven cacereño señala una realidad que habrá sorprendido a locales y turistas: los jardines de Cristina Ulloa están cerrados.
Quien se fije bien a través de los barrotes de su puerta podrá, además, comprobar que el techo se encuentra apuntalado. Lleva unos meses así y, según confirma el Ayuntamiento de Cáceres, así seguirá.
El motivo, viendo la actuación que se ha llevado a cabo, parece evidente. Sobre todo si observamos el techo del local de la plaza de San Jorge desde lo alto de las monumentales escaleras y descubrimos que una parte, la más alejada de la puerta del jardín, está completamente derrumbada. Es decir, por motivos de seguridad relacionados con la cubierta, se ha decidido cerrar este pequeño oasis en el corazón del casco histórico.
Sobre todo en una época como la estival, que está a punto de llegar, la pérdida de este lugar resulta dolorosa, teniendo en cuenta las temperaturas a las que se va a someter la ciudad. El espacio, pese a ser pequeño, cuenta con una fuente que recuerda que su existencia no es sino un homenaje a doña Cristina de Ulloa, esposa del entonces alcalde de Cáceres, Alfonso Díaz de Bustamante y Quijano, fallecida en un trágico accidente de tráfico.
Junto a la fuente, varios árboles aportan sombra a este remanso de paz que, unido a las flores que dan color al recinto y a las vistas hacia el Santuario de la Virgen de la Montaña y la Sierra de la Mosca, hacen de él un lugar imperdible. Además, al encontrarse en pleno centro histórico, se convierte en uno de los rincones más románticos de la ciudad.
Fundación Mapfre
Sin embargo, ni cacereños ni turistas podrán disfrutarlo hasta nueva orden. Los locales de la plaza —en su día tienda de recuerdos y establecimiento de hostelería, ambos cerrados desde hace años— forman parte del proyecto que la Fundación Mapfre prevé desarrollar en este entorno monumental, aunque la titularidad de los inmuebles continará siendo municipal.
La cesión de estos edificios para los próximos 50 años se firmó precisamente hace unos meses para la creación de la Red Ibérica de la fundación junto al consistorio, la Junta de Extremadura y la Diócesis de Coria-Cáceres. La iniciativa busca apoyar a otras entidades fundacionales españolas y portuguesas en la gestión de sus recursos y en la realización de actividades culturales y sociales. Cuenta con sedes en Madrid y Barcelona, siendo Cáceres la tercera ciudad en la que estará presente a través de varios inmuebles de la plaza de San Jorge: la iglesia de San Francisco Javier, el palacio de Luisa de Carvajal y los mencionados antiguos locales comerciales.
Sobre el futuro del pequeño jardín se les ha preguntado y, desde la fundación, señalan a este diario que "se está procediendo a acordar los convenios específicos para cada espacio con cada una de las instituciones". Es decir, "estamos desarrollando en paralelo los proyectos de reforma y adecuación de las instalaciones para que, una vez que estén los convenios, se puedan presentar a validación y empezar las obras cuanto antes".
¿Hay plazos? No, no los hay. "Somos conscientes de la importancia que tienen los jardines para los ciudadanos y, cuando la tramitación avance, colaboraremos para que los jardines se puedan reabrir cuanto antes", argumentan.
Hasta entonces, la duda sigue en el aire. Un verano sin estos jardines, uno de los pocos puntos verdes de la parte antigua, puede hacer que las centenarias piedras del casco histórico quemen más que nunca.
Cristina de Ulloa y el alcalde Díaz de Bustamante y Quijano
Teniendo en cuenta la cantidad de palacios que hay en la parte antigua de Cáceres, cualquiera podría pensar que doña Cristina de Ulloa fue una dama del medievo. Nada más lejos de la realidad. Sí fue una dama, pero del siglo XX.
El jardín se construyó sobre los solares de unos antiguos edificios situados junto a la plaza, que fueron derribados debido a su estado ruinoso. Se inauguró en 1963 en honor a la esposa del alcalde Díaz de Bustamante y Quijano, fallecida en un accidente de tráfico ocurrido cerca de Talavera de la Reina. El entierro fue multitudinario, según recogen las crónicas de la época.
La obra fue diseñada por el afamado arquitecto José Luis Hernández. Posteriormente fue remodelada de forma ligera en 1971 y, más tarde, en 1987, mediante una intervención más ambiciosa. Finalmente, en 1995 se incorporó su característica cerca de hierro.

Bustamante y Cristina de Ulloa, con sus ocho hijos. / E.P
El trágico accidente ocurrido en 1962 supuso un auténtico shock para la vida política y social del Cáceres de la época. Por ello, varios concejales del consistorio tomaron la iniciativa de dedicar este espacio a la desaparecida esposa del regidor.
Su marido, Alfonso Díaz de Bustamante y Quijano, ocupó la Alcaldía desde 1963 hasta 1977 y fue uno de los responsables de impulsar la llegada del agua corriente a la ciudad. Tras su mandato, fue nombrado en 1969 consejero provincial de Bellas Artes de Cáceres. En 1979 ostentó además el cargo de consejero delegado de El Rincón Animales Salvajes S.A., germen del futuro Safari Madrid, en la localidad madrileña de Aldea del Fresno.
Con su primera esposa tuvo ocho hijos y, en segundas nupcias, contrajo matrimonio con María del Rocío Falcó Fernández de Córdoba, condesa de Berantevilla y duquesa de Montellano. La tragedia también marcó esta segunda etapa de su vida, ya que ella falleció igualmente en un accidente en 1990. En este caso no fue de tráfico, sino una caída por unas escaleras en las Galerías Preciados de Madrid. Perdió el equilibrio al salir de espaldas del ascensor con el carro de la compra, camino del aparcamiento.
Bustamante además fue Caballero de la Orden Militar de Calatrava y en 1967 recibió la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil. Falleció en Santander, su tierra natal, el 23 de agosto de 1994, apenas dos días antes de cumplir 83 años.
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