Aristócratas de la calle
Jorge Rea lleva el talento cacereño a la élite de la investigación alimentaria: "Nuestra región podría destacar mucho más si supiera vender lo que tiene"
Su trayectoria, marcada por el Basque Culinary Center y el máster en Innovación Alimentaria, le ha llevado a comercializar su propio vermú

Sofía Pérez Ramiro

La gastronomía puede entenderse desde muchos enfoques. Para algunos es cocina, para otros tradición o cultura. Para Jorge Rea, joven cacereño de 28 años, representa además un espacio donde la creatividad, la ciencia y la innovación se encuentran para desarrollar nuevos productos y dar respuesta a los desafíos del sector agroalimentario.
Su trayectoria profesional, que comenzó entre fogones y aulas universitarias, le ha llevado a convertirse en investigador gastronómico en el Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (Imidra), donde trabaja en proyectos vinculados al aprovechamiento de recursos, el desarrollo de alimentos y la valorización de productos emergentes como el pistacho.
De Cáceres al Basque Culinary Center
La relación de Jorge con la gastronomía comenzó durante su formación universitaria en el Basque Culinary Center de San Sebastián, donde cursó el grado en Gastronomía y Artes Culinarias. Desde el principio tuvo claro que su futuro no pasaba por la cocina profesional tradicional, aunque sí quería "comprenderla y dominarla".
Durante los cuatro años de carrera realizó prácticas en distintos ámbitos relacionados con la gastronomía, desde restaurantes hasta proyectos de marketing y diseño vinculados al sector alimentario. Su trabajo de fin de grado lo desarrolló junto a Eroski, centrado en cuestiones relacionadas con la nutrición.
La gastronomía como ciencia y arte: la innovadora carrera de Jorge Rea / Cedida a El Periódico Extremadura
Tras finalizar sus estudios trabajó durante dos años en el restaurante Atrio, en Cáceres, antes de ampliar su formación con el Máster en Calidad, Desarrollo e Innovación de Alimentos de la Universidad de Valladolid. Aquella especialización terminó orientando definitivamente su carrera hacia la investigación.
La unión entre creatividad y ciencia
Lo que más le atrajo de este ámbito fue precisamente la posibilidad de "combinar dos mundos aparentemente opuestos". Por un lado, la creatividad necesaria para imaginar nuevos productos y experiencias gastronómicas. Por otro, el rigor científico imprescindible para "convertir esas ideas en realidades viables".
En su trabajo actual participa en el desarrollo de alimentos, bebidas y procesos innovadores, una labor en la que las pruebas con consumidores tienen un papel fundamental. Explica que una de las mayores satisfacciones consiste en "comprobar cómo una idea inicial evoluciona gracias a las opiniones del público hasta convertirse en un producto capaz de responder a lo que realmente busca el consumidor".
Esa "conexión constante" con las personas es precisamente una de las características que más valora de su profesión.
La investigación más allá del laboratorio
Aunque la imagen tradicional del investigador suele asociarse a largas jornadas en un laboratorio, Jorge defiende una visión mucho más cercana al sector productivo.
Su actividad combina trabajo experimental, análisis científico y contacto permanente con empresas, productores y organizaciones agroalimentarias. Participa habitualmente en ferias, encuentros profesionales y proyectos colaborativos que le permiten detectar necesidades reales del sector y orientar sus investigaciones hacia soluciones prácticas.
Reconoce que una parte importante del trabajo científico también implica "leer estudios, redactar informes y competir por proyectos y financiación", una faceta menos visible pero imprescindible para que la investigación avance.
El vermú que llegó al mercado
Uno de los proyectos que más satisfacción le ha proporcionado fue el desarrollo de una gama de vermús elaborados íntegramente con ingredientes madrileños.
La iniciativa surgió dentro del Imidra con el objetivo de crear un producto que reflejara la identidad gastronómica de la región. Entre las distintas propuestas desarrolladas destacó un vermú aromatizado con caramelos de violeta, uno de los dulces más característicos de Madrid.
Además, el equipo incorporó técnicas poco habituales, como el ahumado de las hierbas empleadas en la maceración, buscando aportar matices diferenciales al producto final.
Para Jorge, ver aquel vermú comercializado y presente en bares y establecimientos supuso uno de los momentos más especiales de su carrera profesional.
Premios, tesis doctoral y el auge del pistacho
Su trabajo ha sido reconocido recientemente con su inclusión en la selección nacional de jóvenes talentos del Basque Culinary Center, una experiencia que, según explica, le ha permitido "compartir conocimientos con investigadores y profesionales de múltiples disciplinas".
Pero este no es el primer galardón que ensalza su ingenio, ya que anteriormente también recibió el premio extraordinario de fin de máster por su expediente académico.
Actualmente, centra buena parte de sus esfuerzos en la tesis doctoral que desarrolla sobre el pistacho, un cultivo que considera estratégico para el futuro agrícola español y también extremeño.
Su investigación analiza diferentes variedades, la influencia del estrés hídrico, las propiedades nutricionales, los compuestos aromáticos, la capacidad antioxidante y las posibilidades gastronómicas de este fruto seco. Además, trabaja en proyectos relacionados con aceites de pistacho y el aprovechamiento de los subproductos generados durante su producción.
Extremadura siempre presente
A pesar de haber desarrollado su carrera profesional en distintas ciudades, Jorge segura que siempre tiene "la vista puesta en Extremadura".
Sigue con interés la evolución de empresas, cooperativas y proyectos agroalimentarios de la región y considera que el territorio posee un enorme potencial todavía por desarrollar.
Aunque reconoce que actualmente su vida profesional está ligada a Madrid y a los proyectos que desarrolla allí, no oculta su deseo de participar algún día en iniciativas que contribuyan directamente al crecimiento del sector agroalimentario extremeño.
Investigar para transformar alimentos y territorios
Detrás de cada producto que llega a una estantería existe mucho más que una receta. Hay análisis, pruebas, errores, horas de trabajo y profesionales capaces de unir conocimiento científico y creatividad.
Jorge forma parte de esa nueva generación de investigadores que entiende la gastronomía como una herramienta para innovar, impulsar el sector agroalimentario y generar oportunidades. Y mientras continúa estudiando el potencial del pistacho o imaginando nuevos productos, sigue llevando a Extremadura como una referencia constante en un camino que apenas acaba de comenzar.
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