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Barrio a barrio

Administración de lotería y museo de la suerte de Cáceres: "El barrio es todo, es nuestra familia"

Vanesa y Daniel gestionan desde 2014 La Fuente del Oro, la administración número 8 de la calle Catedrático Antonio Silva, un despacho que mezcla décimos antiguos, premios, memoria vecinal y guiños a El Periódico Extremadura

Vídeo | Aí es La Fuente del Oro, administración de lotería y museo de la suerte de Cáceres

El Periódico Extremadura

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Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

Hay administraciones de lotería que solo venden boletos y otras que terminan convirtiéndose en parte de la vida sentimental de un barrio. En Cáceres, en la calle Catedrático Antonio Silva, la administración número 8 pertenece claramente al segundo grupo. Se llama Fuente del Oro, está abierta al público desde 1981 y desde 2014 la gestionan los hermanos Vanesa y Daniel, junto a Paco, sus padres y un equipo que ha hecho del despacho algo más que un negocio: una pequeña casa de la suerte, de la memoria y de la conversación diaria.

"El barrio es todo, es nuestra gente, nuestra zona, nuestra vida, nuestros comercios, nuestros vecinos. Son nuestra familia. Es un conjunto", resume Vanesa. La frase explica mejor que cualquier balance lo que significa una administración de loterías en una zona de paso, comercio y vida cotidiana. Allí no solo se compran décimos. Se preguntan números, se comparten ilusiones, se comentan premios, se felicita la Navidad, se vuelve cada año y se mantiene una relación de confianza que no cabe en una simple transacción.

La administración ha llamado la atención dentro de la Red de Ventas por una imagen distinta, muy cuidada, donde conviven la venta diaria de lotería con una especie de museo emocional. En sus paredes y vitrinas aparecen décimos antiguos, diseños clásicos de la Lotería de Navidad, recuerdos de premios entregados y una galería en la que también tiene presencia El Periódico Extremadura, vecino simbólico y altavoz de sus alegrías cuando la suerte ha pasado por la ventanilla.

Fuente del Oro, un nombre con raíz familiar

El nombre no fue elegido al azar. Vanesa y Daniel bautizaron el negocio como Fuente del Oro en homenaje a una fuente real situada en Villa del Campo, el pueblo del norte de la provincia de Cáceres del que procede su familia. Allí se conoce como "Juenti el Oru", una fuente incrustada en la pendiente del terreno, encañada en cantería y cubierta por una bóveda granítica de medio punto que descansa sobre machones longitudinales.

La fuente casi siempre tiene agua y, en ocasiones, rebosa por el brocal de piedra. Pero lo que la convierte en leyenda es su relato popular. Según la tradición, cuando se expulsó a los moriscos de Extremadura, alrededor del año 1600, algunos vecinos de la zona habrían enterrado oro en su interior o en sus alrededores para evitar que se lo arrebataran durante el destierro y poder recuperarlo si algún día regresaban. Desde entonces, en distintas épocas, se ha buscado ese supuesto tesoro sin que hasta ahora haya aparecido.

Ese guiño familiar y legendario encaja a la perfección con una administración de lotería. Porque también aquí se busca una fortuna escondida, aunque en forma de décimo, combinación o número compartido.

Fuente del Oro no ha querido ser una administración más. Su imagen, su decoración y su apuesta por recuperar décimos antiguos han convertido el local en un pequeño museo de la lotería. La edición de boletos clásicos de Navidad y la presencia de elementos históricos refuerzan esa sensación de entrar en un lugar donde la suerte tiene memoria.

"Nuestra imagen es diferente y ha llamado la atención", explica Vanesa. En esa diferencia está parte de su éxito: mantener la esencia tradicional de la lotería, pero con una estética reconocible y una identidad propia. La administración vende ilusión, sí, pero también cuenta una historia: la de una familia, la de un barrio y la de una ciudad que sigue buscando sus números de la suerte en los mismos lugares de confianza.

Antonio Silva, una calle de servicios

El recorrido por la calle Catedrático Antonio Silva ayuda a entender por qué Fuente del Oro funciona como referente. Esta vía, situada en una zona muy céntrica de Cáceres, ha reunido durante años negocios, despachos, consultas, comercios y servicios reconocidos por varias generaciones. Fue también durante mucho tiempo la calle del DNI, porque allí se encontraba la sede de la Policía Nacional donde los cacereños acudían a renovar el documento antes del traslado a Nuevo Cáceres.

En ese entorno, la administración de loterías ha encontrado su sitio natural. Es comercio de proximidad, pero también punto de encuentro. Un lugar donde el cliente no siempre entra solo a comprar, sino a preguntar, conversar, comprobar un boleto o llevarse "el de todos los años".

En la campaña de Navidad, esa relación se intensifica. La lotería tiene algo de ritual colectivo: se comparte en empresas, familias, asociaciones, bares y comercios. Y en una administración como La Fuente del Oro, esa tradición se vive con una cercanía especial. Cada décimo lleva una pequeña expectativa. Cada premio, aunque sea pequeño, se celebra como si perteneciera un poco a todos.

Por eso Vanesa insiste en la importancia del barrio. Porque sin vecinos, sin comercios cercanos, sin clientes fieles y sin esa red invisible de confianza, una administración pierde parte de su sentido. La lotería puede depender del azar, pero la permanencia de un negocio depende de algo mucho más sólido: el trato, la memoria y la comunidad.

En Fuente del Oro, la suerte se vende en ventanilla, pero también se conserva en vitrinas, se cuenta en historias y se comparte con quienes cruzan la puerta. Y quizá por eso este pequeño despacho de Antonio Silva se parece tanto a lo que promete su nombre: una fuente de ilusión en pleno centro de Cáceres.

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