Patrimonio cultural
La antigua Sala Clavellinas ya muestra el esqueleto de la futura escuela musical de Atrio
Placonsa avanza en la rehabilitación del edificio, que la Fundación Atrium Musicae quiere convertir en una Escuela de Música de Alto Rendimiento

M. A. M.

El edificio que durante años albergó la Sala Clavellinas de la Caja de Ahorros de Extremadura ya es, por dentro, un esqueleto sostenido por su fachada. La imagen resume el momento que vive uno de los inmuebles más reconocibles de esta calle del centro de Cáceres: una transformación profunda, visible ya desde el exterior, que debe convertir el antiguo auditorio en la Escuela de Música de Alto Rendimiento de la Fundación Atrium Musicae.

El edificio de Clavellinas. / Miguel Ángel Muñoz
La empresa Placonsa ha avanzado en los trabajos de rehabilitación de este inmueble tradicional, adquirido por Atrio a finales de 2024 y llamado a convertirse en una nueva pieza del proyecto cultural que impulsan José Polo y Toño Pérez. La previsión inicial es que el edificio esté listo en 2026, dentro de una iniciativa que busca situar a Cáceres no solo como referente gastronómico, sino también como espacio de creación, formación y cultura.

Imagen de la obra. / Miguel Ángel Muñoz
El inmueble de la calle Clavellinas fue adquirido el 28 de diciembre de 2024 por Atrio a la diócesis de Coria-Cáceres, que lo había comprado en los años 90 para destinarlo al Hogar Sacerdotal. Ese uso se mantuvo hasta 2017, cuando la reforma del Seminario Diocesano permitió trasladar allí parte de esa función.
El edificio, proyectado en los años 70 por el arquitecto José Antonio Carbajal, profesor de la Escuela de Sevilla, conserva una fuerte carga simbólica para varias generaciones de cacereños. Allí funcionó durante años el auditorio de la antigua Caja Extremadura, con actividades culturales entre las que destacó el Aula de Cine, dirigida entonces por María José López González.
Los nuevos propietarios han decidido encargar la rehabilitación al Estudio de Arquitectos de los Carbajal, el mismo entorno profesional vinculado al diseño original del inmueble en 1974. La intervención busca adaptar el edificio a su nuevo uso sin borrar del todo la memoria arquitectónica y cultural que ha acumulado durante décadas.
La apuesta de Atrio
La compra se cerró por 1.840.000 euros, el mismo precio por el que el inmueble salió a la venta, en una operación que tuvo que contar con autorización de la Santa Sede. Según explicó entonces José Polo a este diario, el pago podrá realizarse en un plazo de cuatro años.
El edificio dispone de dos plantas de sótano y garaje, una planta central en la que se encuentra el auditorio, otras tres plantas repartidas entre salas, una capilla y 30 habitaciones individuales con cuarto de baño, además de una terraza. Precisamente la existencia de ese auditorio fue uno de los factores decisivos para que Atrium Musicae no dejara pasar la oportunidad.
La idea inicial de la fundación era adaptar como escuela musical el edificio de la antigua Demarcación de Carreteras, en la plaza de Santa María, también propiedad de Atrio. Sin embargo, aquel proyecto quedó descartado porque los trámites administrativos y las obras podían demorarse entre cuatro y cinco años. El futuro del edificio de Golfines, 6 sigue pendiente de concretarse.
La Fundación Atrium Musicae, creada en diciembre de 2022 por los propietarios del Relais & Châteaux Atrio, nació como una organización sin ánimo de lucro orientada a mejorar la calidad de vida de personas y comunidades a través del arte y la música. La entidad se sostiene gracias a donaciones de grandes aportantes, instituciones y particulares, incluidas contribuciones pequeñas de 5 o 10 euros.

El esqueleto de la obra. / Miguel Ángel Muñoz
El objetivo de la futura escuela es ofrecer formación musical a niños y jóvenes. José Polo ha defendido en varias ocasiones el valor educativo de la música y ha recordado que, según los neurocientíficos, la formación musical "contribuye al desarrollo del cerebro y mejora la capacidad de los más pequeños en el campo de las ciencias, las matemáticas o las lenguas".
Atrio, cuya trayectoria gastronómica comenzó en 1986, gestiona además del restaurante y hotel de la plaza de San Mateo otros proyectos como Torre de Sande y la Casa Palacio Paredes Saavedra. La escuela de Clavellinas se incorpora ahora a esa estrategia más amplia de recuperación patrimonial y proyección cultural de Cáceres.

Otra imagen de la obra. / Miguel Ángel Muñoz
Con su habitual sentido del humor, José Polo definió Clavellinas como un lugar "mu cacereñúo", una expresión que resume bien la ubicación del edificio. Está junto al Gran Teatro, el Museo de Arte Contemporáneo Helga de Alvear, la Galería Kermel, el área de Pizarro y Roso de Luna y el aparcamiento de Clara Campoamor.
La calle, recientemente peatonalizada, gana ahora otro argumento para reforzar su papel dentro del mapa cultural de la ciudad. La futura escuela musical no solo recuperará un inmueble emblemático, sino que puede convertirse en un revulsivo para una zona estratégica del centro cacereño, donde patrimonio, cultura y vida urbana vuelven a cruzarse en la misma partitura.
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