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Barrio a barrio

Camino Llano, al límite en Cáceres: "Hay cucarachas, huele que apesta y los comerciantes están que se suben por las paredes porque los clientes no vuelven"

Vecinos y comercios reclaman al Ayuntamiento de Cáceres una fecha clara para el final de una obra que avanza "muy despacio" y que aún no ha alcanzado ni el número 15 de la calle

Vídeo | Hartazgo entre los vecinos de Camino Llano por las obras

El Periódico Extremadura

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Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

La pregunta ha empezado a repetirse en Camino Llano con una mezcla de cansancio y resignación: "¿Hasta cuándo durará este calvario?". La obra de sustitución de la red de abastecimiento y saneamiento ha convertido una de las vías de entrada al centro de Cáceres en una sucesión de vallas, zanjas, maquinaria, cortes de tráfico y cambios de circulación. Pero el problema, según vecinos y comerciantes, ya no es solo la molestia inevitable de una intervención en la calle. Es el ritmo.

Los afectados aseguran que los trabajos avanzan "muy despacio", que la obra no ha llegado todavía ni al número 15 de Camino Llano y que ahora se encuentra a la altura de la peluquería Lettie Vega, después de semanas de afecciones. "No llevan ni la mitad de la mitad de la calle", resumen fuentes vecinales, que reclaman al Ayuntamiento de Cáceres que fije una fecha concreta de finalización y que exija a la empresa adjudicataria mayor agilidad.

El malestar se ha instalado en los portales, en los garajes y en los locales. También en los negocios que dependen de una parada rápida, de un acceso cómodo o de la clientela de paso. Hay quien antes aparcaba un momento, entraba a comprar o dejaba algo encargado y ahora directamente no se acerca. Y esa pérdida, advierten los comerciantes, no siempre se recupera cuando se retiran las vallas.

En Camino Llano conviven una peluquería, un estanco, una tienda de animales, una clínica veterinaria, una librería, bares, dos talleres mecánicos y otros negocios de proximidad que han visto alterada su actividad diaria. En las calles paralelas también se han resentido bares y talleres mecánicos, según los afectados, por los cambios en la circulación, la dificultad para aparcar y el ambiente de obra constante.

A la caída de clientes se suman otras quejas más incómodas. Comerciantes y residentes hablan de malos olores y de presencia de cucarachas en el entorno de los trabajos, una situación que ha aumentado la sensación de abandono en una calle que funciona como acceso natural hacia el centro y la Ciudad Monumental. "Huele que apesta", resumen. "Y el ruido de las obras en plena siesta es terrible".

"Resta clientela y, además, a veces de manera definitiva", señalan fuentes de la zona. La frase resume el temor de los negocios: que la obra no solo les complique unas semanas, sino que cambie hábitos de consumo y desvíe a vecinos y clientes hacia otros puntos de la ciudad. "Muchos venían con el coche, aparcaban y compraban. Ahora todo está cortada y han cambiado a negocios de otras zonas. Hemos notado una rebaja de clientes a lo bestia", aseguran los afectados.

Garajes, portales y rutinas alteradas

La magnitud de la actuación explica parte del impacto. Los trabajos afectan directamente a 127 viviendas, 15 portales, diez garajes y siete locales comerciales. Cada zanja y cada corte repercuten en entradas y salidas, repartos, citas, compras, accesos a viviendas y movimientos cotidianos.

Los vecinos insisten en que comprenden la necesidad de renovar una red antigua, pero sostienen que el problema está en la falta de certezas. Piden información clara, plazos actualizados y un control más estricto del ritmo de ejecución. También reclaman que no se repita lo ocurrido en otras obras recientes de la ciudad. "No puede ocurrir lo mismo que en la rotonda del Puente de San Francisco", advierten.

Por eso algunos afectados piden al consistorio un "ultimátum" a la empresa adjudicataria para acelerar una intervención que, según sostienen, ha condicionado de lleno la vida diaria del entorno.

Camino Llano no es una vía secundaria dentro de la ciudad. Conecta con la plaza de San Francisco, canaliza accesos hacia la zona monumental y forma parte del recorrido habitual de residentes, visitantes y clientes de establecimientos de referencia. También afecta a una de las entradas más sensibles del casco histórico.

El impacto ha llegado incluso a negocios de peso en la oferta turística y hostelera de Cáceres. Atrio y el Parador tienen en esta céntrica vía plazas de aparcamiento para clientes y se han reunido con el Ayuntamiento y con la empresa encargada de los trabajos para establecer una hoja de ruta que permita reducir las molestias.

La preocupación es evidente en una zona donde coinciden vivienda, comercio, hostelería, turismo y movilidad diaria. Los afectados reclaman coordinación, previsión e información puntual para evitar que la obra se convierta en una barrera prolongada en uno de los accesos más estratégicos del centro cacereño.

La fase actual de los trabajos ha obligado a reorganizar la circulación en el entorno. La calle Colón ha cambiado de sentido para canalizar el acceso desde la glorieta de Conquistadores hacia la zona de plaza Marrón. También se ha invertido el sentido de Hernando de Soto, dentro de la estrategia municipal para redistribuir el tráfico alrededor de Camino Llano.

A ello se suma que Periodista Sánchez Asensio ha quedado habilitada solo como vía de salida desde plaza Marrón hacia la avenida Virgen de la Montaña. El acceso a la Ciudad Monumental se mantiene por el arandel de la plaza de San Francisco, en la intersección con Miralrío, como ya venía ocurriendo en fases recientes de esta actuación.

Sobre el papel, son medidas para absorber el corte. En la práctica, para muchos vecinos y comerciantes, suponen otra capa más de dificultad en una rutina que cambia casi cada día alrededor de la obra.

Una red antigua y una promesa futura

El Ayuntamiento ha defendido que la intervención forma parte de la renovación de una red de abastecimiento y saneamiento envejecida, con problemas de filtraciones, reventones y evacuación del agua en episodios de lluvia intensa. Camino Llano, Colón y plaza de San Francisco figuran dentro de una anualidad valorada en 1,15 millones de euros, según la actualización municipal difundida en septiembre.

La actuación tiene además una lectura de futuro. La renovación subterránea es el paso previo a la remodelación integral de Camino Llano y plaza Marrón, aprobada a finales de 2025 por la Junta de Gobierno Local. El proyecto prevé plataforma única, más espacio peatonal, nuevo arbolado, alumbrado eficiente y una imagen renovada para una de las puertas urbanas hacia la Ciudad Monumental y el Museo Helga de Alvear.

Pero esa promesa de una calle más amable no rebaja el hartazgo actual. Vecinos y comerciantes no discuten la necesidad de intervenir bajo tierra. Lo que piden es que la obra no se eternice sobre la superficie. La reclamación es concreta: fecha de finalización, más ritmo y cumplimiento real de los plazos.

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