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Gastronomía

Tapas de caracoles en un bar de la avenida de Alemania: el plato inesperado que ya tiene fieles en Cáceres

La tapa de caracoles, una petición de los clientes, se ha convertido en uno de los platos más vendidos en el Aljibe de Cáceres en tan solo quince días

Vídeo | Tapas de caracoles en el Aljibe de Cáceres

Ángel García Collado

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Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

En la puerta del Aljibe, en la avenida de Alemania y a unos pasos de la Cruz de los Caídos, hay un cartel que llama la atención: "Hay tapas de caracoles". No es un plato habitual en los bares de Cáceres, o al menos no una de las que el cliente espera encontrar de primeras al pasar por delante de una barra. Quizá por eso está funcionando.

El gerente del local, José Ortega, hostelero cacereño nacido en Valencia de Alcántara, ha comenzado a servirlos hace apenas dos semanas en este bar que ha comenzado a regentar hace un mes. También gestiona La Platera, en la plaza Mayor, aunque reconoce que el Aljibe busca otro ambiente y otra carta. "Los comienzos son difíciles, pero iremos poquito a poco", ha señalado.

La idea de poner caracoles no ha nacido de una tradición familiar ni de una receta heredada, sino de algo mucho más propio de un bar: la petición de los clientes. "Nos lo pidieron", ha explicado Ortega. Preguntó a su cocinero, Alejandro, si sabía prepararlos, los incorporaron a la oferta y la respuesta ha sido inmediata. "La verdad es que son una de las cosas que más se venden", ha admitido.

La tapa de caracoles.

La tapa de caracoles. / Á. G. C.

El bar, que está especializado en desayunos, ha encontrado un filón en esta tapa. Son muchos los clientes que aprovechan pasar por el bar para degustar este plato mientras leen El Periódico Extremadura (José lleva hasta dos ejemplares cada día).

Una tapa de campo

Los caracoles forman parte de una tradición gastronómica muy antigua, vinculada al campo, a la recolección tras las lluvias y a la cocina popular. En muchas zonas de España, especialmente del sur, han sido una comida humilde, de temporada y de reunión. Su preparación exige paciencia: hay que limpiarlos bien, cocinarlos y acompañarlos con una salsa que suele llevar ajo, especias y un punto picante.

José Ortega sostiene en una mano la tapa de caracoles y en la otra un ejemplar de El Periódico Extremadura.

José Ortega sostiene en una mano la tapa de caracoles y en la otra un ejemplar de El Periódico Extremadura. / Á. G. C.

En el Aljibe, el toque lo pone Alejandro. La ración cuesta 12,50 euros y, según el gerente, no se puede comparar con otras tapas más rápidas de preparar. "Un calamar lo echas a la freidora y te sale hecho. Esto no. Un caracol lleva su proceso", ha apuntado.

Ocho kilos en quince días

El dato que confirma la acogida está en los pedidos. En apenas quince días, el Aljibe ha vendido unos ocho kilos de caracoles y ha tenido que reponer varias veces. "Como hemos puesto el cartel en la calle, la gente los pide", ha contado Ortega. No hay que convencer demasiado: quien entra preguntando por ellos suele saber lo que busca.

Ortega, que llegó a la hostelería hace algo más de tres años después de dejar la construcción por una lesión de columna, se plantea ahora llevar alguna ración también a La Platera. No sabe si allí tendrán la misma salida, porque el público es diferente, pero la prueba en el Aljibe ya ha dejado una conclusión clara: a veces basta un cartel sencillo en la puerta para recuperar una tapa con memoria.

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