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Nuestro pasado

¿Recuerdas el Bar Lechuga? La historia familiar que marcó una época en Cáceres

Un comentario entre trabajadores dio origen a un nombre que terminó ligado al transporte, la hostelería y algunos de los establecimientos más conocidos de la ciudad

Bar Lechuga, situado en la Plaza de San Juan en el pasado de Cáceres.

Bar Lechuga, situado en la Plaza de San Juan en el pasado de Cáceres. / El Periódico

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Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Cáceres

La historia de la familia Lechuga estuvo ligada durante décadas al desarrollo del transporte y la hostelería en Cáceres. Todo comenzó con Higinio Montejo, que se casó con Juana Martínez, natural de Brozas, y puso en marcha la Agencia de Transportes Lechuga, nombre por el que acabaría siendo conocido en toda la ciudad.

La empresa comenzó de forma modesta, utilizando burros y carros como único medio de transporte. Higinio dirigía el negocio mientras varios trabajadores se encargaban de la carga y descarga. Fue precisamente durante una de esas jornadas cuando nació el apodo familiar. Uno de los empleados, al ver que Higinio no participaba en las tareas de carga, le dijo: "Don Higinio, es usted más fresco que una lechuga". Desde entonces, el sobrenombre de Lechuga acompañó a la familia.

El crecimiento de la empresa familiar

Con el crecimiento del negocio, Higinio sustituyó los carros por camiones y trasladó la actividad al Parador del Carmen, considerado entonces uno de los principales puntos de comunicación de la ciudad. Allí instaló unos talleres de unos 200 metros cuadrados donde trabajaban varios mecánicos. Higinio y Juana vivieron en la calle San Fermín, en el barrio de Busquet, y tuvieron cinco hijos: Manuel, Rafael, Adrián, Félix y Wenceslá. Mientras los dos primeros se dedicaron a la inspección de Hacienda, Adrián y Félix continuaron vinculados al negocio familiar de transportes.

Wenceslá contrajo matrimonio con Andrés Iglesias Vázquez, a quien había conocido en un baile. Andrés había tenido una infancia difícil, ya que sus padres murieron siendo él muy joven y tuvo que comenzar a trabajar con tan solo siete años. Más adelante logró empleo como capataz en las minas de Aldea Moret.

El Hotel Lechuga abrió sus puertas

Tras su boda en San Juan, el matrimonio formó una numerosa familia con trece hijos y emprendió distintos proyectos empresariales. Andrés decidió dar el salto a la hostelería y construyó el Hotel Lechuga en la avenida de Alemania, situado frente a la antigua estación de ferrocarril. La ubicación convirtió el establecimiento en un lugar muy transitado por viajeros, camioneros y aficionados al fútbol que se dirigían al campo de Cabezarrubia.

El hotel contó con un bar, salón de baile, cocina, patio y habitaciones repartidas en varias plantas. En el negocio trabajaban Andrés y Wenceslá junto a sus hijos mayores, que ayudaban tanto en la atención al público como en las tareas de abastecimiento en unos años marcados por las dificultades de la posguerra. El espíritu emprendedor de Andrés le llevó también a abrir el Bar Lechuga en la plaza de San Juan. El establecimiento se convirtió en un lugar muy conocido de la ciudad y en él colaboraron los hijos varones de la familia. Con el paso del tiempo, Andrés cerró el local para iniciar una nueva actividad empresarial: la Fábrica de Géneros de Punto, conocida como el Taller de las Hermanas Lechuguinas.

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