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Latinos en Cáceres

De una barbería y la inseguridad de Honduras a empezar de cero en Cáceres: la nueva vida de Juan Betanco

El barbero, que aprendió el oficio en Honduras, llegó a España hace seis años y ahora combina su trabajo con la creación de contenido audiovisual sobre Extremadura

Juan Betanco, un barbero hondureño en Cáceres.

Juan Betanco, un barbero hondureño en Cáceres. / Carlos Gil

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Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

Juan Betanco lleva 36 años cortando el pelo. Aprendió cuando era joven, abrió su propia barbería en Honduras y durante más de dos décadas fue autónomo en Tegucigalpa, donde tenía su negocio, su clientela y una vida hecha. Hasta que la inseguridad le empujó a marcharse: "Salí huyendo por la delincuencia".

Nació en Concepción de María, un pueblo de Choluteca, aunque se crió en la capital hondureña. Desde allí llegó a Cáceres hace casi seis años junto a su mujer, siguiendo el camino que ya había abierto una de sus hijas en España. No fue una llegada sencilla. Como tantos migrantes, primero tuvo que esperar a regularizar su situación antes de poder trabajar.

"Fue duro porque no generaba nada. Yo estaba acostumbrado a estar trabajando siempre", explica. Para alguien que llevaba toda la vida en activo, con negocio propio y horario lleno, aquellos primeros meses fueron especialmente difíciles.

El oficio de siempre en una ciudad nueva

Después intentó buscar una oportunidad en Sevilla. Le habían dicho que había mucho trabajo y decidió probar suerte, pero allí apareció otro problema: la vivienda. "Me dieron la oportunidad de alquilar en una habitación, pero era muy mala. Todo el día le daba el sol y por la noche hacía un calor horrible", recuerda. Apenas aguantó mes y medio antes de regresar a Cáceres.

El hondureño Juan Betanco. Al fondo, una bufanda de su país.

El hondureño Juan Betanco. Al fondo, una bufanda de su país. / Carlos Gil

La estabilidad llegó después por internet. Su hija vio un anuncio, se lo envió, él mandó el currículum y le llamaron. Así empezó a trabajar como barbero en la peluquería Marco Aldany del centro comercial Ruta de la Plata en 2022. En julio cumplirá cuatro años en ese puesto. No era su negocio, como el que había tenido en Honduras, pero sí era su oficio, el mismo que le ha acompañado durante más de media vida.

Para Juan, la barbería es una forma de relacionarse con la gente, de conversar, de escuchar y de hacerse un sitio allí donde llega. En Honduras lo hizo durante 22 años al frente de su propio establecimiento. En Cáceres lo hace desde otra silla, con otra clientela y en otra etapa vital, pero con las mismas herramientas.

Cámara en mano por Extremadura

En sus días libres, Juan cambia las tijeras por el móvil. Sale a recorrer pueblos, graba rincones, paseos y paisajes, y después los sube a sus redes sociales. De momento publica con su nombre, Juan Betanco, aunque ya piensa en buscar una marca más vinculada a los viajes y a esa mirada de turista que mantiene desde que llegó.

"Voy visitando pueblos, recorriendo lugares y mostrándolos en mis redes", cuenta. No presume de cifras, pero habla con ilusión de un proyecto que crece poco a poco. En YouTube ronda los 2.000 seguidores y en Facebook se acerca también a esa cantidad. En TikTok, reconoce, todavía está empezando.

El último vídeo lo grabó en Cabezuela del Valle. Fue buscando un río del que le habían hablado y al que ya había ido el año pasado. Esta vez lo encontró distinto, pero volvió a grabar. Para él, el contenido no consiste solo en enseñar un sitio perfecto, sino en compartir la experiencia de quien descubre Extremadura con curiosidad.

Más que un 'hobby'

Su afición viene de lejos. Antes de grabar pueblos cacereños, grababa a su hija mayor cuando cantaba en Honduras. La acompañaba a actuaciones y aprovechaba para conocer los lugares a los que la invitaban. Así empezó a subir vídeos, casi sin planteárselo. Primero como padre orgulloso. Después, como viajero de domingo.

Juan no sabe si algún día podrá vivir de esos contenidos. De momento lo ve como una afición, aunque no descarta que el proyecto crezca. "Si en el futuro aumenta la cantidad de seguidores y se puede monetizar, podría pensar en dedicarme más a crear contenido", admite.

La barbería sigue siendo su base. Es el oficio que le dio de comer en Honduras y el que le ha permitido asentarse en Cáceres. Pero los vídeos le abren otra ventana. Llegó a España huyendo de la inseguridad y se encontró con la dureza de empezar desde cero. Seis años después, Juan Betanco corta el pelo y dedica sus días libres a mirar Extremadura con el móvil en la mano.

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