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Fin de semana clave

La jura de bandera activa el contador de reservas en hoteles y restaurantes en Cáceres: "Es casi imposible encontrar sitio"

Cientos de familias viajan a la capital cacereña para acompañar a los nuevos soldados, lo que beneficia a alojamientos, restaurantes y comercios

Vídeo | La jura de bandera activa el contador de reservas en hoteles y restaurantes: "Es casi imposible encontrar hueco"

Carlos Gil

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Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

Cáceres

Cáceres se prepara para uno de los fines de semana más intensos del verano. La jura de bandera prevista para el sábado 11 de julio en el acuartelamiento Santa Ana ha disparado las reservas en hoteles y apartamentos turísticos, hasta el punto de que buena parte de la oferta de alojamiento de la ciudad se encuentra ya prácticamente ocupada para esos días. El impacto no se queda ahí. Bares, restaurantes, cafeterías y negocios del centro esperan también un aumento notable de clientes por la llegada de familiares y acompañantes de los militares.

La escena se repite cada vez que el Centro de Formación de Tropa Nº 1 (CEFOT 1) celebra un acto multitudinario. Padres, parejas, hermanos y amigos se desplazan desde distintos puntos del país para asistir a una jornada señalada y muchos organizan el viaje con semanas de antelación. La consecuencia directa es una fuerte presión sobre el alojamiento y la hostelería, especialmente en el entorno de la plaza Mayor, Cánovas y el casco histórico de la ciudad.

Alta ocupación

En el hotel Hilton de Cáceres, el efecto de la jura de bandera comenzará a sentirse ya desde el jueves. María Brillo, segunda jefa de recepción, explica que el establecimiento encara la cita con la ocupación prácticamente al completo, con estancias que en algunos casos se alargan durante todo el fin de semana. "Jueves y viernes estamos llenos, mientras que para el sábado solo nos quedan dos o tres habitaciones libres", apunta.

María Brillo, segunda jefa de recepción del hotel Hilton de Cáceres.

María Brillo, segunda jefa de recepción del hotel Hilton de Cáceres. / Carlos Gil

La alta demanda no se limita a las habitaciones. El restaurante del propio hotel también se prepara para unos días de intensa actividad. "La gente empezó a reservar desde hace más de un mes, porque vienen familias de muchas zonas de España", señala Brillo. La organización interna será clave durante esos días, con todos los departamentos coordinados para atender el aumento de huéspedes. "Hay que reforzar turnos y tenerlo todo muy organizado", añade.

Alternativas cercanas

La dificultad para encontrar alojamiento en la capital cacereña ha llevado a algunas familias a buscar alternativas en municipios cercanos o incluso en ciudades como Mérida. Es el caso de Joaquín Gómez, padre de uno de los más de 1.600 militares que jurarán bandera este sábado.

De visita estos días por Cáceres, cuenta que viajará junto a otras cuatro personas desde Málaga para presenciar la ceremonia castrense. "Llegaremos el viernes, dormiremos en un hotel en Mérida y por la mañana nos trasladaremos a Cáceres para ver la jura", subraya. No obstante, Gómez reconoce que encontrar sitio ha resultado "casi imposible", aunque finalmente ha encontrado habitación "en un pequeño hotel gracias a un contacto profesional", puntualiza.

Joaquín Gómez, padre de un militar que jurará bandera esté sábado.

Joaquín Gómez, familiar de uno de los jóvenes militares, llegará desde Málaga a la ciudad. / Carlos Gil

La llegada de todos los familiares y acompañantes se dejará notar mucho más allá de los hoteles. Quienes acuden para acompañar a los nuevos soldados no solo buscan dónde dormir. También comen, cenan, toman cafés, aparcan, pasean por el casco antiguo y aprovechan el viaje para conocer Cáceres.

La plaza Mayor como termómetro

Esta dinámica se repetirá durante todo el fin de semana y la plaza Mayor será uno de los puntos donde ese movimiento resulte más visible. Allí, establecimientos como la Tapería Cáceres afrontan el fin de semana con buenas expectativas y con las reservas del sábado prácticamente completas. "Ya no nos queda prácticamente ningún hueco", explica Santiago Álvarez, empleado del local.

Militares junto a familiares y allegados en la plaza Mayor de Cáceres.

Militares junto a familiares y allegados en la plaza Mayor de Cáceres. / El Periódico

La principal dificultad, añade, estará en encajar a quienes acudan directamente tras el acto sin haber cerrado nada previamente. "El problema es que siempre hay familias que no se organizan con tiempo y llegan todas a la misma hora. En un día así, quien lo deja para el final lo tiene mucho más complicado", asegura.

Refugio frente al calor

El calor también condicionará la jornada. La previsión de temperaturas altas hará que muchos visitantes busquen zonas de sombra, terrazas, bebidas frías y locales donde hacer una pausa después de la ceremonia. En la heladería Remo, situada junto a la entrada de la plaza Mayor, esperan un día intenso a la vez que productivo. "Económicamente creo que nos ayudará bastante, ya que con el calor la gente suele buscar algo fresquito", explica Daniel Martínez, empleado del negocio.

La experiencia de otros años les permite anticipar el ritmo de trabajo. "Se lleva bien. Empezamos por la mañana y no paramos hasta las doce o la una de la noche", señala Martínez. En el establecimiento no prevén un refuerzo extraordinario, aunque sí una organización de horarios adaptada a las franjas de más afluencia y a los tramos en los que más aprieta el sol.

Daniel Martínez, de la heladería Remo, espera un sábado intenso marcado por el calor.

Daniel Martínez, de la heladería Remo, espera un sábado intenso marcado por el calor. / Carlos Gil

Más allá de Santa Ana

El movimiento previsto en hoteles, restaurantes, terrazas y negocios del centro resume el alcance real de la jura de bandera en Cáceres. El acto tendrá su epicentro en el acuartelamiento Santa Ana, pero su impacto se extenderá durante todo el fin de semana por la ciudad. La llegada de miles de personas desde distintos puntos de España convierte esta ceremonia militar en una jornada de fuerte actividad turística, hostelera y comercial.

Para muchos de ellos, además, la jura de bandera es mucho más que una cita señalada en el calendario. Es el final de una primera etapa y una jornada cargada de emociones. Joaquín Gómez lo resume con sencillez: "Lo afrontamos con mucha ilusión. Ver a tu hijo jurar bandera es algo muy importante y especial para nosotros". Esa mezcla de orgullo, desplazamientos organizados con semanas de antelación y consumo en la ciudad explica el peso que el Cefot sigue teniendo en la actividad de Cáceres.

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