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Descifrando la realidad

Domingo Barbolla, sociólogo de Cáceres: "La ventaja de no ser nadie"

La filósofa Simone Weil inspira una reflexión sobre el valor de la sencillez y el anonimato frente a la exposición mediática

Caceres, por el céntrico Paseo de Cánovas.

Caceres, por el céntrico Paseo de Cánovas. / Carlos Gil

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Domingo Barbolla Camarero

Domingo Barbolla Camarero

Cáceres

Se le atribuye a la filósofa Simone Weil la frase: "Pido a Dios no ser nada". Pocas cosas son tan revolucionarias e inteligentes. Estamos en un tiempo de continua exposición a la plaza pública como si de la Grecia clásica se tratara, en ella los pocos que decidían en los asuntos públicos (en torno a cuarenta mil frente al millón de habitantes de entonces) formaban la élite que organizaba la realidad para todos. Hoy, el espacio público no es tan solo el referido a los actores políticos de nuestras democracias, son todos aquellos que figuran en las élites económicas, culturales, deportivas y como referentes de lo que cabe pensar deseamos cada uno de nosotros.

Realidad de los deseos

De esta forma está organizada lo que llamamos realidad de los deseos que confundimos con la realidad en sí misma. Estos días de futbol continuado están representados en los palcos VIP de cada uno de los encuentros del mundial. Ellos nos mandan un mensaje como reconocimiento a su valor y al poco del mismo de los que somos mayoría. Para nada entienden que los pocos VIP están fuera de la realidad de los muchos a los que Dios ha situado en el "no ser nadie" como atributo a la mirada de las cosas simples, sencillas, del día a día en el encuentro con el vecino que nos saluda con amabilidad, en la mirada atenta a un niño que juega al balón en la plaza de España y en el paseo de Cánovas, del tesón porque salga bien la comida que nuestra madre nos hace cada día, de la necesaria actividad del panadero que amasa el pan para tenerlo a nuestra disposición, de las parejas que de la mano pasean como unidad en cualquiera de nuestras calles, de la oración en busca de lo mejor para los nuestros y el de la humanidad en su conjunto.

Sí, esas cosas que no están reflejadas en aquellos que nos muestran como la excelencia, forman parte del “no ser nadie”, son el verdadero sentido que nos mostró Simone Weil como testimonio de la realidad más plena para todo ser humano, formemos o no parte de los VIP anunciados en la imagen pública distorsionada. No ser nadie para sentirnos seres humanos plenos en la sencillez del anonimato cotidiano y libre. Disfrutemos de ello, de esta normalidad que nos pertenece a cada uno de nosotros.

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