Jura de bandera
Emoción y orgullo entre los familiares de los 1.514 soldados que han jurado bandera en el Cefot de Cáceres: "Se nos ha puesto el corazón agarradito"
De los aspirantes, 21 son de la ciudad, cuatro de ellos mujeres. La cita ha llenado la capital cacereña y ha puesto de manifiesto el vínculo entre la sociedad y las Fuerzas Armadas
El acto no olvida la catástrofe de Almería mientras el coronel director de la base y comandante militar de la provincia de Cáceres, Álvaro Kromer Espejo, destaca que se ha formado a "la mejor juventud del país"

Carlos Gil

Un total de 1.514 alumnos han jurado bandera este sábado en el Centro de Formación de Tropa (Cefot) número 1 de Cáceres en una mañana marcada por los nervios de los protagonistas del acto y el cariño con el que familiares y amigos los arropaban desde las gradas. La promoción incluía 87 militares extremeños, entre ellos 21 cacereños, de los cuales cuatro eran mujeres y 17 hombres.
La ceremonia se adelantó a las 9:00 horas para evitar las altas temperaturas de estos días, aunque finalmente el tiempo acompañó con una mañana más suave de lo esperado. Para los jóvenes, que cursan desde el pasado 4 de mayo la fase de Formación Militar General, la jura representa uno de los actos más señalados de esta primera etapa de su carrera en el Ejército.
Una ceremonia con relevo y solemnidad
El acto estuvo presidido por el general Juan Manuel Salom Herrera, director de Enseñanza, Instrucción, Adiestramiento y Evaluación, que asumía por primera vez esa responsabilidad en Cáceres. Junto a él participaron el coronel director de la base y comandante militar del Cefot número 1 y comandante militar de la provincia, Álvaro Kromer Espejo, además de mandos militares, representantes institucionales y de familiares que llenaron las inmediaciones del centro desde primeras horas de la mañana.
Durante la ceremonia, Kromer recordó a los alumnos que la jura de bandera constituye "el acto más importante en la vida de un militar" y un deber esencial para todo soldado, subrayando que debían ser plenamente conscientes del compromiso adquirido. Por ello, les pidió que no olvidaran nunca "los valores que acababan de jurar defender" y que llevaran ese compromiso grabado para "actuar siempre pensando en lo mejor para España".
El coronel quiso dirigirse también a los familiares y amigos presentes, a quienes hizo ver que aquellos jóvenes ya no eran los mismos que salieron de sus casas semanas atrás, sino soldados del Ejército español, y les trasladó su enhorabuena por haber contribuido con su educación, valores y virtudes personales a formar a una juventud que definió como "la mejor del país".
En su intervención tuvo además un recuerdo para las víctimas del grave incendio ocurrido en Almería, al que aludió durante el homenaje a los caídos por España, trasladando su apoyo a las familias afectadas y deseando que "encuentren el consuelo necesario" ante una tragedia que, dijo, "ha estremecido a todos".
Premios con vocación de valores
Entre los soldados además, se destaca el reconocimiento individual de cuatro de ellos. Luis Román López, por su compañerismo y amistad, y Jairo Fernando Blanco, por su espíritu de sacrificio ysuperación, fueron galardonados por la asociación Amigos del CIR. Por su parte, la Fundación Victoria Serradilla de Carrero premió a Luis Alberto de la Fe, por su disciplina y lealtad, y a Luis Requena, por su abnegación y entrega.
La asociación Amigos del CIR mantiene este tipo de premios con la intención de reforzar valores como el compañerismo, el esfuerzo compartido y el vínculo entre la sociedad civil y las Fuerzas Armadas. En el caso de la Fundación Victoria Serradilla de Carrero, su labor se orienta a promover los valores castrenses y a apoyar a miembros necesitados de las Fuerzas Armadas, de la Guardia Civil y de sus familias.
La cita llegaba además en un momento de especial visibilidad para el centro militar cacereño, después de que el Cefot recibiera recientemente el Premio Especial al Centro de Formación de Tropa en los Premios Empresario Extremeño del Año organizados por El Periódico Extremadura, en una edición en la que también fue reconocido Juan Diego Mateos Cendrero como Joven Promesa.
Familias llegadas de lejos
Si sobre el patio de armas dominaba la disciplina, en los laterales y entre el público el tono era bien distinto. Allí se acumulaban nervios, madrugones y viajes de cientos de kilómetros para no perderse un momento que muchas familias viven como propio. Francisca, llegada desde Madrid para ver jurar bandera a su hijo Adán, acudió acompañada de Roxana, novia del joven.

Roxana y Francisca. / CARLOS GIL
"Cuando lo hemos visto jurar bandera se nos ha puesto el corazón agarradito"
Francisca confesaba que al ver a su hijo jurando la bandera se le "encogió el corazón", y lo relacionaba además con una tradición muy presente en su familia, en la que ya había otros dos militares. Para ella, ese instante tuvo un peso especialmente íntimo.
No muy lejos de ellas se encontraba Gonzalo, llegado desde Puerto Rico para ver jurar bandera a su hijo Jaime, acompañado además por otro de sus hijos, desplazado desde Barcelona. Ambos estaban allí desde las seis de la mañana para coger sitio.

Gonzalo y su hijo. / Carlos Gil
"Me ha recordado a cuando me tocó hacerlo a mí hace 30 años"
Gonzalo reconocía que el momento había sido especialmente emocionante porque le recordó al que él misma vivió hace tres décadas. Asumió el madrugón como parte del día, pero insistía en que todo había merecido la pena y en que, además, estaban "aprovechando para disfrutar de Cáceres".
Una ciudad llena por la jura
La magnitud del acto también se dejó notar fuera del cuartel. El presidente de Aptuex, Javier Gutiérrez, ya avanzó el viernes que la ocupación hotelera en la ciudad rozaba el 100 %, y que las cancelaciones de última hora fueron sustituidas rápidamente por nuevas reservas. Todo ello teniendo en cuenta que las tarifas de esta semana se han situado entre los 100 y los 120 euros por noche, alrededor de un 20 por ciento por encima de la media habitual, según indicó Gutiérrez.

Carlos Gil
La falta de plazas obligó a muchos asistentes a buscar alojamiento en otros municipios. Algunas familias consiguieron quedarse en Cáceres, como Francisca y Roxana, instaladas en el apartamento Soledad 5, donde además tenían previsto comer tras la ceremonia. Otras, como la de Gonzalo, tuvieron que alojarse en Plasencia ante la imposibilidad de encontrar sitio en la capital.
La jura de bandera volvió así a demostrar que el Cefot no solo forma soldados, también llena hoteles, reúne familias separadas por miles de kilómetros y deja en Cáceres una jornada donde la ilusión, el cariño y el compañerismo pesa mucho más que el protocolo.
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