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El blog del cronista

El pueblo de Cáceres donde las piedras cuentan historias de nobles y obispos

Madroñera, en la provincia de Cáceres, seduce con su historia de 'peruleros', su singular 'Mona del Rollo' y el mural Art Decó de 'Nitrato de Chile'

La imagen del Nitrato de Chile.

La imagen del Nitrato de Chile. / Cedida a El Periódico

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Francesc Gómez Núñez

Francesc Gómez Núñez

Cáceres

Siguiendo con nuestra serie de pueblos con encanto de Cáceres, hoy nos adentramos en Madroñera, un fascinante municipio de la provincia que fusiona naturaleza indómita, un sorprendente pasado señorial y tradiciones tan auténticas que te harán viajar en el tiempo.

Situado en las faldas de las bellas estribaciones de las Villuercas y a tan solo un paso de la histórica Trujillo, Madroñera es mucho más que un pueblo de paso. Es una parada obligatoria para los amantes del turismo lento, la buena mesa y la cultura popular. ¿Te apetece  descubrirlo?, Acompáñame en la lectura.

Ayuntamiento de Madroñera.

Ayuntamiento de Madroñera. / Cedida a El Periódico

Para entender el carácter de Madroñera, primero hay que conocer sus raíces. La primera curiosidad la encontramos en su propio nombre, que hace honor al madroño, un arbusto que antiguamente teñía de madurez y frutos rojos estos cerros.

La leyenda local cuenta que el pueblo nació gracias a unos intrépidos colmeneros que llegaron desde Serradilla buscando el mejor clima para sus abejas. Lo mágico de esta historia es que, a día de hoy, el habla tradicional de los madroñeros conserva giros dialectales idénticos a los de Serradilla, a pesar de estar separados por bastantes kilómetros.

El rollo.

El rollo. / Cedida a El Periódico

Pero el gran hito histórico ocurrió el 15 de junio de 1558. En una época en la que la Corona de Felipe II necesitaba financiar sus batallas europeas, Madroñera se independizó de Trujillo. ¿Cómo lo consiguió? Gracias al capital de los "peruleros", intrépidos conquistadores que habían regresado enriquecidos del Perú de Pizarro. Los vecinos pagaron la enorme suma de 16.000 maravedíes por cada uno (alcanzando un total de 392.000 maravedíes) para convertirse en una flamante Villa de Señorío con su propia justicia.

Arco de Madroñera.

Arco de Madroñera. / Cedida a El Periódico

Pasear por las calles de Madroñera es tropezar constantemente con la historia. Aunque el pueblo invita a perderse sin rumbo, hay tres paradas que no puedes saltarte bajo ningún concepto: el primero es La "Mona del Rollo": Este singular monumento de granito, levantado a finales del siglo XVI, es el gran símbolo de la libertad del pueblo. Con una altura de unos 7,5 metros, esta picota cuenta con un remate escultórico muy curioso: dos yelmos con los blasones de los antiguos señores de la villa coronados por un león agachado. Debido a la erosión de los siglos y a su divertido aspecto, los vecinos lo bautizaron cariñosamente como "la mona".

El segundo es el icónico Mural de "Nitrato de Chile": ¿Un anuncio publicitario convertido en monumento? ¡Así es! En plena plaza del pueblo se conserva un espectacular mural cerámico de 1929, diseñado por el arquitecto Adolfo López-Durán Lozano. Con su inconfundible estética Art Decó en color amarillo y negro y la silueta de un jinete, ha sido declarado Bien de Interés Cultural (BIC). Es una de las fotos más instagrameables y queridas del municipio. No te la pierdas!

Y el tercero es la Iglesia de la Purísima Concepción y la roca milagrosa: Construido en el siglo XVI y reformado en el barroco, este templo cuenta con una vibrante energía. Cuenta la leyenda que entre los años 1500 y 1600, la Virgen se apareció en una roca situada justo enfrente de la fachada principal. Hoy en día, sigue siendo un punto de constante devoción.

No te vayas sin ver la Casa-Palacio de los Santa Cruz, fotografiar la pintoresca Calle del Arco o cruzar el rústico Puente del Arroyo del Muerto, construido con enormes lajas de pizarra tradicionales.

Iglesia parroquial.

Iglesia parroquial. / Cedida a El Periódico

Si eres de los que conquista un destino a través del paladar, la gastronomía de Madroñera te va a enamorar. Es cocina de la de antes: honesta, de proximidad y con una potencia de sabor espectacular. El Escabeche Extremeño: Sin duda, el rey de las mesas locales. Es una receta imprescindible en Semana Santa y en las tardes de campo. Se prepara con carnes sazonadas o peces de río aderezados con el mejor pimentón de la Vera, ajos y un toque justo de vinagre. Frite de cordero o cabrito: Un guiso típicamente pastoril cocinado despacio en caldero de hierro. El secreto está en el majado de hígado y el pimentón de la zona. Vino de Pitarra: Madroñera huele a mosto en otoño. No puedes marcharte sin visitar sus míticos lagares de pizarra y degustar el vino artesanal que las familias aún conservan con mimo en enormes tinajas de barro.

Para el broche dulce, busca las tradicionales roscas de nuégado (con miel y nueces), las roscas fritas de las abuelas o el tierno bizcochón.

Tradiciones mágicas que no verás en ningún otro sitio

El alma de un pueblo reside en su gente y en sus ritos. En Madroñera, el folclore se mantiene tan vivo que resulta imposible no contagiarse de su magia. Las Niñeras (Nochebuena): Es uno de los ritos navideños más hermosos y desconocidos de España. El 24 de diciembre, las jóvenes del pueblo visten el traje típico extremeño y pasean en cunas una imagen del Niño Jesús. Van de casa en casa cantando villancicos centenarios y, por tradición, acuestan la imagen en las camas de los vecinos para bendecir los hogares y atraer la salud. Una experiencia que pone los pelos de punta. El Niño Pastor y La Gira (Pascua): Durante el Domingo de Resurrección, son los más pequeños quienes toman el protagonismo vestidos de pastorcillos, acompañados por corderos reales decorados con lazos de colores. Al día siguiente, el Lunes de Pascua, todo el pueblo celebra "La Gira", una romería campestre donde compartir tortillas, escabeche y risas bajo las encinas.

¿Cuándo planear tu escapada?

Cualquier época es perfecta, pero si quieres vivir Madroñera en todo su esplendor, el primer domingo de agosto se celebran sus fiestas patronales en honor a la Virgen de la Soterraña, duplicando la alegría de sus calles. O bien, agenda tu viaje para el Día de Extremadura (8$de septiembre) y disfruta del aclamado grupo de coros y danzas locales "La Fuentona".

En definitiva, Madroñera tiene esa mezcla perfecta de historia viva, rincones singulares y autenticidad rural que tanto buscamos hoy en día. Prepara la maleta, pon rumbo a la provincia de Cáceres y déjate sorprender por este rincón único de Extremadura. ¡Te aseguro que querrás volver!

¡Hasta nuestro próximo pueblo encantador!

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