Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Salud y bienestar

Cómo una buena alimentación ayudó a Manuela Maestro, de Cáceres, a superar sus problemas digestivos y afrontar el tratamiento de un cáncer de mama

Tras años de ardores y una gastritis crónica, encontró en la fruta, los frutos secos y el pan sus grandes aliados para recuperar su bienestar

Manuela Maestro, auxiliar de geriatría en Cáceres.

Manuela Maestro, auxiliar de geriatría en Cáceres. / Cedida

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Cáceres

Manuela Maestro, auxiliar de geriatría en Cáceres, llevaba años conviviendo con constantes molestias digestivas que afectaban a su calidad de vida. Los ardores de estómago y el malestar eran frecuentes, pero durante mucho tiempo fue posponiendo la búsqueda de una solución definitiva. Hace tres años decidió dar el paso y ponerse en manos de una nutricionista, después de que las recomendaciones médicas no lograran aliviar por completo sus síntomas.

Tras consultar primero con su médico de atención primaria y, posteriormente, acudir a la sanidad privada, los especialistas le diagnosticaron varios problemas digestivos, entre ellos una gastritis crónica. El tratamiento consistía en seguir una dieta específica y tomar un protector gástrico de por vida. Sin embargo, pese a cumplir con las indicaciones médicas, Manuela seguía sin encontrarse bien y continuaba sufriendo molestias en su día a día.

Fue entonces cuando recibió la recomendación de acudir a Gema Pastor, nutricionista en Cáceres. Tras realizar una valoración personalizada de su caso, la especialista diseñó un plan de alimentación adaptado a sus necesidades y eliminó de su dieta aquellos alimentos que estaban agravando sus problemas digestivos. Ese cambio supuso el inicio de una notable mejoría en su bienestar y en su calidad de vida.

Comer mejor para vivir mejor

"Mi vida cambió por completo desde que empecé a cuidar de verdad mi alimentación. Desde entonces no he vuelto a tener los problemas de estómago que sufría antes. Recuerdo que, cuando iba a trabajar, lo habitual era tomarme un refresco y un bocadillo para aguantar la jornada. Sin embargo, cuando decidí tomármelo en serio y seguir una alimentación adaptada a mis necesidades, todo cambió. Ahora consumo mucha más fruta, frutos secos naturales y alimentos que realmente me aportan energía. Descubrí que esa era la diferencia: no se trataba de comer más, sino de comer mejor. Gracias a esos cambios afronto el día a día en el trabajo con mucha más vitalidad y, además, me encuentro mucho mejor físicamente. Siempre he sido una persona que intentaba cuidarse, pero también he aprendido que no basta con hacerlo por nuestra cuenta. Contar con el asesoramiento de un profesional marca la diferencia. También es fundamental no saltarse ninguna comida y mantener unos hábitos saludables de forma constante."

Frutos secos.

Frutos secos. / Cedida

La alimentación, un apoyo durante el cáncer

El año pasado, Manuela tuvo que afrontar un cáncer de mama, una etapa especialmente difícil en la que la alimentación volvió a desempeñar un papel fundamental. Mantener unos hábitos nutricionales adecuados le permitió llegar en mejores condiciones físicas a los tratamientos y afrontar con más fortaleza el proceso de radioterapia. "Durante todo el proceso, mi nutricionista me fue marcando unas pautas adaptadas a cada etapa y eso me ayudó muchísimo. A día de hoy me encuentro muy bien y, sobre todo, me he acostumbrado a comer de forma saludable. Ya no lo veo como una dieta, sino como un estilo de vida. Ahora tomo muchas más infusiones, algo que antes ni siquiera me planteaba. El café lo he reducido a uno por la mañana y, entre horas, suelo comer fruta y frutos secos naturales. Además, ya puedo comer todo tipo de frutas sin que me sienten mal, algo que hace unos años era impensable. Todos estos cambios han acabado formando parte de mi rutina y también los he trasladado a mi entorno. He intentado inculcar el hábito de comer bien a mi familia y, en el trabajo, muchas de mis compañeras también se han interesado por estos hábitos y han empezado a cuidar más su alimentación".

Por otro lado, Manuela defiende que llevar una alimentación saludable no significa renunciar por completo a los pequeños caprichos. En su opinión, la clave está en mantener el equilibrio y aprender a compensar, sin caer en restricciones innecesarias ni sentimientos de culpa. "No renuncio a darme un capricho de vez en cuando. Un sábado puedo comer perfectamente una pizza con mis hijos y mis nietos o tomarme una Coca-Cola, y no pasa absolutamente nada. Lo importante es que eso sea algo puntual y que, el resto del tiempo, mantenga los hábitos saludables que he aprendido".

La importancia de saber elegir los alimentos

Para completar su cambio de hábitos, Manuela también presta especial atención a la calidad de los alimentos que consume. Aunque sigue comprando pan, procura elegir opciones elaboradas con masa madre y de mayor calidad nutricional. Con su experiencia, también quiere desmontar uno de los mitos más extendidos sobre la alimentación saludable: considera que comer bien no depende necesariamente de disponer de un gran presupuesto, sino de aprender a elegir los alimentos, planificar las compras y priorizar productos frescos y saludables. A su juicio, adoptar buenos hábitos alimenticios es una inversión en salud que está al alcance de muchas más personas de lo que se suele pensar.

Pan de masa madre.

Pan de masa madre. / Cedida

Tracking Pixel Contents