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Vivienda

De las secuelas del coronavirus a una vivienda adaptada en Cáceres: las lágrimas de Laura tras conseguir un piso en El Junquillo

Laura Fernández, que padece una discapacidad permanente del 65% tras el coronavirus, verá cumplido su deseo de vivir en un hogar adaptado

Vídeo | Así fue el sorteo de viviendas en Cáceres

Carlos Gil

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Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

La vida de Laura Fernández cambió después de pasar tres meses ingresada en la UCI por el coronavirus. La enfermedad le afectó a los pulmones, el hígado y la zona lumbar, de la que ha tenido que ser operada en dos ocasiones. Las secuelas le dejaron una discapacidad permanente del 65% y, dos años después, tuvo que enfrentarse también a un cáncer de cuello de útero.

Desde hace una década vive en un cuarto piso sin ascensor. Lo que antes era una incomodidad se convirtió entonces en una barrera diaria. Subir y bajar las escaleras, bañarse o desenvolverse con autonomía se ha hecho cada vez más difícil. "Cada día se me hacía más cuesta arriba", reconoce.

Solicitud a Urvipexsa

Por eso solicitó una de las viviendas accesibles que Urvipexsa va a construir en El Junquillo. Lo hizo el año pasado, aunque con el paso de los meses llegó a pensar que el proyecto no saldría adelante. Incluso cuando recibió la convocatoria para acudir al sorteo continuaba sin creer que pudiera ser su oportunidad. Hasta que el número 3 apareció en la pantalla.

A Laura le dio un vuelco el corazón. Era precisamente el número que tenía asignado y el que abría la lista para adjudicar las viviendas adaptadas. "Tenía ganas de salir de aquí y llamar a mi pareja para decirle que éramos los primeros", contaba todavía emocionada tras el acto.

"No tendré que depender de nadie"

La futura casa supondrá para ella algo más que dejar de pagar un alquiler. Podrá vivir sin escaleras, utilizar un baño adaptado y recuperar parte de la independencia perdida. "No tendré que depender de otra persona y estaré pagando algo que el día de mañana será mío", explica.

Aún queda tiempo hasta que pueda mudarse, pero Laura, que está a punto de cumplir 39 años y trabaja en un centro especializado para personas con discapacidad, ya ha comenzado a imaginar su nuevo hogar. Quiere pocos muebles, todo sencillo y adaptado a sus necesidades. Después de años difíciles, el número 3 le ha permitido volver a hacer planes: "Ya estaba bien de malas noticias. Había que levantar poco el ánimo".

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