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Urbanismo

La calle de Cáceres que lleva casi seis décadas esperando una salida da el primer paso: "Es un fondo de saco que no tiene sentido"

La corporación municipal aprueba inicialmente la modificación del Plan General Municipal para desbloquear la prolongación de la calle Dalia hacia Constancia

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El Periódico Extremadura

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Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

La calle Diana de Cáceres desemboca desde hace décadas en una pared. Este pequeño vial situado en la zona de plaza de Italia termina en un fondo de saco que obliga a los vehículos a regresar por el mismo lugar por el que entraron y que los vecinos llevan alrededor de 60 años reclamando que se abra hasta la cercana calle Constancia.

La histórica reivindicación ha llegado este jueves al pleno del Ayuntamiento de Cáceres. La corporación municipal ha aprobado inicialmente la modificación puntual del Plan General Municipal correspondiente al Área de Planeamiento Específico APE 23.04 Diana II, el instrumento urbanístico necesario para avanzar en la prolongación de la calle. PP, PSOE y Vox han votado a favor y Unidas Podemos se ha abstenido.

Francisco Polo, en el fondo de saco de la calle Diana.

Francisco Polo, en el fondo de saco de la calle Diana. / E. P.

La decisión supone un primer paso para acabar con una anomalía urbana que se arrastra desde hace más de medio siglo. Sin embargo, entre los residentes predomina todavía la cautela. "Son demasiados años contemplando proyectos y previsiones que nunca han llegado a materializarse. Es un fondo de saco que no tiene sentido", señalan.

Casi seis décadas esperando

"Llevamos casi seis décadas esperando", explica Francisco Polo Merino, vecino del número 10 de la calle Diana, a escasos metros del punto en el que se interrumpe el vial. Él reside en la zona desde hace once años, aunque asegura que los vecinos de mayor edad llevan "toda la vida" esperando una solución.

"Nos ha cogido de sorpresa que esto haya llegado ahora al pleno, pero creo que todavía queda mucho recorrido para que se haga la calle", admite. Su desconfianza se debe a que la apertura completa no depende únicamente de la parcela que actualmente aparece despejada al final de la vía, sino que "afectaría también a parte de otro inmueble situado junto a ella".

Una vivienda ya derribada

Durante años, el final de la calle estuvo ocupado por una antigua vivienda. Según relata el vecino, el estado y las limitaciones urbanísticas del inmueble dificultaban su venta, puesto que podía mantenerse como estaba, pero su derribo dejaba el terreno afectado por la futura prolongación del vial.

Finalmente, explica que la casa fue adquirida por los propietarios de un establecimiento hostelero próximo a la plaza de Italia, que procedieron a derribarla y levantaron un muro en el solar. El espacio es utilizado actualmente como acceso y estacionamiento privado para algunos vehículos.

Así es el final de la calle Diana.

Así es el final de la calle Diana. / Carlos Gil

El ayuntamiento explica que han sido los propios propietarios quienes se han puesto en contacto para proceder a la conexión de la vía con la calle Constancia. La aprobación inicial no implica, por tanto, que las obras vayan a comenzar de manera inmediata. El acuerdo permite avanzar en la ordenación urbanística del ámbito, pero todavía deberán completarse la tramitación del planeamiento y la gestión de los terrenos necesarios para conectar ambas calles.

"Nadie hacía caso"

La apertura permitiría que Diana dejase de ser una calle sin salida y quedase comunicada con Constancia, mejorando la circulación y ofreciendo una segunda salida a los residentes. Aunque la distancia que separa ambos viales es pequeña, esta antigua vivienda había permanecido durante décadas como símbolo de una actuación pendiente en el corazón de la ciudad.

Los vecinos aseguran que la petición se ha trasladado en numerosas ocasiones sin obtener resultados. "La gente que lleva viviendo aquí toda la vida lo ha reclamado durante muchos años, pero nadie ha hecho caso", lamenta Francisco.

Por eso, aunque la modificación del Plan General haya superado ahora su primer trámite político, los residentes esperan hechos antes de dar por concluida su particular lucha. Después de casi seis décadas, la calle Diana ha comenzado a encontrar una salida en los documentos urbanísticos.

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