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Buen tiempo estival

El descenso de temperaturas llena la parte antigua de turistas y lleva a los cacereños a las terrazas en masa

El fin de semana se esperan máximas de 34 grados y se prevén varios días buenos para el sector turístico pese a que julio es uno de los peores meses del año por el calor

A la izquierda, un grupo de turistas en la plaza de San Mateo. A la derecha, un bar de la avenida Virgen de la Montaña.

A la izquierda, un grupo de turistas en la plaza de San Mateo. A la derecha, un bar de la avenida Virgen de la Montaña. / E. P.

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Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

El descenso de las temperaturas ha cambiado por completo la imagen del centro de Cáceres. Después de varias semanas en las que el calor había vaciado calles y plazas durante buena parte del día, la parte antigua ha recuperado el bullicio de los turistas y las terrazas se han llenado de cacereños dispuestos a aprovechar el pequeño respiro que ha concedido el termómetro.

Desde primera hora de la mañana, grupos de visitantes han vuelto a recorrer con mayor comodidad la plaza Mayor, el Arco de la Estrella, la plaza de Santa María o los Adarves. Sombreros, botellas de agua y abanicos continúan formando parte del equipaje imprescindible, pero las temperaturas más contenidas permiten prolongar las visitas y caminar por el conjunto monumental sin tener que buscar refugio constantemente.

El cambio se aprecia especialmente al caer la tarde. Las mesas instaladas en la plaza Mayor y en las calles del centro comienzan a ocuparse antes y permanecen llenas durante más tiempo. Vecinos y turistas comparten un espacio que recupera su actividad habitual después de unos días marcados por un calor intenso, especialmente perjudicial para los negocios que dependen del movimiento en la calle.

El alivio también se nota durante las primeras horas del día y por la noche. Las mínimas rondarán los 17 grados durante el fin de semana, una temperatura que facilita las visitas matinales y anima a alargar las cenas y las consumiciones en el exterior. Para el sábado se espera una máxima cercana a los 34 grados, mientras que el domingo podría alcanzarse algún grado más, con cielos mayoritariamente despejados.

Una oportunidad en pleno julio

La moderación del calor supone una pequeña ventana de oportunidad para el turismo cacereño. Julio es tradicionalmente uno de los meses más complicados del año para el sector, debido a las elevadas temperaturas que se registran en la ciudad y que condicionan los horarios de las visitas, reducen la actividad durante las horas centrales y llevan a muchos viajeros a elegir destinos de costa o zonas más frescas.

El patrimonio de Cáceres continúa atrayendo visitantes durante el verano, pero el movimiento se concentra habitualmente a primera hora de la mañana y a partir del atardecer. En las jornadas más calurosas, las calles de la Ciudad Monumental quedan prácticamente vacías desde el mediodía hasta bien entrada la tarde, una circunstancia que repercute directamente en restaurantes, cafeterías, comercios y empresas de visitas guiadas.

Este fin de semana, sin embargo, el escenario será más favorable. Aunque las temperaturas seguirán siendo plenamente veraniegas, se mantendrán alejadas de los registros extremos que convierten cualquier recorrido por el casco histórico en una actividad complicada. La previsión invita a adelantar las visitas, realizar descansos frecuentes y aprovechar especialmente las horas próximas al amanecer y al anochecer.

Las zonas de sombra de la plaza Mayor, los soportales y las estrechas calles de la parte antigua vuelven así a convertirse en los lugares más buscados. También las terrazas, que recuperan clientes desde media tarde y se convierten en punto de encuentro cuando el sol pierde fuerza.

El calor volverá a apretar

El respiro, no obstante, será limitado. Las previsiones apuntan a un nuevo ascenso de las temperaturas durante los primeros días de la próxima semana. El lunes podrían repetirse máximas cercanas a los 35 grados y el martes el termómetro podría aproximarse a los 37, dentro de un episodio de temperaturas elevadas que afectará a buena parte de la Península.

Hasta entonces, Cáceres afronta varios días especialmente propicios para recuperar parte de la actividad perdida por el calor. Los turistas vuelven a llenar los principales rincones monumentales y los cacereños han regresado en masa a las terrazas. Un escenario que permite respirar al sector turístico y hostelero en plena temporada estival.

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