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Patrimonio

La muralla de Cáceres afronta una nueva operación de rescate de dos torres en peligro: "Caleros es la más delicada"

El Consorcio Cáceres Ciudad Histórica licita por 30.000 euros la redacción de un proyecto para restaurar dos torres almohades afectadas por desprendimientos, humedades y pérdida de materiales

Torre de Caleros desde las alturas.

Torre de Caleros desde las alturas. / E. P.

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Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

El siguiente paso en la recuperación de la muralla de Cáceres pone el foco sobre dos de sus elementos defensivos más deteriorados. El Consorcio Cáceres Ciudad Histórica ha sacado a licitación la asistencia técnica para redactar el proyecto de restauración de las torres almohades de Caleros y Torremochada, donde se han detectado desprendimientos, humedades persistentes y restos constructivos que todavía presentan riesgo de caída.

El contrato cuenta con un presupuesto de 30.000 euros y establece un plazo de cuatro meses para completar el proyecto. La actuación será financiada íntegramente por el Consorcio con cargo a su presupuesto extraordinario de 2026. La licitación no corresponde todavía a las obras materiales, sino a la elaboración del documento técnico que permitirá contratarlas posteriormente. El equipo adjudicatario deberá redactar el proyecto de ejecución completo, el estudio de seguridad y salud y la documentación arqueológica y ambiental necesaria para obtener las autorizaciones de la Junta de Extremadura.

Caleros, la zona más delicada

La situación más delicada se encuentra en la torre de Caleros. Se trata de una construcción albarrana de planta rectangular que terminó integrada dentro de una edificación residencial levantada junto a la muralla. La vivienda absorbió incluso el antiguo paso que conectaba la torre con el recinto defensivo y llegó a utilizar sus restos como fachadas y muros de carga.

La falta de conservación ha provocado durante los últimos años la caída continuada de piedras, fragmentos de tapial y restos del lienzo hacia las propiedades situadas bajo la torre. El Ayuntamiento dispone de expedientes urbanísticos y de varias peticiones de los propietarios afectados para que se reparen las patologías y cesen los desprendimientos.

Uno de los aspectos más llamativos del futuro proyecto será la retirada de elementos añadidos y degradantes. Los técnicos consideran que, al eliminar parte de la cubierta y de las construcciones que ocultan la torre, podrían aparecer restos de su antiguo almenado, como ya ocurrió durante otras intervenciones en la muralla cacereña. El proyecto deberá estabilizar primero las zonas peligrosas, recuperar los elementos históricos que aparezcan y restaurar de forma integral la estructura.

Una caída en Torremochada

El deterioro de Torremochada presenta características diferentes. Esta torre, restaurada y parcialmente reconstruida a finales de los años ochenta, registra importantes problemas de humedad en sus lienzos inferiores, probablemente provocados por la pérdida de impermeabilidad de la terraza.

Torremochada de Cáceres.

Torremochada de Cáceres. / E. P.

El elemento más dañado era el resto del antiguo paso albarrano, la estructura elevada que comunicaba la torre con la muralla. Parte de ese vestigio se desplomó hacia los patios colindantes durante la primavera de 2025 y los pocos fragmentos que permanecen en pie todavía podrían desprenderse.

Así será la intervención

La intervención planteada contempla sellar grietas y fisuras, recuperar los volúmenes perdidos del tapial, eliminar vegetación y sales, tratar las humedades de la base, mejorar la evacuación del agua de lluvia y volver a impermeabilizar la terraza. También se restaurará la coronación superior de la torre y se retirarán pavimentos o rellenos incompatibles con su conservación.

Los trabajos deberán respetar los criterios internacionales de intervención en monumentos y la condición de Patrimonio Mundial de la ciudad antigua. El pliego establece que no se reconstruirán elementos históricos desaparecidos a gran escala y que los nuevos materiales deberán parecerse a los originales, aunque serán reconocibles para evitar que las incorporaciones actuales se confundan en el futuro con la fábrica almohade.

La iniciativa se integra en el proceso de restauración sistemática de la muralla iniciado por el ayuntamiento en 2017. Tras las intervenciones desarrolladas entre Hernando Pizarro y el Arco del Cristo y las obras en el tramo comprendido entre Bujaco y la torre del Horno, el Consorcio prepara ahora la recuperación de dos enclaves que permanecían al margen de las principales fases ejecutadas hasta el momento.

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