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Talento local

El bailarín Álvaro Payo encuentra respaldo en Cáceres, mientras su futuro en Londres sigue en el aire

Artistas extremeños, medios de comunicación y representantes políticos se han interesado por el caso del joven, aunque su familia aún no tiene cerrada la ayuda que necesita para incorporarse a la prestigiosa escuela londinense

Álvaro Payo, el bailarín cacereño que pretende cumplir su sueño internacional.

Álvaro Payo, el bailarín cacereño que pretende cumplir su sueño internacional. / Gonzalo Lillo

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Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

Cáceres

La historia de Álvaro Payo ha despertado una cadena de llamadas, mensajes y gestos de apoyo, pero su marcha a Londres continúa sin una solución cerrada. El joven bailarín cacereño, de 17 años y formado en el Conservatorio Profesional de Danza de Cáceres, ha sido admitido por la English National Ballet School, una prestigiosa escuela londinense especializada en la formación de bailarines profesionales, y ha recibido una beca completa para cubrir la matrícula. El principal obstáculo, por tanto, ya no está en el coste del curso, sino en todo lo que implica vivir allí durante un año. La residencia, la manutención y los desplazamientos siguen pendientes y son, por ahora, una carga que la familia no puede asumir.

La institución mantiene su interés en incorporarlo y ha puesto sobre la mesa una ayuda superior a los 10.000 euros para cubrir parte de la estancia. Pero esa posibilidad tampoco está cerrada todavía, por lo que su entorno sigue pendiente de una confirmación definitiva y de los apoyos públicos que puedan llegar.

Su madre, Laura Pérez, resume la situación con una mezcla de agradecimiento y prudencia: "Solo podemos dar las gracias por el cariño y el interés que nos han mostrado, aunque por el momento seguimos igual". Desde la publicación del caso, el entorno de Álvaro ha percibido una respuesta mucho mayor de la que esperaba. Artistas extremeños, medios de comunicación y representantes políticos se han preocupado por su historia y han empezado a explorar posibles vías de colaboración. Sin embargo, todos esos movimientos todavía no se han traducido en una ayuda concreta que permita cubrir los gastos pendientes.

Laura, que lleva 22 años trabajando como limpiadora para la Diputación de Cáceres, reconoce que estos días están siendo "tan esperanzadores como agotadores". La repercusión ha abierto nuevas puertas, pero el calendario aprieta: el curso comienza el 3 de septiembre y la familia maneja el 10 de agosto como una fecha clave para saber si podrá organizar la marcha del joven con un mínimo de margen.

Respaldo artístico y mediático

Entre quienes se han puesto en contacto con la familia figuran varios nombres vinculados al mundo artístico extremeño. La bailaora emeritense Fuensanta Blanco, el bailaor pacense Jesús Ortega y la artista cacereña Raquel Palma han mostrado su disposición a buscar fórmulas que permitan echar una mano a Álvaro en este momento decisivo.

La bailaora Fuensanta Blanco ha sido una de las voces del mundo artístico extremeño que se ha movilizado por el joven Álvaro Payo.

La bailaora Fuensanta Blanco ha sido una de las voces del mundo artístico extremeño que se ha movilizado por el joven Álvaro Payo. / Cedida a El Periódico

Esa posibilidad, de momento, sigue abierta, sin que todavía haya tomado forma en una propuesta concreta. En casa valoran, aun así, que personas del ámbito de la danza y la cultura hayan empezado a moverse. A esas muestras de respaldo se suma también el interés de medios de comunicación locales y nacionales, que han querido conocer de primera mano la situación y contribuir a darle visibilidad.

Gestiones abiertas

La familia también se ha movido en el ámbito institucional. Laura Pérez ha trasladado documentación a la Diputación de Cáceres, donde asegura que "ya se han concedido ayudas en otros casos de formación artística fuera de la región". Según explica, la respuesta ha sido receptiva y el asunto podría abordarse en el pleno de la próxima semana, con su entorno todavía pendiente de una decisión.

Desde la Junta de Extremadura también se ha abierto una vía de interlocución y han contactado con la madre del joven para conocer de primera mano las circunstancias del bailarín, algo que la familia interpreta como una nueva puerta abierta, si bien todavía no hay una solución concreta sobre la mesa.

De Cáceres a Londres: el joven talento de la danza clásica Álvaro Payo busca una oportunidad.

G. L.

En el plano político local, la portavoz socialista en el Ayuntamiento de Cáceres, Belén Fernández, ha trasladado su interés a los familiares y, en paralelo, ha llevado el caso al último pleno municipal. A su vez, Laura Pérez estuvo presente este viernes en una reunión con representantes del PSOE en Extremadura para abordar la situación de su hijo. En el encuentro también participó Irene Pozas, que fue bailarina profesional y conoce de cerca las dificultades de este ámbito. Según explica la familia, la cita permitió detallar las necesidades de Álvaro y tantear posibles vías de apoyo, aunque por ahora no hay ningún compromiso firme.

En el ámbito municipal, prevé además mantener una conversación con el concejal de Cultura, Jorge Suárez, vinculado al ámbito musical y al Conservatorio Oficial de Música de Grado Elemental de la Fundación de Música y Artes Escénicas (Femae) de Cáceres.

Otra posible vía es la Fundación Valhondo, que mantiene una estrecha colaboración con el Conservatorio Profesional de Danza de Cáceres para impulsar el talento de jóvenes bailarines de la provincia mediante becas de formación. Desde el propio centro, donde estudia Álvaro, se ha intentado activar esa opción, aunque la fundación no se reunirá hasta septiembre. Ese calendario añade dificultad a la situación, ya que el curso en la escuela londinense comienza precisamente el día 3 de ese mes.

Futuro por resolver

Pese a que la respuesta social ha abierto caminos, el salto a Londres de Álvaro Payo sigue dependiendo de que alguno de esos apoyos llegue a tiempo y se convierta en una ayuda real. Mientras tanto, él sigue entrenando en la capital cacereña y sus familiares continúan tocando puertas.

"Hay momentos de cansancio y de desánimo, pero no vamos a dejar de intentarlo", subraya la madre del joven. En juego está el futuro inmediato de un apasionado de la danza clásica que ahora tiene ante sí la posibilidad de incorporarse a una escuela internacional de primer nivel.

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