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Nuevo mapa comercial

El boom de los trasteros cambia los bajos del centro de Cáceres: desde 3.000 euros

Un proyecto en Hernández Pacheco ofrece espacios de 3 a 30 metros cuadrados, mientras la oferta se extiende a Maluquer y otros antiguos locales comerciales

El boom de los trasteros cambia los bajos del centro de Cáceres: desde 3.000 euros.

M. A. M.

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Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

Los carteles colocados en escaparates y portales comienzan a dibujar una nueva realidad inmobiliaria en el centro de Cáceres. Algunos locales que perdieron su actividad comercial están siendo ahora divididos y acondicionados para albergar filas de pequeños almacenes privados. Uno de los últimos proyectos se encuentra en el número 12 de la calle Profesor Hernández Pacheco, en la zona de Colón, justo al lado del supermercado del Dia, donde en su día estuvo la discoteca 2003, que luego se llamó New People. La publicidad anuncia trasteros seguros y cómodos, con superficies comprendidas entre los 3 y los 30 metros cuadrados.

La promoción presenta las unidades como una solución para guardar muebles, bicicletas, herramientas, enseres domésticos o productos de pequeños negocios. También las ofrece como una inversión inmobiliaria de entrada relativamente baja: los últimos trasteros se comercializan desde 3.000 euros, según los anuncios difundidos por sus promotores. La instalación ocupa un espacio interior organizado mediante un largo pasillo y puertas independientes. El proyecto ofrece acceso controlado, vigilancia y diferentes tamaños para adaptarse a particulares, autónomos o empresas que necesitan superficie adicional sin alquilar un local completo.

La oferta llega a Maluquer y Hernán Cortés

El fenómeno no se limita a Profesor Hernández Pacheco. En la calle Maluquer, en pleno centro, ya funciona una instalación con almacenes privados de diferentes tamaños y acceso permanente. Una de las ofertas publicadas en esta vía anuncia unidades de dos metros cuadrados por 33 euros mensuales. En la avenida de Hernán Cortés también se ha acondicionado un espacio con doce trasteros, junto al monumento ecuestre. Los anuncios destacan la videovigilancia, la iluminación automática y el acceso durante las 24 horas como algunos de sus principales reclamos.

A estas ubicaciones se suman ofertas en otras zonas de la capital cacereña, como Mejostilla, Nuevo Cáceres, la avenida Ruta de la Plata o la calle Virgen del Pilar, donde se encuentra la delegación de la ONCE, Margallo o La Sierrilla. Los portales inmobiliarios muestran decenas de anuncios de alquiler y varias unidades en venta, aunque los precios cambian considerablemente según la ubicación, la superficie y las condiciones de acceso.

No existe por ahora un registro público que permita cuantificar cuánto ha crecido este mercado en Cáceres durante los últimos años. Sin embargo, la aparición de centros completos y la transformación de locales en distintas calles permiten hablar de una oferta cada vez más visible.

Un negocio dentro de antiguos locales

La fórmula consiste habitualmente en aprovechar un bajo de cierta superficie, crear un corredor central y dividir el espacio mediante tabiques y puertas individuales. Un único local puede dar cabida así a numerosas unidades que después se venden o alquilan por separado.

Una instalación de Cáceres anuncia, por ejemplo, más de 400 metros cuadrados repartidos en 93 trasteros, mientras otros proyectos funcionan con una docena de espacios. La escala varía, pero el modelo es similar: convertir un inmueble pensado para una actividad abierta al público en una suma de pequeños espacios cerrados.

La seguridad es uno de los principales argumentos comerciales. Las empresas ofrecen videovigilancia, control de entrada, seguros y acceso durante todo el día. Para los negocios, estos espacios sirven como pequeños almacenes; para las familias, como una prolongación de viviendas que no disponen de suficientes armarios o dependencias auxiliares.

El cambio en la composición de los hogares constituye un telón de fondo para este mercado. Las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística apuntan para España hacia un aumento de los hogares formados por una sola persona y por parejas sin hijos, aunque ese dato nacional no permite establecer por sí solo la causa del crecimiento de los trasteros en Cáceres.

Los antiguos bajos comerciales del centro de Cáceres están encontrando nuevos usos. Donde antes hubo tiendas y negocios aparecen pasillos de trasteros en venta o alquiler, una transformación visible en Hernández Pacheco y Maluquer que también alcanza a las viviendas a pie de calle

El trastero como pequeña inversión

Los anuncios no presentan estos inmuebles únicamente como una respuesta a la falta de espacio. También los promocionan como una inversión accesible para compradores que buscan entrar en el mercado inmobiliario con una cantidad inferior a la necesaria para adquirir una vivienda, un garaje o un local.

En Hernández Pacheco, el mensaje resulta directo: 'Últimos trasteros en venta desde 3.000 euros'. El folleto añade que quedan pocas unidades y asocia la compra con la posibilidad de obtener más espacio y tranquilidad.

Los precios encontrados en la ciudad son muy diferentes. Entre las ofertas publicadas recientemente hay trasteros de cuatro metros cuadrados por 3.950 euros, de siete metros por 6.000 euros y unidades mayores que superan los 8.000 o 10.000 euros. Estos importes son precios anunciados y no permiten conocer el valor final de las operaciones cerradas.

Antes de adquirir uno de estos espacios, resulta necesario comprobar su situación registral, el acceso, los gastos comunitarios, las condiciones de seguridad, la existencia de humedad y las limitaciones sobre los objetos que pueden almacenarse.

La expansión de los trasteros comparte escenario con otra transformación cada vez más visible: la conversión de bajos comerciales en viviendas. Antiguas tiendas, oficinas o establecimientos hosteleros son reformados para acoger apartamentos a pie de calle.

Ambos fenómenos tienen un punto de partida común. Los locales que han perdido su función inicial encuentran una segunda vida vinculada a las necesidades inmobiliarias: unos son divididos para guardar pertenencias y otros incorporan dormitorios, cocinas y baños para convertirse en residencias.

No todos los bajos pueden transformarse automáticamente. El cambio de uso debe ajustarse al Plan General Municipal de Cáceres, que regula las actuaciones de edificación y los usos permitidos en el suelo urbano, además de cumplir las condiciones técnicas y de habitabilidad exigibles.

Esta reconversión permite recuperar espacios cerrados, pero también plantea un debate sobre el futuro de las calles. La desaparición de escaparates y establecimientos puede reducir la actividad comercial y el movimiento peatonal, especialmente cuando las fachadas terminan ocupadas por accesos privados, puertas metálicas o ventanas de viviendas.

Un centro que cambia tras las persianas

La proliferación de trasteros muestra cómo está cambiando el interior de algunos edificios de Cáceres. Tras persianas que permanecieron bajadas durante años aparecen ahora pasillos iluminados, cámaras de vigilancia y pequeñas habitaciones numeradas.

Profesor Hernández Pacheco, Maluquer y Hernán Cortés son algunos ejemplos de una transformación que también alcanza a otros barrios. El fenómeno da salida a locales sin actividad y responde a la búsqueda de espacio, pero modifica al mismo tiempo la relación tradicional entre los bajos y la calle.

Allí donde antes entraban clientes para comprar, tomar algo o solicitar un servicio, ahora se guardan cajas, bicicletas y muebles. El centro mantiene sus fachadas, pero parte de su antiguo tejido comercial comienza a cambiar de uso detrás de ellas.

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