90 aniversario del comienzo de la Guerra Civil
Cáceres, 90 años después: las huellas del franquismo que todavía siguen en pie
Placas, monumentos y antiguos emblemas de la dictadura siguen repartidos por la ciudad, mientras la Cruz de los Caídos afronta una batalla política, judicial y patrimonial sobre su futuro

Ángel García Collado

El inicio de la Guerra Civil en Cáceres no dejó una gran batalla en sus calles, sino una ocupación militar rápida y cuidadosamente preparada. A las once de la mañana del domingo 19 de julio de 1936 (hace este domingo exactamente 90 años), un batallón del Regimiento de Infantería Argel número 27 salió del cuartel Infanta Isabel bajo el mando del comandante José Linos Lage. Según recoge el historiador Raúl Aguado Benítez en el estudio Cáceres en el verano de 1936, conservado y publicado por el Archivo de la Diputación Provincial, las tropas se dirigieron hacia el centro después de que los oficiales implicados recibieran desde Valladolid la confirmación para sumarse a la sublevación.
Los militares llegaron primero a la Plaza Mayor, donde leyeron el bando que declaraba el estado de guerra y ocuparon el Ayuntamiento sin encontrar resistencia. Después avanzaron hasta la plaza de Santa María para hacerse con el Gobierno Civil y la Diputación Provincial. La Guardia Civil tomó a continuación Correos, Telégrafos, Teléfonos y la estación de ferrocarril, mientras eran clausurados los locales vinculados al Frente Popular, entre ellos la Casa del Pueblo. La reconstrucción publicada por el antropólogo Carlos María Neila Muñoz en los Coloquios Históricos de Extremadura señala que el único intercambio de disparos se produjo en las proximidades de la cárcel, antes de que la ciudad quedara en manos de los sublevados en apenas unas horas.
Al control militar le siguieron de inmediato la sustitución de las autoridades democráticas y el comienzo de la represión. El alcalde Antonio Canales fue obligado el 21 de julio a entregar la Alcaldía a Manuel Plasencia Fernández. El acta municipal, reproducida en la investigación de Aguado Benítez, dejó constancia de que lo hizo «contra su voluntad» y «obligado por la fuerza». El Archivo de la Diputación de Cáceres documenta también la destitución del presidente provincial, Ramón González Cid, así como las posteriores depuraciones de empleados públicos, incautaciones, encarcelamientos y ejecuciones. El nuevo poder no solo ocupó las instituciones: durante décadas inscribió también sus símbolos, sus nombres y su relato en el espacio público de una ciudad donde algunos de aquellos vestigios todavía resisten.
Vestigios actuales
Además de los conocidos rótulos dedicados a José Antonio Primo de Rivera en la concatedral de Santa María y a Franco en el Palacio de los Golfines de Arriba, de las placas instaladas en grupos de viviendas de distintos puntos de la ciudad o del monumento al Regimiento Argel, Cáceres conserva otros vestigios franquistas repartidos por sus calles. Muchos, no obstante, han sido eliminados durante los últimos años.
Uno de los que más polémica genera en la actualidad es la Cruz de los Caídos. El Gobierno central acaba de incluirla en el Catálogo de Elementos y Símbolos Contrarios a la Memoria Democrática, un paso que implica su retirada, pero el Ayuntamiento ha iniciado una batalla legal para tratar de evitarla. La Junta de Extremadura también intenta proteger el monumento, mientras que un recurso presentado por Vox ha sido admitido a trámite.
La cruz fue el primer monumento, y también el más significativo, levantado en la ciudad para recordar a los muertos del bando sublevado y exaltar los principios políticos y religiosos de la dictadura. El Ayuntamiento acordó su construcción en 1937 y determinó que se ubicara en la plaza de América, considerada entonces uno de los principales espacios de expansión de la ciudad. La obra concentró buena parte de los esfuerzos económicos del Consistorio, que asumió íntegramente su coste.
La inauguración
El monumento fue inaugurado por Pilar Primo de Rivera el 10 de mayo de 1938. En él se colocó una placa con letras fundidas en bronce que rezaba: «A los hijos de esta gran ciudad que dieron su vida por España, una, grande y libre». En el lado opuesto podía leerse: «18 de julio de 1936. ¡Arriba España! Saludo a Franco».
La cruz fue resignificada durante la década de los ochenta y aquella inscripción desapareció bajo el mandato del alcalde socialista Juan Iglesias Marcelo. Desde entonces, el monumento incluye una nueva leyenda: «La ciudad de Cáceres, en memoria de sus hijos muertos por la patria». Cuatro décadas después de aquella modificación, la batalla política y judicial continúa abierta para determinar qué ocurrirá con la cruz de la plaza de América.
Adiós al yugo y las flechas del Edificio de los Sindicatos
Uno de los ejemplos más recientes de eliminación de estos símbolos se encuentra en el popular Edificio de los Sindicatos de la calle Clara Campoamor. La retirada del yugo y las flechas que coronaban la fachada ha permitido cumplir una promesa que llevaba años pendiente en la ciudad. Del inmueble también ha desaparecido un grabado con el emblema de la Organización Sindical que permanecía en una de sus fachadas laterales, la situada junto a la calle Obispo Ciriaco Benavente.
Durante varios años, estos símbolos permanecieron ocultos tras una lona instalada con motivo del centenario de El Periódico Extremadura. Finalmente, fueron retirados durante las pasadas Navidades, poniendo fin a décadas de presencia de la simbología franquista en uno de los edificios más reconocibles de esta zona de la ciudad.
La retirada de estos símbolos se suma a un proceso mucho más amplio de depuración del callejero cacereño que comenzó a finales de la década de 1980 y tuvo su última gran fase en 2007. Según la recopilación elaborada por Miguel Ángel Barrantes Cortés para el blog Conoce Cáceres, denominaciones como José Antonio Primo de Rivera, Generalísimo Franco, General Mola, General Yagüe, Queipo de Llano, Millán Astray o División Azul fueron sustituidas por nombres como Barrio Nuevo, Pintores, Plaza Mayor, Obispo Ciriaco Benavente, Río Po, Pablo Naranjo Porras o Tintoretto. A ello se añadió en 2011 la retirada del escudo franquista que todavía permanecía en la Real Audiencia de Extremadura. El mapa urbano ha cambiado de nombres y ha perdido muchos de sus emblemas, pero, 90 años después del golpe militar, las huellas de aquel régimen aún no han desaparecido por completo de Cáceres.
Monumento al Regimiento Argel

Galería | Los vestigios que aún sigue en pie en Cáceres / Carlos Gil
Comenzó a prepararse el 23 de junio para «perpetuar por el vecindario el prestigio y honor de las fuerzas, el monumento pretende agradecer el golpe militar en la ciudad y la participación del Regimiento en la toma de Bilbao y la guerra en Cataluña». La obra fue inaugurada el 31 de marzo de 1940. Se rotularon las calles Brunete, Escampero, Alfambra y Belchite con el texto: «¡Cacereños! Recordad las glorias del regimiento y no olvidéis a sus caídos que dieron sus vidas por salvar las nuestras y formar en la legión de españoles bases de la España Una, Grande y Libre. Franco, Franco, Franco. Arriba España». Los nombres de las calles fueron eliminados en 1990 y durante la etapa democrática cambió su mensaje para vincularse únicamente con el Regimiento y no con el franquismo.
‘José Antonio’, en la concatedral

Galería | Los vestigios que aún sigue en pie en Cáceres / Carlos Gil
En la fachada de la concatedral todavía permanece la inscripción ‘José Antonio’ en nombre de Primo de Rivera. Se emplazó por orden nacional de que figurase en los exteriores de todos los templos principales de España con el nombre de los caídos. No fue bien vista por élites eclesiásticas, ya que José Antonio representaba a la Falange y al modelo más laicista del Nuevo Estado, aunque acataron la orden. En marzo de 2021, el consistorio anunció su eliminación con cargo al presupuesto de Patrimonio. Cinco años después, no se ha hecho nada al respecto. Lo último que se ha conocido es que la situación está pendiente de un informe municipal, dado que el Obispado de Coria-Cáceres ha requerido la resolución de unas cuestiones técnicas.
El rótulo en el Palacio de los Golfines de Arriba

Galería | Los vestigios que aún sigue en pie en Cáceres / Carlos Gil
Se creó para conmemorar la declaración de Franco en la ciudad como Jefe de Estado y Generalísimo de los ejércitos. En este palacio, del 26 de agosto al 3 de octubre estuvo asentado el cuartel general de Franco. El ayuntamiento recoge su colocación en las actas el 18 de agosto de 1937. La casa era propiedad de Gonzalo López-Montenegro y la placa dice: «Palacio Golfines de Arriba. Estando arriba el Excmo. Sr. Don Francisco Franco Bahamonde fue problamado Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos Nacionales. XXIX-IX-MXCXXXVI». Durante los últimos años se ha reclamado en numerosas ocasiones la retirada de la placa franquista a petición de asociaciones como Amececa o Armhex. Cabe recordar que la construcción del palacio fue ordenada en el siglo XV.
Carteles de grupos de viviendas en la ciudad

Galería | Los vestigios que aún sigue en pie en Cáceres / Carlos Gil
Durante el franquismo, algunas promociones de vivienda recibían subvenciones o beneficios fiscales canalizados a través del Instituto Nacional de la Vivienda. Como forma de propaganda, se colocaba un gran rótulo con el nombre y logotipos. Estas placas están colocadas en zonas como el barrio de San Justo bajo el nombre de Grupo José Antonio (frente al Cuartel Infanta Isabel y la plaza de toros), entre Reyes Huertas y Médico Sorapán bajo el nombre de San Pedro de Alcántara, en el barrio de La Abundacia de Aldea Moret con la denominación de Grupo Onésimo Redondo y en la zona de Las 300 (concretamente entre la avenida de la Bondad y la calle Angelita Capdevielle) con el rótulo ‘18 de julio’.
- Una presa abandonada desde hace tres años en el río Salor de Cáceres tiene los días contados
- Una mujer acaba en el hospital tras una supuesta agresión de dos hombres esta madrugada en el barrio de Moctezuma de Cáceres
- Nos han podido matar y nadie paró': el relato de Sandra, Cristian y la perrita Nala, la familia de Cáceres que acabó contra el quitamiedos en la A-66
- La Policía Local de Cáceres controlará con un radar móvil la velocidad en la calle La Bula ante las quejas de peatones y vecinos
- Una furgoneta se estampa contra un árbol y deja un herido en Cáceres: 'Pensábamos que nos llevaba por delante
- Los nueve paraísos al alcance de los cacereños en verano
- La Fiesta de la Tenca pone rumbo al pueblo cacereño de los bujíos
- El hombre que tiró los sanitarios fuera del punto limpio no alega y se lleva la sanción máxima en Cáceres: 1.000 euros de multa
