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Infraestructuras

La cooperación empresarial avanza entre Cáceres y Portugal, pero precisa la autovía

Para las empresas cacereñas, los 72 kilómetros pendientes serían una salida más eficaz hacia el país luso. Para las portuguesas, Cáceres ganaría atractivo como puerta de entrada hacia el oeste español

El alcalde de Cáceres, Rafa Mateos, a la izquierda, durante el encuentro con empresarios celebrado en la Cámara de Comercio.

El alcalde de Cáceres, Rafa Mateos, a la izquierda, durante el encuentro con empresarios celebrado en la Cámara de Comercio. / Carlos Gil

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Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

Sin autovía no hay desarrollo ni crecimiento empresarial. Bien lo saben los 115 empresarios de Cáceres, Plasencia, Castelo Branco, Portalegre y otros puntos del entorno hispanoluso que centraron a comienzos de mes en la capital cacereña el segundo Congreso de Triurbir (la asociación que integra al Triángulo Urbano Ibérico Rayano) para explorar contactos, negocios y oportunidades comunes.

La imagen del encuentro deja una lectura clara: la cooperación económica existe, pero necesita una infraestructura que la haga más rápida, estable y competitiva. En ese contexto, cobra fuerza la reivindicación de la Alianza Territorial Europea Norte de Extremadura y Beira Baixa: completar la conexión por autovía entre Moraleja y Castelo Branco, el tramo pendiente para cerrar un corredor interior entre Madrid y Lisboa por el norte cacereño.

Para el tejido empresarial, una autovía que acerque Cáceres al centro de Portugal supondría reducir tiempos, facilitar reuniones, abrir mercados, mejorar la logística y convertir los contactos que nacen en foros como Triurbir en relaciones económicas más constantes.

La reivindicación de la Alianza Territorial Europea se centra en los aproximadamente 72 kilómetros pendientes entre Moraleja y Castelo Branco. De ellos, alrededor de 20 corresponden al lado extremeño, desde Moraleja hasta la frontera por Monfortinho, y unos 52 al tramo portugués hasta Castelo Branco.

La reivindicación de la Alianza Territorial Europea se centra en los 72 kilómetros pendientes de ejecutar

Ese es el eslabón que falta para dar continuidad a un eje que permitiría unir Cáceres, el norte de Extremadura y la Beira Baixa con Lisboa y Madrid a través de una vía de alta capacidad. Para ATE, la autovía no es solo una carretera: es una herramienta contra el aislamiento de los territorios interiores y una oportunidad para equilibrar un mapa ibérico que durante décadas ha concentrado las grandes inversiones en los corredores más poblados.

Vídeo | El norte de Cáceres exige fechas, presupuesto y máquinas para la autovía a Portugal

El Periódico Extremadura

La plataforma ha llegado a denominar esta infraestructura como la Autovía de la Esperanza, precisamente por lo que representa para las comarcas afectadas: una puerta para atraer empresas, reforzar el turismo, facilitar el movimiento de trabajadores y mejorar la competitividad.

Triurbir nació para reforzar la cooperación entre Cáceres, Plasencia, Castelo Branco y Portalegre. Su evolución hacia el ámbito empresarial confirma que el futuro de La Raya no puede limitarse al turismo o al patrimonio, aunque ambos sean pilares esenciales. El salto económico exige que las empresas puedan moverse con facilidad, verse con frecuencia y operar en un espacio realmente conectado.

Sin barreras

Ahí es donde la autovía defendida por la Alianza Territorial Europea encaja con el espíritu del encuentro celebrado en Cáceres. La frontera puede dejar de ser una barrera, como defendieron los representantes institucionales durante la jornada, presidida por el alcalde de Cáceres, Rafa Mateos, siempre que no siga funcionando como un obstáculo físico. La cooperación necesita ventanillas únicas, menos burocracia y redes empresariales, pero también una infraestructura que acorte distancias reales entre los dos países.

La ausencia de una autovía completa entre Moraleja y Castelo Branco afecta a varios niveles. En el plano empresarial, limita la capacidad de conectar polígonos, proveedores, centros logísticos y mercados. En el turístico, reduce la posibilidad de crear paquetes conjuntos entre Cáceres, el norte de la provincia, la Beira Baixa, Portalegre o Lisboa. En el plano social, mantiene la sensación de periferia en zonas que llevan años reclamando igualdad de oportunidades.

Para las empresas cacereñas, una salida más eficaz hacia Portugal abriría un campo natural de expansión. Para las portuguesas, Cáceres y Extremadura ganarían atractivo como puerta de entrada hacia el oeste español y el eje de Madrid. Esa doble dirección es clave: la autovía no beneficiaría solo a un lado de la frontera, sino al conjunto de un territorio que aspira a funcionar como un espacio económico compartido.

La Alianza Territorial Europea defiende además que la conexión tendría un impacto directo en la lucha contra la despoblación. Su argumento es sencillo: sin comunicaciones modernas es más difícil atraer empresas, retener talento y generar actividad. Y sin actividad económica, la frontera corre el riesgo de seguir perdiendo población y oportunidades.

La demanda ya no se plantea solo desde Extremadura. La Alianza Territorial Europea agrupa a colectivos, representantes sociales, empresariales e institucionales del norte cacereño y de la Beira Baixa portuguesa. Esa dimensión ibérica es relevante porque la infraestructura depende de decisiones a ambos lados de la frontera: la prolongación de la EX-A1 hasta Monfortinho y la conexión portuguesa hasta Castelo Branco.

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