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Generaciones unidas

La final del Mundial también se disputa en Cáceres: niños y padres buscan sus últimos cromos en Cánovas

Los participantes han convertido el paseo cacereño en un punto de encuentro para cambiar repetidos y buscar las estampas que aún les faltan

La quedada de cromos ha vuelto a reunir a niños y adultos en Cánovas antes de la final del Mundial.

La quedada de cromos ha vuelto a reunir a niños y adultos en Cánovas antes de la final del Mundial. / Gonzalo Lillo

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Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

Cáceres

Cada domingo, durante las últimas semanas, una parte del paseo de Cánovas se ha convertido en un pequeño mercado futbolístico. No hay puestos ni dinero sobre las mesas. La moneda son los cromos repetidos y el objetivo, encontrar entre decenas de caras aquella que todavía deja un hueco en blanco dentro del álbum. La escena ha vuelto a repetirse este domingo, aunque esta vez con un aliciente especial, a pocas horas de que se dispute la final del Mundial entre España y Argentina.

Álbumes abiertos, tacos sujetos con gomas y listas con los números pendientes han vuelto a ocupar uno de los rincones del paseo cacereño. Padres, niños y aficionados revisaban uno por uno sus repetidos en busca de un intercambio que les permita avanzar en una colección que, con el campeonato a punto de terminar, entra también en su particular recta final.

Entre quienes se han acercado esta mañana estaba José Barroso, que ha acudido acompañado de su mujer y su hijo. Para ellos ha sido la segunda quedada consecutiva después de estrenarse la semana pasada. "Vinimos por primera vez el pasado domingo y nos gustó tanto que, evidentemente, estamos otra vez aquí", explicaba mientras padre e hijo repasaban las estampas que llevaban para cambiar.

Barroso cuenta que pese a que lleva tiempo dentro del grupo de WhatsApp en el que los coleccionistas organizan estos encuentros, hasta entonces nunca se había animado a participar. Sin embargo, dos mañanas en Cánovas han bastado para dar un importante impulso a la colección: este domingo solo les quedaban cinco huecos por cubrir, una recta final en la que cambiar los repetidos resulta mucho más eficaz que continuar abriendo sobres al azar.

La colección, explica, comenzó en casa sin grandes pretensiones, pero la afición del pequeño de la casa fue creciendo conforme aparecían nuevos jugadores y podía compartir la experiencia con sus amigos. "Está súper emocionado. Al principio empezamos un poco sin presión, pero cada vez que consigue un cromo se alegra mucho. Además, entre los amigos también se van contagiando unos a otros", subraya.

Afición compartida

Más allá de completar el álbum, la cita ha acabado convirtiéndose en un punto de encuentro para familias y aficionados. Los más pequeños comparan sus listas y celebran cada nuevo hallazgo, mientras los adultos recuperan una costumbre que muchos conocieron en su propia infancia. La escena mezcla generaciones, pero conserva gestos reconocibles: pasar rápidamente los cromos con los dedos, detenerse ante una cara conocida y preguntar qué falta al otro. Han cambiado los grupos de mensajería y las formas de organizarse, pero no la emoción de encontrar por fin ese jugador que llevaba días resistiéndose.

Este domingo, además, el intercambio ha estado acompañado por las conversaciones sobre el partido de esta noche. Las camisetas de España, los pronósticos y los nombres de los futbolistas que horas después se enfrentarán a Argentina han compartido espacio con los álbumes y los tacos de repetidos. La mañana ha dejado así una estampa en la que el fútbol se ha vivido más allá del terreno de juego. Antes de la esperada final, la ciudad ya ha tenido su particular previa, con los cromos pasando de mano en mano y la ilusión compartida de completar el álbum.

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