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Lazos solidarios

De los campamentos saharauis a Cáceres: "Aquí nos lo pasamos muy bien y hace menos calor"

Un grupo de los 42 menores participantes en el programa 'Vacaciones en Paz' ha visitado este martes el ayuntamiento durante su estancia estival en la provincia

Vídeo | De los campamentos saharauis a Cáceres: 42 menores visitan el ayuntamiento

Carlos Gil

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Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

Cáceres

"Nos gusta venir porque hay piscinas y disfruto mucho con la familia". Con una sonrisa y todavía pocas palabras en español, uno de los menores saharauis que pasa este verano en la provincia resume así su experiencia lejos de los campamentos de refugiados. Las piscinas, los juegos y la convivencia con otros niños están entre sus planes favoritos, junto al alivio de unas temperaturas mucho más suaves.

"Aquí nos lo pasamos muy bien y hace menos calor", explica Tit, uno de los menores participantes en el programa 'Vacaciones en Paz', durante la visita realizada este martes al Ayuntamiento de Cáceres. En total, 42 niños y niñas procedentes de los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, en Argelia, están acogidos por familias de distintos municipios cacereños. Durante cerca de dos meses comparten su día a día, participan en actividades, conocen nuevos lugares y disfrutan de una estancia alejada del calor extremo y de las difíciles condiciones del desierto.

Lazos duraderos

Detrás del programa están los hogares que abren sus puertas y mantienen durante años el vínculo con los niños. Francisco Galán, padre de acogida y miembro de la Asociación Casareña de Amigos y Amigas del Pueblo Saharaui, explica que comenzó a colaborar entre 2009 y 2010.

Desde entonces, ha recibido en su casa a siete hermanos de una misma familia saharaui. "El primero tiene actualmente 28 años y después fueron llegando los demás, en ocasiones de dos en dos por la poca diferencia de edad que hay entre ellos", señala.

Este verano acoge en casa a dos de ellos y, pese a que tanto Galán como su mujer trabajan y tienen otros dos hijos, considera que las obligaciones laborales no deben frenar a quienes se plantean participar. "Hay gente que pone la excusa del trabajo, pero esto es solidaridad y todo el mundo lo puede hacer", sostiene.

Tampoco son necesarios grandes viajes ni una agenda repleta de planes. Basta con compartir el día a día, organizar juegos, visitar lugares cercanos y adaptarse a lo que más les gusta. "En la piscina es donde mejor se lo pasan, lógicamente", subraya. En su caso, coordina algunas actividades con familias de Cañaveral y aprovecha el tiempo disponible para enseñarles Cáceres y otros puntos de la provincia.

Compromiso municipal

Durante la recepción en el salón de plenos del consistorio, el alcalde de Cáceres ha agradecido la labor de las familias de acogida, a las que ha definido como "las verdaderas protagonistas" de este programa solidario. Según ha señalado, su implicación permite que los niños encuentren durante el verano un segundo hogar y establezcan vínculos que se prolongan más allá de los meses estivales.

Mateos también ha asegurado que el ayuntamiento seguirá respaldando "muchos años más" esta iniciativa a través del IMAS y de las líneas municipales de cooperación internacional.

Regreso a casa

Un apoyo que permite mantener cada verano una experiencia que, sin embargo, tiene también un momento difícil: la despedida. Los menores llegaron el 13 de julio y permanecerán con sus familias de acogida hasta el 13 de septiembre, cuando partirán desde Sevilla rumbo a los campamentos.

La despedida se vive de forma diferente en cada hogar. "Hay familias que lloran, niños que lloran y otros que están deseando irse porque su familia está allí", explica Galán. Los menores regresan con las maletas llenas de ropa y otros productos para sus allegados, aunque los vínculos creados durante la estancia suelen mantenerse a lo largo del año.

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