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Parada intermedia

Vascos, gallegos y británicos animan los hoteles de Cáceres en verano

El sector hotelero destaca el peso de los turistas de paso, aunque reconoce que la ciudad aún no consigue prolongar sus estancias

Turistas en el casco antiguo de Cáceres.

Turistas en el casco antiguo de Cáceres. / Carlos Gil

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Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

Cáceres

Llegan al caer la tarde con el coche cargado, buscan un hotel con garaje, salen a cenar, duermen una noche y generalmente retoman la carretera después del desayuno. Es el perfil habitual de los turistas de paso que cada verano hacen escala en Cáceres antes de continuar hacia las costas de Cádiz, Huelva o Portugal.

La posición de la ciudad junto a la Ruta de la Plata la convierte en un punto intermedio para dividir en dos jornadas trayectos que pueden alcanzar las ocho o diez horas, especialmente cuando se viaja con niños.

El director del Hotel Extremadura, Alejandro Picardo, explica que muchos de estos viajeros no llevan planificada la parada. Aunque algunos reservan con antelación, mientras que otros deciden hacer noche sobre la marcha cuando el trayecto empieza a hacerse demasiado largo. ""Muchos deciden la parada sobre la marcha: llegan a Cáceres sobre las siete u ocho de la tarde y se quedan a dormir", resume.

Tres grandes perfiles

Desde el sector hotelero local distinguen tres tipos principales de viajeros de paso. El primer grupo está formado por familias españolas procedentes principalmente de Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco, que se dirigen hacia las costas andaluzas o portuguesas. "En agosto se escucha muchísimo hablar en vasco", señala Juan Torres, director del Hotel Don Manuel. Se trata, en general, de familias con niños y con un poder adquisitivo medio o medio-alto que aprovechan la parada para pasear por el centro, cenar y descansar antes de continuar el viaje.

Un grupo de turistas durante una visita guiada en Cáceres.

Grupo de turistas durante una visita guiada en Cáceres. / Carlos Gil

El segundo perfil corresponde a los viajeros británicos que llegan con sus propios vehículos en los ferris que desembarcan en Bilbao y Santander. Tras una travesía de alrededor de 24 horas, inician el recorrido hacia el sur y alcanzan Cáceres al final de la jornada, por lo que la ciudad encaja como escala intermedia.

Picardo asegura que también tienen un peso destacado las familias de origen marroquí o argelino residentes en distintos países europeos, que atraviesan la península durante el verano para visitar a sus familiares. El director del Hotel Extremadura señala que este perfil ha experimentado una notable transformación en los últimos años y ahora presenta, en muchos casos, un "mayor poder adquisitivo". Frente a quienes antes descansaban en áreas de servicio o en el propio vehículo, hoy es habitual que viajen en coches de gama alta, se alojen en hoteles de cuatro estrellas y reserven varias habitaciones para toda la familia.

Viajar con garantías

Para estos viajeros, la ubicación, el aparcamiento y los servicios pesan más que la cercanía a los principales monumentos. "No van buscando tanto la piedra como estar cerca de la autovía y disponer de garaje", resume Picardo. Por ello, parten con ventaja los establecimientos bien conectados con la autovía A-66, conocida como Ruta de la Plata, aunque los hoteles del centro con parking propio también reciben una demanda importante.

"Disponer de un aparcamiento cerrado resulta decisivo porque los vehículos suelen viajar cargados con el equipaje de toda la familia para estancias de varias semanas", detalla. Asimismo, señalan que la mayoría de huéspedes descargan únicamente una pequeña maleta para pasar la noche y prefieren mantener el resto de sus pertenencias dentro del coche, pero en un recinto cerrado.

El desayuno es otro de los servicios más demandados antes de retomar la carretera. Juan Torres señala que una parte de estos clientes también hace uso del restaurante o la cafetería del Hotel Don Manuel o aprovecha la escala para cenar y tomar algo en el centro. Aunque permanezcan solo una noche, su paso genera actividad en hoteles, restaurantes, cafeterías y aparcamientos.

Una sola noche

Sin embargo, la principal asignatura pendiente es lograr que esta parada se convierta en una visita de más de una noche. El director del Don Manuel admite que Cáceres todavía no ha encontrado un reclamo veraniego capaz de retener a este público durante más tiempo y pone como ejemplo a Mérida, donde atractivos como el Festival Internacional de Teatro Clásico ofrecen un motivo concreto para prolongar la estancia. Además, el encarecimiento de las vacaciones empuja a muchas familias a renunciar a la parada intermedia y completar el recorrido sin hacer noche.

Turistas en Mérida, uno de los principales destinos culturales de Extremadura durante el verano.

Turistas en Mérida, uno de los principales destinos culturales de Extremadura durante el verano. / Javier Cintas

En este sentido, Torres plantea la posibilidad de desarrollar campañas promocionales en comunidades como el País Vasco, Galicia o Cantabria para presentar a la ciudad como una parada atractiva dentro del viaje y no solo como lugar de descanso. También propone la "colaboración entre hoteles y restaurantes" mediante ofertas dirigidas específicamente a este público.

Previsiones estables

Pese a estas dificultades, ambos coinciden en que el turismo de paso en la ciudad mantiene un comportamiento relativamente estable y las expectativas para este verano son "similares a las de años anteriores". El sector confía en que la ciudad continúe beneficiándose de su ubicación estratégica en los desplazamientos hacia el sur.

El verano pasado, sin embargo, la ocupación se resintió por la repercusión de los incendios forestales. Ambos señalan que la continua aparición de Extremadura en los medios de comunicación generó entre algunos viajeros la impresión de que buena parte de la región estaba afectada por el fuego, lo que provocó cambios de ruta y cancelaciones.

Este año, con un escenario más favorable, los hoteles esperan recuperar ese flujo de viajeros que encuentran en Cáceres una parada cómoda a mitad de camino.

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