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De residencia a enclave olvidado

Las viviendas policiales abandonadas de la avenida de Cervantes en Cáceres: "Las intervenciones por okupación son recurrentes"

El antiguo complejo residencial de la Policía Nacional sigue sin una solución mientras se suceden los avisos por molestias atribuidas a algunos moradores y las actuaciones policiales

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Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

Cáceres

Las antiguas viviendas de la avenida de Cervantes, donde durante años residieron policías nacionales destinados en Cáceres, permanecen abandonadas, parcialmente ocupadas y sin un futuro definido. El complejo, formado por un pabellón de 24 pisos y dos chalés, acumula más de dos décadas sin uso oficial y presenta un deterioro cada vez más visible.

Fuentes de la Policía Nacional de Cáceres han confirmado que tienen constancia de la presencia de okupas en parte de las edificaciones y señalan que las intervenciones en este enclave son "recurrentes" por incidencias relacionadas con determinados moradores. No obstante, precisan que no se ha registrado recientemente ningún episodio extraordinario y que los agentes se desplazan hasta el recinto cuando reciben algún aviso.

Uno de los accesos del complejo, donde varias dependencias han vuelto a ser ocupadas.

Uno de los accesos del complejo, donde varias dependencias se encuentran ocupadas. / Carlos Gil

El conjunto se encuentra frente a la Gerencia Territorial de Justicia de Extremadura, en plena avenida de Cervantes y a escasos metros de numerosos bloques residenciales. Desde el exterior son evidentes hoy las huellas del abandono: ventanas tapiadas o dañadas, accesos abiertos, maleza y una gran cantidad de basura acumulada alrededor de las construcciones.

Malestar vecinal

La entrada de personas en la parcela no es nueva. La Mutualidad de Previsión Social de la Policía (Mupol), propietaria de la finca, señaló en su momento que había clausurado accesos y tapiado las ventanas de la planta baja para impedir nuevas incursiones. Sin embargo, parte del muro perimetral se encuentra derruida desde hace meses y algunas dependencias han vuelto a ser ocupadas.

Esta realidad también empieza a afectar a la convivencia en el entorno. Algunos vecinos de Llopis Ivorra afirman que se han producido desencuentros y situaciones incómodas con los okupas que residen en el complejo.

Un tramo del muro perimetral y del cerramiento se encuentra derruido.

Un tramo del muro perimetral y del cerramiento se encuentra derruido. / Carlos Gil

Aunque no consta que estos episodios hayan derivado en una operación específica ni en ningún suceso grave confirmado oficialmente, se suman a una preocupación que el barrio arrastra desde hace años por el estado de la parcela. La falta de mantenimiento, la vegetación sin desbrozar, la acumulación de residuos y el riesgo de incendio durante los meses de verano agravan la degradación del recinto.

26 viviendas sin uso

El origen del complejo se remonta a 1955, cuando el Ayuntamiento de Cáceres cedió la parcela a la Asociación Mutua Benéfica de las Fuerzas de Policía Armada y de Tráfico. Allí se construyeron 24 pisos destinados a los agentes y dos chalés reservados para los mandos.

Los policías podían utilizar los inmuebles mientras permanecieran en activo y debían abandonarlos después de jubilarse. Con los años, la falta de conservación provocó que los nuevos agentes destinados en la ciudad prefirieran buscar alojamiento en otros puntos de Cáceres y las casas fueron quedándose vacías hasta su abandono completo.

Un cartel pide no arrojar huesos ni sobras a los animales que frecuentan el recinto.

Un cartel pide no arrojar huesos ni sobras a los animales que frecuentan el recinto. / Carlos Gil

Tras la transformación de la antigua asociación en Mupol, la parcela y las edificaciones pasaron a formar parte del patrimonio de esta entidad privada, cuyos socios son integrantes de la Policía Nacional.

El derribo que nunca llegó

En 2019, el entonces presidente de Mupol, Julián González, anunció la intención de derribar el pabellón y los dos chalés para construir nuevas viviendas. Incluso apuntó que las obras podrían comenzar en seis meses, una vez obtenidos los permisos municipales.

La maleza y el deterioro rodean las antiguas residencias policiales de la avenida de Cervantes

La maleza y el deterioro rodean las antiguas residencias policiales de la avenida de Cervantes / Carlos Gil

Siete años después, nada ha cambiado sobre el terreno. El pasado año, Mupol aseguró a este diario que trabajaba con el Ayuntamiento de Cáceres para encontrar una solución "viable y beneficiosa" para la Mutualidad, sus socios, la ciudad y los vecinos, aunque no concretó el proyecto ni fijó plazos.

Mientras tanto, el antiguo complejo residencial continúa deteriorándose, con parte de sus dependencias ocupadas y actuaciones policiales recurrentes. Todo ello en una parcela de grandes dimensiones, situada en una de las principales avenidas de Cáceres y para la que todavía no existe una salida definitiva.

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