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Infraestructuras

Cáceres cerrará su cinturón viario tras 32 años de obras y proyectos, con la Ronda Súpernorte todavía en el plano

La variante oeste de la N-630 abrió en 1994 el cinturón que la Ronda Sureste permitirá completar previsiblemente en 2026, mientras el planeamiento mantiene reservada al norte una nueva circunvalación vinculada al hospital y a los futuros desarrollos urbanos

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Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

Cáceres va a tardar 32 años para completar el cinturón de carreteras que permite rodear la ciudad sin atravesar sus principales avenidas. La cuenta comienza en 1994, cuando entró en servicio la variante oeste de la N-630, y llegará hasta finales de 2026 si se cumple el calendario anunciado para terminar la prolongación de la Ronda Sureste hasta la carretera de Badajoz, cuya primera fase se va a abrir al tráfico el próximo lunes.

El anillo no nació como un único proyecto ejecutado de principio a fin. Se ha construido por partes, bajo administraciones diferentes y a lo largo de más de tres décadas. Primero llegó la variante por el oeste, después la Ronda Norte, más tarde el primer tramo de la Sureste y, por último, las obras que ahora avanzan entre la carretera de Miajadas, el ferial y la N-523.

Cuando estas últimas conexiones entren en servicio, el tráfico podrá enlazar las salidas hacia Salamanca, Mérida, Badajoz, Miajadas y Trujillo utilizando el cinturón exterior. La nueva infraestructura tendrá además accesos directos a zonas residenciales como Aldea Moret, Casa Plata, Nuevo Cáceres, La Cañada, Mejostilla o Montesol.

La pieza que todavía falta

El hueco pendiente se encuentra actualmente en el sur de Cáceres. La Ronda Sureste que funciona desde junio de 2021 conecta la carretera de Trujillo y la avenida de la Universidad con la EX-206, en el entorno de Charca Musia. Son 3,8 kilómetros de calzadas separadas, glorietas, carril bici y paseo peatonal que comenzaron a utilizarse tras tres años de obras y una inversión superior a 22 millones de euros.

Video | Las rondas de Cáceres

Desde ese punto, la carretera debía continuar hacia el oeste hasta alcanzar la N-523 y enlazar con la salida de Badajoz. Esa prolongación se ha dividido en dos sectores: uno une la glorieta de la carretera de Miajadas con la del recinto ferial y el otro continúa desde el ferial hasta la N-523, junto a Aldea Moret. La Junta sostiene que ambos completarán el anillo de circunvalación.

Las dos actuaciones en ejecución suponen una inversión conjunta de 17,4 millones de euros. El calendario anunciado a finales de 2025 situaba la apertura de una primera parte en abril de 2026 y la finalización de toda la infraestructura antes de terminar el año. Sin embargo, en mayo la Administración autonómica todavía informaba de trabajos en marcha en los dos sectores.

Uno de los principales cambios en el proyecto ha sido provocado por la aparición de restos de la antigua Vía de la Plata. El hallazgo obligó a sustituir una de las glorietas previstas por una intersección en forma de doble T y a proyectar una pasarela de 165 metros para mantener el paso de peatones, ciclistas y peregrinos sobre el trazado histórico.

La estructura tendrá siete vanos y quedará integrada en un espacio ajardinado con cipreses y elementos de granito. Una carretera diseñada para la movilidad del siglo XXI terminará así cruzándose con uno de los caminos utilizados desde la época romana, una coincidencia que resume buena parte de la evolución de las comunicaciones de Cáceres.

El primer tramo del cinturón

El origen físico del actual anillo se encuentra en la variante oeste de la N-630. La nueva carretera comenzó a funcionar en el verano de 1994 y permitió apartar del centro una parte del tráfico que recorría la Ruta de la Plata en dirección a Salamanca, Mérida o Sevilla.

Hasta entonces, numerosos vehículos atravesaban el casco urbano por avenidas que hoy soportan principalmente desplazamientos internos. La variante proporcionó una alternativa exterior por el oeste y se convirtió, con las posteriores ampliaciones y conexiones, en la primera pieza del cinturón que ahora se pretende completar.

Aquel proyecto no dibujaba todavía una circunvalación completa. Resolvía principalmente el paso de la N-630 y mejoraba los accesos desde el norte y el sur, pero dejaba sin respuesta el tráfico que se desplazaba entre las carreteras de Trujillo, Miajadas y Badajoz.

La Ronda Norte abre el camino

El siguiente gran salto se produjo el 6 de octubre de 2004 con la inauguración de la Ronda Norte. Sus 6,032 kilómetros unieron la glorieta de La Sierrilla, junto a la N-630, con la carretera de Trujillo y la avenida de la Universidad.

La vía había sido reclamada durante décadas y su necesidad ya figuraba en el planeamiento urbanístico de 1975. Su construcción permitió comunicar los nuevos barrios del norte y el oeste, entre ellos Mejostilla, Montesol, La Sierrilla y Los Castellanos, sin obligar a cruzar Hernán Cortés o Virgen de la Montaña.

La Ronda Norte nació también con una función distinta a la de una carretera convencional. Incorporó itinerarios para peatones y ciclistas y terminó convirtiéndose en una de las principales zonas de paseo y deporte de Cáceres. Al mismo tiempo, sus glorietas abrieron accesos a urbanizaciones y terrenos que entonces se encontraban en plena expansión.

El día después de su inauguración ya se hablaba públicamente de completar "el anillo de las rondas". Los planes de aquel momento contemplaban una Ronda Este y otra Sur de 5,7 kilómetros que continuarían desde la carretera de Trujillo hasta el ferial, aunque todavía carecían de presupuesto.

El diseño planteado hace 22 años no coincide exactamente con el construido después. Entre las alternativas estudiadas aparecía incluso un trazado que atravesaría el entorno de la Montaña mediante un túnel. La solución finalmente elegida se desplazó hacia el exterior y dio lugar a la actual Ronda Sureste.

La Sureste tardó otros 17 años

Desde la apertura de la Ronda Norte transcurrieron casi 17 años hasta que la siguiente gran pieza entró en servicio. La Ronda Sureste abrió al tráfico el 14 de junio de 2021 para unir la N-521, junto a la Comandancia de la Guardia Civil, con la EX-206, en Charca Musia.

Su estreno modificó los desplazamientos entre el norte, el este y el sur de Cáceres. Los vehículos procedentes de Trujillo o de los barrios próximos a la Universidad pudieron alcanzar la carretera de Miajadas sin utilizar Fuente Rocha, Mira al Río, San Francisco o la avenida de la Hispanidad.

Pero la carretera terminaba en la EX-206 y dejaba abierto el arco situado entre Charca Musia y Aldea Moret. Ese vacío es el que pretenden cubrir las obras actuales. Solo entonces las tres grandes piezas —la variante oeste, la Ronda Norte y la Ronda Sureste— quedarán conectadas alrededor de la ciudad.

La Súpernorte, el siguiente anillo sobre el plano

La terminación de la Ronda Sureste permitirá completar el cinturón formado por la variante occidental de la N-630, la Ronda Norte y la propia circunvalación del sur y el este. Sin embargo, el planeamiento urbano de Cáceres dibuja desde hace años otra vía todavía más exterior: la denominada Ronda Súpernorte.

No se trata de una carretera actualmente construida en toda su extensión, sino de una reserva viaria destinada a ordenar los futuros crecimientos del arco norte y noreste de la ciudad. El Plan General Municipal aprobado en 2010 ya recogió esta infraestructura dentro de sus sistemas generales, con la intención de crear una conexión más alejada del casco urbano que la actual Ronda Norte.

La actuación está especialmente relacionada con el entorno del Hospital Universitario. Una modificación del planeamiento aprobada definitivamente en 2019 ajustó el trazado previsto para conectarlo con la glorieta situada dentro del recinto sanitario. La documentación urbanística reserva para esta vía una franja de 50 metros y la define como un futuro eje capaz de enlazar directamente la autovía A-58 con los desarrollos residenciales previstos al norte y noroeste de Cáceres.

El acceso principal al hospital ejecutado desde la N-521 constituye, de hecho, una parte vinculada a ese corredor proyectado. Los documentos municipales y autonómicos señalan que el vial deberá mantener en el futuro su carácter de ronda perimetral y continuar hacia los nuevos sectores urbanos, aunque actualmente no existe un calendario para construir el conjunto de la Súpernorte.

El proyecto también aparece ligado a la movilidad de Cáceres el Viejo. En 2011, la Comisión Municipal de Urbanismo respaldó un estudio para crear un segundo acceso al barrio mediante una glorieta de cuatro salidas que lo comunicara con la futura Ronda Súpernorte y con el Residencial Gredos. Aquella propuesta demuestra que la nueva circunvalación lleva más de quince años presente en las previsiones urbanísticas, aunque continúa pendiente de desarrollo.

La Ronda Sureste cerrará, por tanto, el anillo que Cáceres empezó a construir en la década de 1990, pero no será necesariamente la última pieza del mapa. El crecimiento hacia el Hospital Universitario, Cáceres el Viejo y los terrenos del norte puede obligar a desplazar nuevamente el límite viario de la ciudad, igual que ocurrió antes con las antiguas rondas que acabaron absorbidas por los barrios.

Cuando las rondas eran el límite urbano

Mucho antes de que existiera este cinturón de carreteras, la palabra ronda tenía en Cáceres un significado diferente. No identificaba grandes vías de doble calzada, sino caminos y calles que discurrían por los márgenes de una población mucho más pequeña.

La expansión urbana fue absorbiendo esas vías. Cada ronda marcó durante un tiempo el borde de Cáceres, pero acabó rodeada por nuevas viviendas, comercios y equipamientos. El callejero conserva todavía nombres como Ronda de San Francisco, Ronda del Carmen, Ronda de la Pizarra, Ronda de los Pinos, Ronda del Puente Vadillo, Ronda de Martín Duque Fuentes o Ronda del Espíritu Santo.

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Miguel Ángel Muñoz Rubio

Otras desaparecieron como denominación oficial, aunque ayudan a entender hasta dónde llegaba la ciudad. La actual avenida de Hernán Cortés fue conocida como Ronda del Hospital; la avenida de las Delicias recibió el nombre de Ronda del Cementerio; y la calle Ceclavín fue la Ronda del Matadero.

Eran nombres ligados a instalaciones que se construían en los límites de la población. Hospitales, cementerios, mataderos y conventos se encontraban entonces fuera o en la periferia del casco urbano. Con el paso de los años, Cáceres creció más allá de ellos y aquellas rondas se transformaron en calles interiores.

San Francisco, de paseo arbolado a nudo de tráfico

La Ronda de San Francisco es uno de los ejemplos más claros. En esta zona se encontraba el antiguo camino de Trujillo y un pequeño puente que permitía superar la Ribera del Marco. La cartografía histórica ya representa el puente y el pilar de San Francisco en planos de 1812 y 1847, aunque el paseo situado junto al convento contaba con álamos desde 1752.

Junto al paso se encontraba el pilar de San Francisco, un abrevadero construido en 1477. Permaneció en las afueras de Cáceres hasta que fue trasladado al Foro de los Balbos en 1970, coincidiendo con unas obras que ampliaron el puente para facilitar el paso de vehículos en ambos sentidos.

El crecimiento del tráfico volvió a dejar pequeña la infraestructura. En 2005 se acometió una remodelación integral de la plaza de San Francisco y Miralrío. Parte del puente fue demolida y sustituida por una glorieta para ordenar una zona que soportaba más de 5.000 vehículos diarios y concentraba hospitales, colegios, residencias y equipamientos culturales.

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Miguel Ángel Muñoz Rubio

Lo que había sido un camino periférico terminó convertido en uno de los principales nudos interiores de la ciudad.

Puente Vadillo, una entrada centenaria

La Ronda del Puente Vadillo guarda otra antigua puerta de Cáceres. El término "vadillo" alude a un punto poco profundo por el que se podía atravesar una corriente de agua. El paso permitía comunicar los arrabales de la villa con los caminos que conducían hacia Monroy y Trujillo.

Existen referencias a obras de acondicionamiento del puente desde el siglo XVI. Con el paso del tiempo, la estructura fue ensanchada, cubierta por pavimentos modernos y adaptada a las conducciones de servicios, aunque parte del antiguo arco todavía puede observarse desde la zona infebrior.

Puente Vadillo, San Francisco, Miralrío y Fuente Rocha formaron durante décadas un corredor de acceso por el este. La construcción de nuevos barrios y el aumento del tráfico los transformaron en calles interiores, hasta que la Ronda Sureste ofreció una alternativa exterior.

Del Carmen a la Pizarra

La Ronda del Carmen también recuerda un antiguo límite urbano. Su evolución quedó ligada al mercado de abastos y al crecimiento de las barriadas situadas al oeste del centro. Hoy es una vía comercial completamente integrada en la ciudad y alejada de la función periférica que su nombre sugiere.

La Ronda de la Pizarra atravesó un proceso parecido. El desarrollo residencial la convirtió en una conexión cotidiana entre Dulcinea y la avenida de la Hispanidad. Sus problemas de accesibilidad y sus estrechas aceras motivaron una reforma por fases que reorganizó los aparcamientos, renovó la iluminación e incorporó nuevos espacios peatonales y ciclistas.

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El Periódico Extremadura

Las rondas de los Pinos, del Espíritu Santo o de Martín Duque Fuentes son hoy calles de barrio. Conservan la denominación histórica, pero la ciudad se ha extendido muchos metros más allá de ellas.

Una ciudad que mueve continuamente sus bordes

La historia de las rondas de Cáceres es también la historia de su crecimiento. Las primeras rodeaban una pequeña ciudad organizada alrededor de la parte antigua y de sus arrabales. Cuando las viviendas alcanzaron esos caminos, las vías quedaron absorbidas y fue necesario construir otras más lejos.

La Ronda del Hospital, la del Cementerio o la del Matadero dejaron de marcar las afueras. San Francisco, Puente Vadillo, Fuente Rocha o la Pizarra pasaron a soportar tráfico urbano. Más tarde, la variante oeste y las rondas Norte y Sureste desplazaron de nuevo el borde varios kilómetros.

A finales de 2026, si se mantienen las previsiones, Cáceres podrá completar ese nuevo límite 32 años después de que entrara en servicio la primera pieza. No será un final definitivo. Como demuestra la historia, cada anillo termina convertido tarde o temprano en una vía más de la ciudad que pretendía rodear.

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